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lunes, 7 de marzo de 2016

8 de Marzo: Día Internacional de la Mujer, ¿mera celebración o lucha y reivindicación?

Por MAR FERNÁNDEZ | Publicado el 8 de marzo de 2015

Su apropiación por parte de las instituciones públicas lo vacía de su carácter de lucha



El 8 de marzo se conmemora en casi todos los países del mundo el Día Internacional de la Mujer, cuyos orígenes debemos relacionarlos con el movimiento internacional de mujeres socialistas de finales del S. XIX, que tenía como finalidad la lucha por los derechos de las mujeres sin restricciones. Pero no será hasta 1910, cuando Clara Zetkin, líder del movimiento de mujeres socialistas de Alemania, proponga la celebración de un día internacional de la mujer durante la II Conferencia Internacional del mes de agosto en Copenhague. Y hasta 1911 cuando se conmemore por primera vez el 19 de marzo en los países de Austria, Alemania, Suecia y Dinamarca, donde se congregaron más de un millón de mujeres, quienes con una única voz reivindicaron sus derechos al trabajo, al voto femenino y a ocupar cargos públicos; en pocas palabras, el fin de la discriminación hacia la mujer.

Sin embargo, la conmemoración de este 8 de marzo no entrará en la agenda internacional hasta el tercer cuarto del siglo XX, en concreto hasta el año 1975, en el que por primera vez y coincidiendo con el Año Internacional de la Mujer se celebró este día por parte de las Naciones Unidas, empezando así la desvirtuación del espíritu del mismo, que se centra en la reivindicación de los derechos de las mujeres sin restricción de ningún tipo y en conmemorar a tantas mujeres, conocidas o no, que lucharon para que se nos reconociera lo que nos pertenece: nuestros derechos, y no migajas o pequeñas concesiones de ellos.

Por tanto, han pasado 40 años desde que este día se convirtió en "internacional" y, desde entonces hasta el momento actual, ha ido incorporándose en las agendas políticas de los distintos países, hasta el punto de que las instituciones públicas se han ido apropiando del 8 de marzo, del Día Internacional de la Mujer, quizá desvirtuando así su primigenio carácter de reivindicación y de lucha por los derechos de las mujeres.


En efecto, son numerosos los actos que los distintos gobiernos realizan en torno a esta fecha, pero parece ser que después del día 8 ya no hay nada más, parece ser que después del día 8 de marzo las mujeres ya no existimos; esto es, las instituciones conmemoran y celebran este día, mientras los restantes 364 días que completan el año permanecen pasivos y en silencio cómplice mientras se vulneran los derechos de las mujeres y de las niñas, recortándolos o violentándolos; o incluso elaboran leyes que los recortan aún más. Se podrían enumerar un sinfín de ejemplos en que predominan prácticas sociales, costumbres o incluso leyes que vulnera, directa o indirectamente, nuestros derechos, convirtiéndolos en simple moneda de cambio a efectos partidistas o electoralistas; pero excedería la extensión del artículo.

De todas formas, con ello no pretendo ni quiero decir que deba suprimirse este Día Internacional de la Mujer, que creo muy necesario, pero también creo muy necesaria una reapropiación del mismo por parte de los movimientos feministas y de mujeres, por parte de todas las mujeres de todo el mundo, arrebatándoselo a las instituciones públicas -que lo están convirtiendo en una mera festividad-, para devolverle el tan necesario espíritu de lucha, de reivindicación de algo que nos pertenece por el simple hecho de ser personas: nuestros derechos y libertades sin restricciones. Nos lo debemos y se lo debemos a nuestras predecesoras, grandes mujeres que, silenciadas por la historia, desde su activismo político y social lograron -incluso a costa de su propia vida- conquistar muchos de estos derechos que hoy nos quieren arrebatar.


FUENTE: Blasting News

sábado, 16 de mayo de 2015

¿Qué hacer con la prostitución?

POR ROSA COBO BEDÍA

Legalizar la prostitución es enviar a la sociedad el mensaje de que la explotación sexual de las mujeres es éticamente aceptable.


El debate político sobre la prostitución aparece intermitentemente en los medios de comunicación, casi siempre relacionado con noticias que sugieren la inevitabilidad de su legalización. La última es la incorporación del impacto económico de esta actividad en el PIB. El argumento que parece tener más peso en esta discusión es el que explica que la legitimidad de la prostitución debe buscarse en el libre consentimiento de las mujeres prostituidas. Por eso me centraré exclusivamente en este aspecto del debate.

Sin embargo, hay que poner encima de la mesa dos cuestiones antes de aproximarnos a este debate: el primero es que hay que distinguir la prostitución, del colectivo concreto que son las mujeres prostituidas, de modo que pueda interpelarse críticamente esta institución y, al tiempo, hacer políticas públicas para las mujeres prostituidas. El segundo elemento no casual es la naturalización de la prostitución, con el subtexto que eso implica: el carácter no político del comercio sexual.

sábado, 31 de enero de 2015

Concepción Arenal: 196 Años de su Nacimiento

Concepción Arenal, la fuerza de un ideal.


Hoy se cumplen 196 años del nacimiento de una mujer que, sin pretenderlo, fue indispensable en la lucha por la emancipación de las mujeres en España.
"La sociedad no puede en justicia prohibir el ejercicio honrado de sus facultades a la mitad del género humano".
Nacida mujer en una época adversa para su género, Concepción Arenal supo enfrentarse con valor a la sociedad de su tiempo, convirtiendo la reivindicación de la capacidad intelectual de la mujer y su derecho a una educación igual a la del hombre en una lucha sin tregua, lo que hizo de su vida una auténtica cruzada feminista. El único "pero" que se le puede poner a sus planteamientos, sin empañar su importante papel en pro de la emancipación de la mujer, es que jamás cuestionó los roles sexuales establecidos. Pero, aún así, podemos decir que Concepción Arenal es uno de los nombres propios del feminismo en España, y una de las primeras mujeres que dedicó su vida a defender los derechos de los grupos sociales más desfavorecidos y marginados, y entre ellos los de las mujeres, a las que consideró como ser humano marginado a quien hay que ayudar, estimular y respetar, pero no con sentimientos paternalistas de galanteo y protección, sino educándolas en la dignidad de su propia condición. Y lo hizo escribiendo textos cercanos, escribiendo para que la leyeran, para que la entendieran, para que sus lectores participaran en sus ideales.

Concepción Arenal Ponte vio la luz un 31 de enero de 1820, en El Ferrol (A Coruña), en el seno de una familia acomodada y de convicciones liberales. Su madre, María Concepción de Ponte, era descendiente de una familia noble, hermana del conde de Vigo. Su padre, Ángel del Arenal, sargento del ejército, era un firme defensor del liberalismo, que sería encarcelado en varias ocasiones por enfrentarse a la monarquía absoluta de Fernando VII, lo que le condenaría a una muerte prematura; dejando a Concepción huérfana de padre a la temprana edad de 8 años. Fuertemente influenciada por la ideología paterna, Concepción creció convencida de que debía defender sus convicciones personales y luchar por sus ideales, actuando en consecuencia.

