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sábado, 16 de agosto de 2014

Madame du Châtelet (II). Años de transición (1726-1735)

"¿Qué es la felicidad? Es la duración o la continuación de los placeres o de las formas de sentir agradables al hombre, de las que gusta y aprecia como favorables a su ser". (BARÓN D'HOLBACH, Elements de la moral universelle ou Cathéchisme de la Nature, 1765).

Esta etapa se desarrolla, aproximadamente, entre el año 1726, antes del nacimiento de su primera hija, y el verano de 1735, cuando ella parte a Cirey, dispuesta a realizar su nuevo proyecto de vida, junto a Voltaire, basado en el amor, la amistad y el estudio que han de permear sus relaciones con los demás y cuyo escenario será el castillo de Cirey.

Durante estos años, Madame du Châtelet será madre de tres hijios: en 1726, venía al mundo su primera hija, Gabrielle-Pauline; en 1727, nacía su hijo Florent-Louis, y en 1734 veía la luz el tercero que, según se deduce de las cartas a su madre, moriría a los pocos meses. 

Pero, a pesar de sus recientes maternidades, Émilie sigue disfrutando de la vida disipada de su círculo social, frecuentando el teatro, la ópera, el café... y el ambiente intenso y refinado de los salones de París, en los que conocerá a muchas personas influyentes dispuestas a ayudarla si decide intervenir en la vida pública. Ya que, aunque la obligación de ser esposa, madre y organizadora del hogar sometía también a las mujeres de esta categoría social, esta condición les confería el derecho a no dedicarse personalmente a los cuidados de la maternidad, por cuanto estos cuidados eran considerados impropios para las mujeres de su clase; e incluso también se les permitía, dentro de ciertas reglas -como el decoro-, la infidelidad. Quizá debido a estas particulares reglas morales de la alta sociedad, algunas de estas mujeres aristocráticas se sintieron más libres de llevar una vida social y mundanamente desenfrenada, mientras que otras encontraron en dichas reglas el "beneplácito social de su clase" para dedicarse al estudio. Nuestra marquesa probará las mieles de los dos estilos de vida, el mundano y el intelectual.

En enero de 1733, el marqués du Châtelet parte hacia la guerra de sucesión de Polonia, dejando en París a una mujer joven ansiosa de saber y de disfrutar todos los placeres que le ofrece la vida. En este mismo año, en la primavera, Émilie y Voltaire vuelven a reencontrarse, después de quince años de su primer encuentro siendo ella una niña; quedando Voltaire enamorado y prendado de la personalidad de la marquesa. Ella, sin embargo, se mostrará primero como una amiga, cuando ante los problemas con la autoridad que le ocasionan a Voltaire la publicación de sus Lettres Philosophiques (las cartas inglesas), ella le cede su castillo de Cirey a fin de ocultarse hasta que se calmen los ánimos en torno a su posible detención y posterior presidio en la Bastilla. Él aceptará el ofrecimiento, no sin recelos y con dolor pues reconoce que le ha dejado el camino libre "a un rival amoroso e intelectual: el Sr. de Maupertuis" (Macarrón Machado), a quien él mismo había puesto en contacto con Émilie, deseosa de recibir formación matemática de alguien a quien admiraba intelectual y personalmente.

No se equivocaba Voltaire, Maupertuis no sólo se convirtió en el preceptor de Émilie sino también en su amante (desde enero de 1734). Sin embargo, esta relación duraría poco, aunque ella siempre lo considerará su amigo, como deja entrever en su correspondencia no sólo hacia él sino también en la dirigida a otras personas, como Richelieu; pues en 1735, la marquesa du Châtelet toma una resolución: "convertir a Voltaire en el centro absoluto de su vida amorosa" (Macarrón Machado), marchándose a vivir con él a Cirey, con la ilusión de crear allí como una especie de Academia de las Ciencias, que aglutine en torno a ella y a Voltaire a los científicos más conocidos de la época, como son Maupertuis, Fontenelle, Algarotti y Clairaut, todos ellos entusiastas de Newton y algunos de ellos con intereses matemáticos y metafísicos comunes con la marquesa.

Con Academia de las Ciencias o sin ella, lo cierto es que Émilie formaba parte de un pequeño grupo de sabios con la pretensión de introducir las novedades del pensamiento inglés en Francia, y en especial la filosofía natural newtoniana; alejándose así de la mediocridad y tomando conciencia de su capacidad para ser partícipe de la vida intelectual de su época: "Pero para ello debía [...] poner por encima de todo y de todos su vida, sus proyectos, sus placeres y esto, que era completamente normal en los hombres, no parecía ajustarse a la idea tradicional de la mujer, que debía dedicarse al cuidado y a la resolución de los problemas y necesidades de los otros" (Macarrón Machado).


BIBLIOGRAFÍA:

MACARRÓN MACHADO, Ángeles, “Ciencia, vida y metafísica en Madame du Châtelet”, Fundación Canaria Orotava de Historia de la Ciencia, en http://es.scribd.com/doc/28611682/CIENCIA-VIDA-Y-METAFISICA-EN-MME-DE-CHATELET-Angeles-Macarron-Machado-IES-Agustin-de-Bethencourt-y-FCOHC

MADAME DU CHÂTELET, Discurso sobre la felicidad y Correspondencia, Edición de Isabel Morant Deusa, Ediciones Cátedra, Universitat de València, Instituto de la Mujer, Colección Feminismos, 1997.