Tras fallecer su padre, Concepción es ingresada en un colegio religioso, por deseo expreso de su madre, en el aprendería cómo comportarse en sociedad. El programa de estudios no está a la altura de las inquietudes intelectuales de la futura penalista. Porque Concepción tenía las ideas muy claras, era mujer pero no tonta y, por encima de todo, deseaba cursar estudios superiores, pretensión inaudita en una mujer de la época. Su madre reprobaba su decisión, pero el destino jugó sus cartas y, tras el fallecimiento de su abuela, cuando la futura penalista contaba exactamente 21 años, falló en su favor, ya que la herencia familiar recayó sobre ella. Concepción toma la alternativa. Decidida a asistir a la universidad, aun cuando el acceso a las aulas universitarias estaba vedado a las mujeres, no duda en travestirse: vestida de varón, acude a las clases de Derecho Penal y Jurídico. La suerte estaba echada.

En aquel recinto conoce al que será su esposo, Fernando García Carrasco. El 10 de abril de 1848 contraen matrimonio. Quince años les separan, pero la simbiosis es perfecta. Su marido es un hombre avanzado para la época y, contemplando a su esposa como un igual, alienta sus inquietudes feministas, animándole a acudir junto a él a tertulias literarias, aun cuando para ello Concepción debiera continuar vistiendo ropa masculina.

El matrimonio tiene tres hijos, de los que sólo sobreviven dos, Fernando, el primogénito, le permitirá participar en concursos literarios al "prestarle su firma", en aquellas condiciones en las que una mujer se hallaba "fuera de juego".

La 'carrera profesional' de Concepción se decantará por la literatura: escribe poesía, teatro, zarzuela y novela, y sus Fábulas en verso (1851) serán declaradas lectura obligatoria en enseñanza primaria. Cuatro años después, el matrimonio García Arenal empieza a colaborar en el diario La Iberia pero cuando Fernando, gravemente enfermo, no puede escribir sus artículos, es ella quien los redacta. Y al morir éste, ella se hace cargo de los mismos sin firmarlos, momento en que los honorarios se reducen a la mitad. En 1857 Concepción se ve obligada a dejar de firmar: la Ley de Imprenta impone la obligación de firmar los artículos versados en política, filosofía y religión. Mes y medio después, la publicación anuncia su cese como redactora.


A este hecho suceden otros tantos que contribuyen a que Concepción tome conciencia de su condición de inferioridad como mujer. Es entonces cuando se dispara su creatividad literaria, sus múltiples ensayos en los que defiende sus creencias morales y feministas. A raíz de las que el 4 de abril de 1864, a instancias de la reina Isabel II, el ministro de Gobernación, Florentino Rodríguez Vaamonde, la nombra Visitadora de Prisiones de Mujeres. Concepción tiene 44 años. 
"Abrid escuelas y se cerrarán cárceles".
Tres años después publica su primera obra feminista, La mujer del porvenir, redactada en 1861. En ella, intenta rebatir la inferioridad fisiológica de la mujer determinada por el doctor Gall y demostrar la superioridad moral de la mujer.

Tras la Revolución del 68, el gobierno provisional presidido por Serrano la nombra Inspectora de Casas de Corrección de Mujeres, cargo que desempeña hasta 1873.

En 1890, afincada en Vigo, recibe la noticia de la defensa de su candidatura para ocupar la vacante en la Real Academia por parte de su paisana Emilia Pardo Bazán.

Dos años después, con la salud deteriorada, la ya famosa penalista, con obras que han adquirido eco en toda Europa como La instrucción del pueblo o Ensayo sobre el derecho de gentes, fallece víctima de un catarro bronquial crónico, cuatro días después de cumplir 73 años.

"Odia al delito y compadece al delincuente". Esta máxima ocupó las paredes de las prisiones españolas durante décadas. Su autora: Concepción Arenal, la visitadora de prisiones.



jueves, 2 de octubre de 2014

Doce escritoras olvidadas por ser mujeres

Gertrudis Gómez de Avellaneda
No es extraño nombrar a Rumaikyya e imaginar sus pies desnudos escondidos tras los juncos en la orilla del Guadalquivir. Dicta la tradición que se ganó al rey Al Mutamid cuando éste paseaba junto a sus cortesanos por la ribera del río jugando a improvisar poemas y ella contestó -caprichos de la historia- a los versos iniciados por el rey andalusí. La brisa convierte al río en una cota de malla, entonó él, mejor cota no se halla como la congele el río, contestó ella.

Era el siglo XI, y comenzaba así la leyenda que rodearía el romance del rey poeta y la joven esclava que pasó a ser reina. Esclava, matiza la historia. Casi ocho siglos más tarde, una jovencísima Gertrudis Gómez de Avellaneda fija su residencia en Sevilla después de un arduo recorrido por España. La escritora cubana comienza a publicar sus primeros poemas en revistas de la ciudad bajo el pseudónimo de la Peregrina. Luego llegaría Leoncia, sus famosas Autobiografías y Cartas, y Madrid, donde resaltaría por la nítida lucidez de su obra y su agitada vida cultural.

Ambas, a pesar del polvo de los siglos, tienen algo en común. Gertrudis quedó relegada por el rechazo de los académicos a que ocupara un sillón en la Real Academia Española y el letargo posterior que ha impedido, aún hoy, su justo reconocimiento. La voz de Rumaikyya pasaría a ser el rumor que acompaña siempre a las leyendas que rodean la vida del rey Almutamid, pero apenas se recuerdan sus cualidades literarias, pasando a la historia como la esclava que se convirtió en reina. Historias cruzadas por el capricho del olvido. Cuando ese clamor se expande y relega a las poetisas al rincón de los retratos, cualquier palabra es lucha; y a veces, incluso, generan victorias.

La librería Relatoras de Sevilla ha puesto en marcha una ruta literaria por el casco histórico de la ciudad hispalense que recorrerá las vidas y las obras de escritoras sevillanas o ligadas a la historia de la ciudad, que como Gómez de Avenllaneda, fueron olvidadas o maltratadas por la historia. La filóloga Irene Flichy es la guía, y también la artífice del proyecto: "Se trata de una ruta literaria por Sevilla con mujeres escritoras como protagonistas, por la historia de la literatura femenina de nuestra ciudad. Todas tienen como vínculo común la ciudad de Sevilla porque han nacido aquí o porque han vivido y han escrito aquí. No se trata de un taller literario o filológico de cada una de las autoras, sino de dar a conocer sus nombres y sus historias, y que todo el que quiera pueda acercarse a ellas".

¿QUÉ FUE DE LA AVELLANEDA?

La idea, explica Flichy, surgió cuando comprobó que, entre todas las actividades culturales que se desarrollan en Sevilla, "apenas las protagonistas son mujeres; siempre hay un claro sesgo masculino". El objetivo principal de esta actividad, explica, es "reclamar que Sevilla también tiene una historia femenina, y muchas veces es olvidada y otras veces tapada a conciencia".

"En el campo de la literatura, tenemos autoras tan relevantes como Gertrudis Gómez de Avellaneda, que en cualquier otro país del mundo será referente y un reclamo para la ciudad, y aquí hasta hace muy poco apenas se había reivindicado su figura. Sevilla siempre ha estado llena de placas que explican que aquí o allá estuvo Cervantes, sin embargo para que el Ayuntamiento pusiera una placa en la calle donde vivió Gertrudis, la calle Gravina, la asociación La Avellaneda tuvo que luchar mucho porque nadie los escuchaba", relata Flichy.

La ruta, que se ofrecerá todos los fines de semana en pases de mañana y tarde, echará a andar el próximo viernes, dentro de las actividades programadas en La Noche en Blanco. El recorrido, a través del casco histórico de Sevilla, visitará espacios que tienen una especial vinculación con las autoras: visitarán sus viviendas, los lugares que solían frecuentar, los espacios comunes de las doce autoras protagonistas, que van desde el siglo XI al XX, con nombres, además de Gertrudis Gómez de Avellaneda, tan conocidos como Fernán Caballero, Mercedes de Velilla o Blanca de los Ríos, y otros más desconocidos que han sido rescatados después de meses de investigación de la organizadora y que prefiere no mencionar hasta que se inaugure la ruta.

"He seleccionado doce nombres por marcar un límite, porque escritoras ligadas a la ciudad de Sevilla hay muchísimas", explica Flichy. "Sevilla siempre ha sido una ciudad muy ligada a la cultura y el siglo XIX fue el siglo del despertar de las autoras. Siempre hubo mujeres que escribían, pero con muchas dificultades y limitaciones. El siglo XIX es una explosión de nombres, quizás los sentimientos del romanticismo permiten intuir que la figura femenina tiene algo que decir, y eso permite que aparezcan numerosos nombres femeninos en el panorama literario".

ADIÓS, MARIDOS; HOLA, LIBERTAD

Las protagonistas de la ruta, además de su actividad literaria y su vinculación con Sevilla, comparten algo, tan sorprendente en la época como criticado: eran mujeres libres y lucharon por lo que creían.  “La mayoría de autoras coinciden en que su esplendor o su momento de libertad viene a través de la viudez. Ese mito clásico de que la mujer es libre si es una mujer viuda y tiene posibles, está demostrado con la biografía de estas escritoras”, explica Flichy.

“Hay quien se compra un palacete cuando muere su marido y decide reformarlo para luego trabajar por el patrimonio de Sevilla; y hay poetas que deciden hacerse cargo de su hacienda, cosa que no estaba bien visto en la época. Y hay otras cuya vida discurre entre fracasos amorosos, la soledad, pero siempre buscando ser autónomas, libres. La misma Gertrudis de Avellaneda fue un escándalo en su época porque llegó a ser una madre soltera, se sentía tan libre que decidió ser madre soltera, aunque luego su bebé muriera a los pocos meses”.

Todas fueron muy reconocidas en su época, a pesar de que ahora apenas suenen sus nombres, y entre ellas hay una candidata al Premio Nobel de Literatura. Incluso llegaron a ser personajes influyentes en la Sevilla de la época. “Hay una autora del siglo de Oro que estuvo contratada por el conde-duque de Olivares. En el siglo XVII se compraba a los poetas para que hablaran bien de los políticos, y ella estaba pagada por él para esa función. Más tarde también el Cabidlo catedralicio de Sevilla le encargó hacer autos sacramentales para el Corpus de Sevilla. Es un dato importantísimo que con lo relevante que era el Corpus en pleno siglo de Oro en Sevilla, fuera una mujer la que escribiera los autos“, narra.

“También hablaremos de una cantaora flamenca que fue la pionera en reunir poemas y flamenco. Enrique Morente hizo de eso un arte, pero ella fue la pionera,  y también muy reconocida. Vivió en Madrid, donde estuvo en contacto con la generación del 27, que mezcló sus poemas con flamenco. Se hizo tan conocida que grabó varios discos y su música sirvió para que alumnos universitarios extranjeros aprendieran español”.

DONDE HABITE EL OLVIDO

Y a pesar de sus éxitos, y en ocasiones, su acercamiento al poder, pocos nombres han pasado a la historia, y los que lo hicieron, siempre eclipsados por otros autores. “Supongo que en ocasiones sus propias biografías tenían la culpa de que se intentara borrar sus huellas. Hasta hace poco no interesaba a una parte de la sociedad española que las mujeres tuviéramos esos referentes”.

“La mujer está invisibilizada en el poder y el arte muchas veces es consecuencia de ese poder. Durante muchos siglos parece que eran sólo las religiosas las que escribían, como Santa Teresa o Sor Juana Inés, pero porque tenían tiempo, acceso a la cultura y la supervivencia asegurada. Muchas mujeres de la ruta tuvieron la suerte de tener una cultura y una educación igual a la de los hombres, otras tuvieron que ser autodidactas, pero fue la educación lo que les permitió dar los primeros pasos para emanciparse”, afirma.“Las mujeres, en la literatura, tienen la dificultad de llegar y la facilidad de desaparecer. La prueba es que Fernán Caballero tuvo que esconder su feminidad con un pseudónimo para poder publicar y las que eran libres como Gertrudis fueron muy castigadas”.

Fernán Caballero (Cecilia Bohl de Faber)

Ahora sus vidas interrogarán las calles y plazas del casco histórico de Sevilla, recuperando nombres y obras, para que la voz de sus versos se escuche más alto que la de aquellos que un día sellaron sus reglas con la Historia:  una pequeña lucha de las palabras que un día ellas escribieron, y que, efectivamente, en ocasiones generan victorias.


FUENTE: ANDALUCES.ES | ENRIQUE GARCÍA | 01/10/2014

sábado, 27 de septiembre de 2014

Empieza la subasta de mujeres: ¡Hagan apuestas!

La Convención de las Naciones Unidas  define la "trata de personas" como el reclutamiento, transporte, traslado, acogida o recepción de personas, bajo amenaza o por el uso de la fuerza u otra forma de coerción, secuestro, fraude, engaño, abuso de poder o una posición de vulnerabilidad, o recibir pago o beneficios para conseguir que una persona tenga bajo su control a otra persona, para el propósito de explotación. La explotación puede incluir, como mínimo, la explotación de la prostitución de otros u otra forma de explotación sexual, trabajo forzado o servicios, esclavitud, o prácticas similares a la esclavitud, servidumbre, o remoción de órganos...
2,5 millones el número de personas víctimas de la trata. Sin embargo, se calcula que por cada víctima de la trata de personas identificadas existen 20 más sin identificar. La mitad de las víctimas de trata son menores de 18. En el 15% y el 20% de las víctimas son ni@s. Dos terceras partes de las víctimas detectadas por trata son mujeres, el 79% de ellas sometidas a explotación sexual seguido por un 18% de casos con fines de explotación laboral, trabajos o servicios forzados (TERESA SÁEZ, e-mujeres.net).


Por Nazanín Armanian (*)


Con motivo del 23 de septiembre, Día Internacional contra la Explotación Sexual y el Tráfico de Mujeres, Niñas y Niños.

Nangarhar, milenaria urbe budista, Afganistán. Una joven se cubre el rostro con las manos. Está colocada encima de un podio. Las decenas de hombres que la rodean y tocan, gritan. No van a colgarle una medalla de campeona, tampoco van a lapidarla por no llevar burka: están pujando por ella, le han arrancado el velo para evaluar el precio de la mercancía subastada "al desnudo". El vendedor, su marido, pone un precio inicial de 6.500 rupias, unos 50 euros. Si tuviera 9 o 10 años, podría recibir por ella hasta 3.000 euros en el mercado de objetos de primera mano.

Bibi Zivar, La Dama del Ornamento en lengua dari, una joven envejecida, empobrecida y maltratada cuenta cómo funciona esta forma de trata de mujeres: con tres hijos fue repudiada por su esposo y forzada a casarse con su cuñado, quien la vendió junto con dos hijas (él se quedó con el hijo varón) por unos 1.000 euros a un pakistaní cuando ella cumplió 40 años. Después de 17 años de matrimonio, el marido se ha cansado de Bibi. ¿Y ella se cansó de él?

El estigma de haber sido vendidas o entregadas en trueque por una vaca, una moto o algo de opio, impide que ellas regresen a la casa paternal, y si otro hombre no puja por nuestra Bibi no tendrá donde caerse muerta, literalmente.

Cientos de afganas se suicidan, quemándose a lo bonzo, por los matrimonios de esta clase. La intervención de EE.UU. en el país, desde la década de 1980, ha destruido a las fuerzas progresistas, fortaleciendo a los caníbales señores de la guerra y a los Al-qaedistas, mientras la invasión "liberalizadora" de la OTAN ha generado el fenómeno "novias de la droga", uniendo el comercio de ambos productos en un mismo pack, poniendo además el último clavo al ataúd de los derechos humanos en este país. Los asaltos sexuales de las mismas fuerzas del ISAF contra las afganas han sido tales que se les ha prohibido salir de las bases durante el tiempo libre. También fue objeto de investigaciones el hecho de que los soldados de la Fuerza de Estabilización de la OTAN (SFOR) desplegada en Bosnia y Herzegovina fuesen los principales clientes de las mujeres extranjeras que "aparecían" en medio de la agresión militar a Yugoslavia.

El comercio de mujeres como esclavitud moderna resulta más rentable que la antigua: la inversión se amortiza en un período más corto (una mujer atenderá hasta a 50 hombres por día, a base de palizas, chantajes y drogas) y una vez sacado el mayor provecho de ella, será reemplazada por otras: la pobreza de muchos, si no fuese tan rentable para la oligarquía internacional, ya estaría prohibida.

El crimen organizado es asombrosamente organizado, justo por sus conexiones políticas, sino ¿cómo un traficante podría romper decenas de leyes a su paso, desde secuestrar a una mujer hasta entregarla en la otra punta de una región o del mundo? En uno de los campos de refugios de Nepal, 35 adolescentes y niñas refugiadas desaparecieron en 2002. ¿Por qué la organización no emplea a mujeres para atender a las refugiadas? En el campo de Soleymanieh, Turquía, una mujer y dos de sus hijas fueron violadas por unos 20 "rebeldes" armados. Ella se suicidó.

Rasgos locales del turbio negocio

Las causas estructurales de la mercantilización del cuerpo de la mujer en Oriente Próximo y Asia Central son muy complejas. Allí, los inmensos recursos naturales se mezclan con las profundas injusticias sociales, un capitalismo salvaje que integra todo lo funesto de los anteriores sistemas feudal y tribal; unas tradiciones gestionadas y mantenidas por hombres conservadores en su propio beneficio; dictaduras religiosas y/o militares que han asaltado, desde hace tres décadas, las pocas conquistas sociales de las mujeres del siglo pasado; la lentitud de los cambios sociales, las invasiones militares de Occidente que han destruido estados enteros y, con ellos, puestos de trabajo, la estabilidad familiar y sus valores, el tejido y la estructura social. Todo ello ha hecho disparar la demanda del sexo pagado: las guerras imperiales son la suma de todas las crueldades inventadas por el ser humano, convirtiendo a millones de mujeres en esclavas sexuales legales, alegales e ilegales.

Hay maneras ingeniosas de llevar a cabo la trata muy parecidas a las chicas trokosis "esposa/esclava de dios" en Gana, Benin, Togo o Nigeria: niñas entregadas a los hombres de Dios, a cambio del perdón por los pecados cometidos por los padres o las deudas contraídas. Increíble el abuso del poder sobre las menores por los adultos. Ellas, durante un largo tiempo, hacen de criadas y esclavas sexuales del sacerdote de turno hasta que éste las deja libres (¿para tener a otra en su lecho?) con un rito religioso como guinda.

Así son las fórmulas especiales, legales, alegales e ilegales de este negocio en la región mundial del Oro Negro:

- Un hombre, tras pedir la mano de una muchacha a su padre, debe pagar Sedaq o Mehr (mal traducidos en castellano como "dote") como "regalo" obligatorio del novio a la futura esposa, cuya cuantía no negocia con ella sino con su "tutor" varón, figura imprescindible en las leyes de casi todos los países musulmanes de la región para que la mujer pueda realizar un sinfín de gestiones, aunque tenga 50 años y sea astronauta de profesión. Este concepto representa el valor de ella en el mercado del matrimonio de "cásate y sé sumisa". Esta cuantía dependerá del estatus social de la joven y su virginidad, edad, belleza, nivel de estudios, etc. Sin especificar esta cantidad, Nikah -contrato del acto sexual, sinónimo de "matrimonio"- carecerá de validez.

- La fórmula religiosa de al-mut'a, "de placer" (para él, y dinero para ella, normalmente viuda o divorciada), es de una duración pactada, que puede ser unas horas o unas meses, y que por supuesto es unidireccional: si una mujer alquila los servicios sexuales de un hombre será acusada de prostituta. 

- El llamado "matrimonio misyar" (de "Rotar"), frecuente en Arabia Saudita y otros países sunnitas, parecido a al-mut'a.

- Las guerras han sido agua de mayo para el negocio, teniendo en cuenta que apoderarse de mujeres ha sido uno de los alicientes de las tropas en los conflictos armados, incluso en las guerras "santas" en las que consideran a las mujeres del pueblo derrotado "botín de guerra" (Biblia, Deuteronomio 20:12-14 y Corán 33:50).

- La ilegalidad, la dificultad o la prohibición religiosa de establecer relaciones sexuales fuera del matrimonio refuerza la violación, el incesto y la demanda de prostitución.

- La mujer que denuncia tal agresión a su honor suele ser castigada duramente, ya que es ella la responsable de la contención sexual del hombre (ya saben, la minifalda y lo demás). Se desconoce cuantas se han quitado la vida y cuántas han sido asesinadas en crímenes de honor.

- Los Estados paternalistas o totalitarios de la región niegan la trata sexual de mujeres y niñas, pues significaría aceptar su complicidad o su incapacidad de cumplir con su función de proteger a los súbditos, admitir que otros hombres poderosos operan de forma paralela a ellos y que existe una corrupción moral organizada. Todo ello estropearía su imagen ante la gente: ¡Si han aglutinado todo el poder, deben aceptar la responsabilidad de todos los problemas! Por ello no ofrecen ningún servicio de protección hacia las víctimas.

- El arraigado patriarcado arcaico y jerárquico, que sigue oprimiendo a la mujer a todos los niveles, es una de las causas de que miles de adolescentes huyan de sus casas y caigan en las redes de las mafias, dando lugar a la aparición de la figura de las madames con velo, que las acechan y las atrapan en sus redes en las terminales de los autocares que traen a estas niñas de provincia a las ciudades grandes.

La ruta no es Sur-Norte

El tráfico de mujeres por sexo transcurre por todas las direcciones y no sólo del Sur al Norte, un concepto "progre" y muy colonial que no considera la lucha de clases en el Sur y la complicidad de su burguesía con la del Norte: miles de mujeres empobrecidas de Europa Oriental, tras la caída del socialismo, acabaron en los burdeles de la Europa Occidental sustituyendo a las traficadas de África, Asia o América del Sur. Irak, Siria y Afganistán se han convertido en países de origen de la trata y Kuwait, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos, los principales destinos. En Israel, donde la compra de servicios sexuales es legal, la asociación ATZUM trabaja contra la esclavitud sexual de miles de mujeres llegadas de decenas de países. 

La pobreza es el común denominador del perfil de las víctimas engañadas: es el caso de las mujeres chinas en España, obligadas a dar "masajes con final feliz", a las que se había prometido trabajar en restaurantes.

No ha habido cambios en las causas y tampoco en la estructura y organización de la compra venta de mujeres y niñas desde hace miles de años.

La justicia social, la igualdad de género, la laicización del Estado e impedir que los gobernantes "moralistas y civilizados" europeos cobren impuestos a este crimen organizado en vez de luchar contra él puede agrietar lo que es el negocio más redondo del mundo para las mafias, junto con el de armas y la droga.



FUENTE: Publico.es


(*) SOBRE LA AUTORA: "Dejé la mitad de mi vida en mis tierras persas, y cuando aterricé en esta península de acogida, entrañable plataforma de reclamo de pan y paz para todos, me puse a ejercer el desconcertante oficio de exiliado: conocer, aprender, admirar, transmitir, revelar y denunciar, estos últimos aprovechando las clases de la Universidad, los medios de comunicación y una docena de libros como 'Robaiyat de Omar Jayyam' (DVD ediciones, 2004), 'Kurdistán, el país inexistente' (Flor del viento, 2005), 'Irak, Afganistán e Irán, 40 respuestas al conflicto de Oriente Próximo' (Lengua de Trapo, 2007) y 'El Islam sin velo' (Bronce, 2009)".

martes, 23 de septiembre de 2014

El silencio político alienta la violencia machista


Por BEATRIZ GIMENO (*)


Se está produciendo un círculo siniestro: los partidos no se arriesgan con el feminismo porque piensan que eso no da votos y ese silencio envalentona a los misóginos.

Es evidente que sufrimos un retroceso en el combate contra la violencia de género y por la igualdad. Es un retroceso visible no sólo en el número creciente de asesinatos machistas, sino también en que estos se producen en un ambiente social, legal, mediático, ideológico, diferente. Si nunca fue mucho el interés social hacia la violencia de género, ahora parece haber caído aún más. Los medios de comunicación, si alguna vez intentaron informar correctamente acerca de los asesinatos machistas, han vuelto a su querencia por informar de manera morbosa y apolítica, por privatizar esta violencia y por volver a intentar justificarla. Los neomachistas, cada vez más organizados, están continuamente en las redes atentos ante cualquier noticia que tenga que ver con los derechos de las mujeres o con el feminismo; desatan campañas de desprestigio contra cualquier feminista, se infiltran en los partidos y las asociaciones para boicotear cualquier tema relacionado con la igualdad de género. Si antes se escondían, ahora se hacen visibles. Esta visibilidad de los activistas del neomachismo ha dado alas a todos los machistas silenciosos, que son multitud y que antes callaban porque el ambiente no les era propicio. Basta con leer los comentarios en cualquier artículo que tenga que ver con el feminismo, con los derechos de las mujeres, con la igualdad, para darse cuenta de la rabia y la violencia que anida en la mayoría de los comentarios.

Más que en los comentarios de los medios, más controlados, es en las redes sociales, allí donde no hay control, donde los neomachistas desatan una enorme violencia verbal. Antes los llamábamos trolls pero ahora ese nombre quizá no sea apropiado porque se presentan con sus nombres y sus fotos y en sus comentarios no es extraño que justifiquen la violencia; la culpa es de las feminazis, dicen. Basta con colgar la noticia de un asesinato machista, de una violación, para que esta noticia atraiga decenas de comentarios que lo justifican o que incluso parecen alegrarse. Eso en cuanto a la violencia, pero si de lo que se debate es de igualdad, entonces aparece una legión de machistas que van a por todas, que discuten todo, incluso logros que parecían asentados o, por lo menos, asumidos socialmente, como la necesaria paridad en política. Y no hay distinción entre partidos de izquierdas o de derechas, entre gente conservadora o supuestamente progresista.

No es que fuéramos el paraíso igualitario del feminismo, pero es obvio que se está produciendo un cambio. Es de suponer que no es que ahora haya más machistas que hace dos años, sino que los machistas de antes no se atrevían a manifestarse tan descaradamente y que el cambio que se estaba produciendo hacia una mayor igualdad y una mayor visibilidad del feminismo no tuvo tiempo de arraigar lo suficiente como para transformar las estructuras políticas y sociales, las conciencias; como para ser capaz de construir identidades masculinas no aferradas a sus privilegios patriarcales; como para educar a la mayoría de la población en lo que significa el feminismo. Cambiar ciertos usos sociales es mucho más fácil que cambiar la manera en que hombres y mujeres nos construimos, pero es un primer paso necesario. Hubo un impulso y ahora hay una reacción de retroceso.

¿Qué ha pasado?

jueves, 18 de septiembre de 2014

La igualdad desmantelada. Informe ante la ONU, retroceso de la equidad de género en España

Por Plataforma CEDAW SOMBRA España





El Informe Sombra, que ha sido presentado en todo el Estado, será defendido ante el Comité de la CEDAW del 10 al 14 de noviembre de 2014, en la sede de Naciones Unidas en Ginebra, en una sesión previa que tendrá lugar en julio de 2015 en la sede central de Naciones Unidas. Es allí donde el Comité de la CEDAW evaluará la aplicación de la Convención por parte del Estado español estableciendo las recomendaciones correspondientes para la mejora de la situación para la eliminación de las discriminaciones contra las mujeres.




RESUMEN

La Plataforma CEDAW Sombra España, compuesta por 50 organizaciones de mujeres, de cooperación internacional y de derechos humanos de todo el Estado, ha presentado un informe ante la ONU, refrendado por más de 260 organizaciones y colectivos de la sociedad civil en el que se evalúa la equidad de género en España.

Este informe responde al proceso de seguimiento y evaluación de la aplicación de la Convención para la Eliminación de toda forma de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), adoptada en 1979 y ratificada por 187 países, entre ellos España que lo hizo en 1984. La ratificación de esta convención compromete a nuestro país a crear y desarrollar políticas encaminadas a eliminar cualquier tipo de discriminación contra las mujeres tomando las medidas necesarias a todos los niveles del Estado. Asimismo, entre las obligaciones del Estado figuran la de informar sobre la aplicación de los artículos de la Convención mediante un informe cuatrienal que es presentado ante el Comité de la CEDAW, el mismo organismo que emitió el pasado julio la histórica condena a España por no haber protegido a una víctima de violencia de género ni a su hija en un caso que terminó con el asesinato de la menor.

El gobierno español presentó el informe gubernamental (2008-2013) ante la ONU en septiembre de 2013. A su vez, el Comité de la CEDAW interpela a la sociedad civil de los Estados para que elabore sus propios informes (conocidos como Informe Sombra) con el fin de mejorar el conocimiento y comprensión de la realidad en materia de igualdad más allá de la visión gubernamental.

Tras meses de trabajo, más de 260 organizaciones aportan su evaluación. EL INFORME SOMBRA de la Plataforma CEDAW Sombra España evidencia que, lejos de cumplir con la Convención, el Estado español está llevando a cabo un progresivo desmantelamiento de las políticas de igualdad.

Violencia de género y trata, políticas desarticuladas

En términos de violencia de género y trata, el informe denuncia la persistencia de discriminación y carencia de medios en la lucha contra toda clase de violencia de género.

El Estado español únicamente considera violencia de género a la que se ejerce en el ámbito de la pareja o ex pareja, ignorando otros tipos de violencia como la violencia sexual, los asesinatos contra mujeres fuera del ámbito de la pareja o prácticas perjudiciales como la mutilación genital femenina o el matrimonio forzoso.

Igualmente el informe señala que no existe un acuerdo político que garantice realmente un estándar mínimo de disponibilidad, accesibilidad y calidad de la atención a las víctimas de violencia de género, lo que se ha traducido en una disminución de la calidad y los servicios.

En ámbitos tradicionalmente masculinos como el judicial y el policial persisten los estereotipos de género asociados a violencia contra las mujeres o niñas; hasta el punto de que si las víctimas no son capaces de aportar las pruebas necesarias los casos son sobreseídos sin investigación de oficio.
  • En 2012 la inversión en campañas de reclutamiento del ejército duplicó a la dedicada en campañas de prevención de Violencia de Género.
  • Desde 2005 hasta 2012 los sobreseimientos provisionales en casos de violencia de género han crecido un 158%.
  • De 2009 a 2014 se ha reducido un 23% el presupuesto destinado a la lucha contra la violencia de género.
Hasta el momento NO se ha aprobado ninguna ley integral contra la trata de mujeres, ni se ha traspuesto completamente la Directiva Europea relativa a la prevención y lucha contra la trata de seres humanos y la protección de las víctimas. 

Al contrario, el abordaje de las cuestiones de trata se hace desde una visión de política migratoria y de seguridad del estado. No hay un reconocimiento específico del estatuto formal de víctima de trata, ni se aplica el principio internacional de no devolución. 

Educación, discriminación desde la escuela

Según el Informe Sombra de la Plataforma, en la nueva ley de educación (LOMCE) no se hace ninguna mención al fomento de la igualdad entre mujeres y hombres e incumple varias de las recomendaciones que ya le hizo el Comité de la CEDAW a España en su evaluación anterior: no se está cumpliendo la recomendación 18 del informe del Comité de implantar programas específicos sobre igualdad de género en el sistema educativo, así como la capacitación del profesorado en esta materia. Aún más, la LOMCE justifica que no es discriminatorio segregar por sexos, y se constata que este tipo de centros reciben financiación pública.

La reducción de ayudas, de becas escolares y de comedor redunda en más carga de trabajo para las mujeres, algo que se incrementa con la eliminación del Plan Educa 3 de educación entre 0-3 años.
  • En 2012 sólo existían plazas públicas o privadas para cubrir a 3 de cada 10 niños/as menores de 3 años.
  • Las mujeres científicas, creadoras o protagonistas de la historia apenas aparecen mencionadas en un 7,5% en la totalidad de las asignaturas del currículum oficial.

La brecha va en aumento: discriminación en el empleo y en los derechos económicos

El Informe Sombra denuncia que el deterioro del mercado de trabajo ha incidido mucho más en las mujeres: tienen mayor participación en la economía informal, salarios más bajos y mayores lagunas a lo largo de su vida laboral. Es más, las medidas para fomentar el empleo en plena crisis económica han sido dirigidas principalmente a sectores masculinizados como la construcción, a pesar de que el porcentaje de desempleo femenino es mayor.
  • La tasa de empleo femenina en 2012 no llegó al 39%, 10 puntos por debajo de la masculina. Entre 2008 y 2013 el desempleo femenino se duplicó pasando del 13 al 27%. El 72,5% de las personas con contrato a tiempo parcial son mujeres.
  • En 2010 éramos el 4º país europeo con mayor proporción de mujeres fuera del mercado laboral (tras Luxemburgo, Malta y Chipre) y dedicamos al hogar unas 4,29 horas diarias por las 2,32 horas que le dedican los hombres.

¿Un gobierno comprometido con la igualdad?

El texto denuncia que las políticas y los organismos encargados de velar por la igualdad se han recortado a la mitad en estos últimos cuatro años. El organismo estatal para la igualdad ha bajado 3 rangos: de ministerio a dirección general y ha estado casi dos años sin un Plan estratégico para la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres.
  • El presupuesto del Estado para igualdad ha sido recortado en un 49% y el de las Comunidades Autónomas un 32% de media.
La nueva ley de bases de régimen local ha eliminado las competencias de igualdad en este ámbito territorial, lo que contraviene el artículo 9.2 de la Constitución, la Carta Europea de Igualdad de Mujeres y Hombres y las recomendaciones del Comité de la CEDAW.

Falta de compromiso con los derechos sexuales y reproductivos y vulneraciones del derecho a la salud

Las últimas reformas del sistema sanitario aumentan la inequidad en el acceso al derecho a la salud para las mujeres. Asimismo, grupos más vulnerables como las mujeres inmigrantes y las víctimas de violencia de género ven aumentada su vulnerabilidad. Con la reducción de la asistencia, se limita de manera notable para las mujeres españolas, y se elimina para las mujeres inmigrantes, el principal punto de detección de violencia de género, que es la atención primaria.

El copago sanitario afecta especialmente a las mujeres mayores, quienes además presentan una mayor incidencia que los hombres de patologías crónicas que requieren tratamiento.



A pesar de que aún no ha entrado en vigor, la reforma de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo planteada por el Gobierno supondría un serio retroceso respecto de la actual ley. Especialmente preocupante es el establecimiento de supuestos muy restrictivos, el carácter subjetivo a la hora de autorizar o no el aborto y la eliminación del supuesto de malformación.

  • La retirada de la financiación de 8 anticonceptivos de última generación afecta 1 millón de mujeres. 6 CCAA no financian la píldora postcoital.

Derechos humanos y cooperación internacional, la igualdad como retórica

Los derechos humanos de las mujeres, especialmente en el caso de los grupos especialmente vulnerables, no se están cumpliendo en nuestro país según informa el texto. No se han establecido medidas especiales para evitar la discriminación de mujeres con discapacidad, de etnia gitana o inmigrantes, pese a que en el último informe de Comité de la CEDAW para España recomendaba el desarrollo de investigaciones sobre sus necesidades específicas.

Fuera de nuestras fronteras también se evidencia el retroceso e incumplimiento de los compromisos de cooperación al desarrollo y género. En el último año el esfuerzo presupuestario y en recursos antes dedicados a la cooperación internacional se ha puesto en fomentar la internacionalización de la empresa española a través de la marca España, sin tener en cuenta que ésta promueve un enfoque utilitarista de las mujeres. Ellas tienen que contribuir al desarrollo económico, pero sin embargo no se menciona nada sobre el respeto a sus derechos.

  • El Estado ha incumplido el compromiso de destinar el 15% de la Ayuda Oficial al Desarrollo a programas de género y salud sexual y reproductiva. En 2011 apenas llegaba al 3%.


FUENTE: MUJERES EN RED

martes, 9 de septiembre de 2014

La táctica del fundamentalismo religioso para oprimir a la mujer en África


Han pasado más de 100 días desde que Boko Haram secuestrara a más de 200 niñas en el estado de Borno, en Nigeria. Es aterrador. Sin embargo, la dinámica de género que tiene esta acción de terror, según varias voces autorizadas "marca una tendencia preocupante en todo el continente africano", tal y como afirma Jessica Horn, consultora en derechos de la mujer, escritora y centrada en trabajos vinculados a la salud de la mujer y los Derechos Humanos y miembro del Foro Feminista Africano.


Según Horn, la preocupación sobre la mujer se extiende por "los puntos de vista fundamentalistas religiosos, que se afianza y encuentran un lugar no solo en extremistas marginales, sino en el secuestro de algunas políticas y acciones de los Estados. Y lo más preocupante: la imaginación popular". 

Los derechos de la mujer han sido utilizados por los fundamentalistas religiosos durante la última década, según explica Horn, como un "blanco fácil" en movimientos para tomar poder social y político en algunas regiones de África. En la invasión de Malí, abunda, "las mujeres fueron el primer foco de la política fundamentalista con edictos policiales y códigos de vestimenta, afectando también al trabajo de las mujeres en público". En Túnez, explica, "los fundamentalistas crecen en la estela de la revolución y el cambio de poder político, los activistas por los derechos de la mujer luchan porque se tenga en cuenta las crecientes restricciones a la vestimenta y la libertad de movimiento de las mujeres". 


Estas "tendencias actúan como señales de alerta", dice Horn que aboga por seguir cuestionando al pensamiento político que "lleva a la imposición violenta de caminos muy estrechos, de exclusión y profundamente sexistas para ordenar la sociedad". E insiste en hacer partícipe también del análisis al "cristiano fundamentalista". La Ley para controlar el vestido de las mujeres bajo la Ley contra la pornografía de Uganda y el proyecto de ley de vestimenta indecente que fracasó en Nigeria fueron desarrollados, dice Jessica Horn, "en nombre de expresiones muy conservadoras de la moral cristiana y al lado de la legislación tan criticada en ambos países por las leyes anti-gay y la penalización de actos sexuales entre personas del mismo sexo". 

La analista apunta que la legislación mencionada ha surgido por el creciente "fundamentalismo popular", con gran gama de actores religiosos, que "proponen ideas sexistas y homófobas entre sus seguidores" y han tomado "vínculos estratégicos con el Estado". 

Solome Nakaweesi, activista feminista de Uganda citada por Jessica Horn, dice que "con la guerra contra el terrorismo, Estados Unidos ha tratado de etiquetar a los musulmanes como más atrasados, pero el trabajo que hacemos acerca de la libertad de las mujeres, sobre la libre elección y autonomía pone como más peligrosos a los pentecostales". Horn asegura que el control de la mujer por parte de los fundamentalistas es específico y selectivo, centrándose de lleno en el cuerpo de las mujeres y en su autonomía sexual y reproductiva. Y cita a Ayesha Iman, activista feminista nigeriana: "Cuando hablamos de fundamentalistas religiosos anti-mujeres, tenemos que romper el concepto. No son anti-mujeres como tales, sino que son contra la autonomía y el control de las mujeres sobre su propia sexualidad en favor de la heterosexualidad patriarcal". Y no son exclusivos de los fundamentalismos religiosos en África. Es un asunto, que según Horn, se extiende "por los fundamentalismos de todas las religiones y contextos culturales en los que comparte una política patriarcal y el desprecio por los Derechos Humanos, unido a una seña de identidad absolutista e intolerante".


Horn argumenta que "el uso de la religión para justificar la discriminación en un continente donde la mayoría ve la religión como una parte muy importante de su vida es simplemente táctica". Lo mismo se aplica "a los argumentos que los fundamentalistas religiosos también utilizan cuando dicen que las mujeres y las niñas o los derechos de lesbianas, gays, bisexuales, o transgéneros y su igualdad no son parte de la cultura africana sino producto del impero occidental". Es táctica religiosa.

Sobre el argumento contra la homosexualidad por "no ser africana" y que "está en contra de nuestra cultura", asegura que se "desinfla" a la luz "de la realidad histórica y contemporánea que existen y siempre serán africanos, a pesar de que sean población LGTB". Además, parecen haber olvidado convenientemente que "Sudáfrica hizo historia legal internacional al aprobar una constitución en 1994 en la que se nombraba específicamente la orientación sexual en la cláusula sobre la igualdad". La opresión era racial y también de género.


El fundamentalismo religioso "es un callejón sin salida" para el trabajo "en materia de igualdad y no discriminación, poniendo punto y final a la justicia social". Al considerar nuestro futuro económico, dice, "tenemos que considerar qué acciones podemos tomar para revertir el auge del pensamiento de la mente cerrada, discriminatoria y antidemocrática vestida con lenguaje de la religión".

Recoge unas palabras del Nobel Wole Soyinka que decía que la actual generación de africanos debía "responder a aquellos que piensan que tienen un derecho divino a estropear nuestras vidas", llamando a la "detención de la propagación de los fundamentalismos religiosos", hecho que no exige una intervención militar, sino la reafirmación pública persistente del "pensamiento crítico y el debate de la separación del Estado y la Religión". 

FUENTE: GUINGUINBALI

domingo, 31 de agosto de 2014

GÉNERO Y DESIGUALDAD: ¿SIGUE VIGENTE EL MODELO PATRIARCAL? (y IV)

Hacia la Superación de los Géneros

Con una visión un tanto optimista de la realidad que vivimos, podríamos pensar que estos modelos de ser mujer y de ser varón -de los que hemos hablado en las entradas anteriores sobre Género y Desigualdad- se han superado. Que el patriarcado no existe (al menos en el mundo occidental "desarrollado", porque el machismo es cosa de pobres e incultos) y vivir la ilusión de una sociedad justa e igualitaria. Y entonces, ¿por qué la tasa de desempleo femenino es más elevada que el masculino? ¿Por qué los salarios de los varones siguen siendo un 30% más altos que los de las mujeres en puestos de igual responsabilidad? ¿Por qué cada año mueren en nuestro país casi un centenar de mujeres en manos de sus parejas varones? ¿Por qué 7 de cada 10 hombres no realiza ninguna tarea en el hogar? ¿Cuáles son las consecuencias de esta socialización diferenciada para mujeres y hombres? ¿De estos dos modelos de identidad enfrentados?

Como estos modelos de masculinidad y feminidad han sido construidos por la sociedad, ninguna mujer puede ser nunca lo suficientemente mujer, ni ningún hombre lo suficientemente hombre. Por lo que vivimos en una frustración y conflicto permanente. 

¿Cómo puede producirse el cambio hacia una sociedad no patriarcal, no sexista y más igualitaria? Elena Simón, en su libro Democracia Vital, propone la ruptura de los pactos patriarcales y el establecimiento de una cultura de pactos de la que surgirá la democracia vital y la plena ciudadanía de mujeres y hombres:
  1. El pacto intrapsíquico o de la subjetividad, que permita la autonomía a mujeres y hombres en sus modos de ser y sentir.
  2. El pacto intragenérico (entre mujeres, entre hombres), que posibilite una equivalencia entre las personas al margen de sexo, etnia, clase, sin jerarquización.
  3. El pacto intergénero (entre mujeres y hombres), del que surge la solidaridad, la justicia distributiva de bienes materiales y no materiales (conocimiento, poder, amor y apoyo), la confianza y la seguridad, la responsabilidad mutua y compartida, el contar con el otro y saber que el otro cuenta conmigo.
En definitiva, podemos concluir que el camino hacia la superación de los géneros va encaminado a eliminar el género como sistema de organización social jerárquico, discriminatorio y opresor, contra los símbolos de lo masculino y lo femenino como mecanismos que censuran la libertad de las personas de ser como quieren ser, las normativas, la construcción de las identidades que la sostienen. Y ésta ha sido la razón de ser y el empeño de la teoría y el movimiento feminista.


BIBLIOGRAFÍA.

AMORÓS, Celia. 10 palabras clave sobre mujer. Estella: Verbo Divino, 1995.

LAGARDE, Marcela. Género y feminismo: desarrollo humano y democracia. Madrid: Editorial Horas y Horas, 1996.

MOLINA PETIT, Cristina. Debates sobre el género, 2000.

SIMÓN RODRÍGUEZ, Elena. Democracia vital. Mujeres y hombres hacia la plena ciudadanía. Madrid: Narcea, 1999.

VALCÁRCEL, Amelia. Sexo y filosofía: sobre mujer y poder. Rubí: Anthropos, 1991.

VALCÁRCEL, Amelia. La política de las mujeres. Madrid: Cátedra, 1997.

viernes, 29 de agosto de 2014

GÉNERO Y DESIGUALDAD: ¿SIGUE VIGENTE EL MODELO PATRIARCAL? (III)

La Construcción de la Identidad de Género


Para que este sistema de organización social sexo-género de dominación masculina se reproduzca es imprescindible que lo consientan los miembros de la sociedad. En el caso del patriarcado, las perdedoras son las mujeres, debiendo ser las más difíciles de convencer. Esto nos lleva a preguntarnos ¿cómo es posible que las mujeres aceptemos la situación de discriminación y opresión que nos impone el sistema patriarcal?

Y la respuesta a esta cuestión la hallamos en el proceso de construcción de nuestra identidad, ya que aprendemos que en el hecho esencial identitario de ser mujer está inherente su posición de subordinación. Lo mismo ocurre con los hombres, aprenden que su sexo biológico les da el derecho a situarse en el grupo de los superiores, los que mandan, los dominadores. Y la razón última que justifica la "esencia" de nuestro ser masculino o femenino se basa en cuestiones inquebrantables como la naturaleza o la voluntad divina: "así ha sido siempre, desde que el mundo es mundo, y las personas no podemos cambiarlo", nos aseguran.


1.- LAS DEFINICIONES SOCIALES DEL GÉNERO.

Las sociedades patriarcales (o androcéntricas) necesitan producir un entramado de mecanismos ideológicos que justifiquen y legitimen la desigualdad entre mujeres y hombres. 

Janet Saltzman, que ha profundizado en el estudio de los mecanismos de mantenimiento y cambio de los sistemas de desigualdad entre los sexos, los llama "definiciones sociales sobre el sexo", aquellas creencias, valores, estereotipos y normas ampliamente compartidas por los miembros de la sociedad que se dan en el momento presente y también a lo largo de la historia. 

En el sistema patriarcal, estas definiciones sociales son creadas y mantenidas por élites masculinas, por lo que poseen un contenido profundamente androcéntrico. El mundo se define desde un punto de vista masculino, así "las concepciones de una sociedad con estratificación de los sexos con respecto a lo verdadero, lo bueno, lo importante, lo apreciable, lo hermoso (y sus contrarios) reflejarán necesariamente las experiencias de sus miembros masculinos dominantes, del pasado y del presente".

Estas definiciones sociales se traducen en un entramado de mandatos diferentes para mujeres y hombres sobre el ser y el sentir (identidad-subjetividad), el hacer y el poder (división sexual del trabajo-autonomía y capacidad de decisión), e incluso el estar (imponiendo una segregación de los espacios en el que el espacio público es el "naturalmente" masculino y el espacio privado-hogar se considera el "esencialmente" femenino). Estas imposiciones sociales y culturales mantienen las diferencias de género entre mujeres y hombres, la discriminación y la opresión de género de las mujeres.

Janet Saltzman distingue tres clases de definiciones sociales: las ideologías y las normas (se refieren al deber ser) y los estereotipos (que dan un paso adelante, y entran en el ser).


2.- ROLES Y ESTEREOTIPOS DE GÉNERO.


Los estereotipos se establecen a partir de los roles de género (lo que se considera apto para una mujer, lo que se considera adecuado para un hombre, los masculino, lo femenino), en relación con las funciones sociales y culturales, el papel de unas y de otros en el mundo que deben cumplir, porque "la naturaleza así lo ha establecido".

La palabra rol hace referencia a función, tarea, papel, pero también a interpretación en el sentido teatral. A las personas, de sexo femenino y sexo masculino, se nos impone como condición sine qua non para dar "el buen sentido" a nuestra existencia, el trabajo forzoso de interpretar bien el papel que nos corresponde (el género que nos han atribuido: mujer o varón) vinculado a nuestro cuerpo sexuado.

En el modelo tradicional de lo femenino y lo masculino, a las mujeres se les asigna todas aquellas cualidades, tareas y funciones vinculadas con el ámbito de la reproducción de la vida. Este rol reproductivo responde a una concepción de las mujeres como esencialmente madres y cuidadoras de los suyos. Por el contrario, todas aquellas cualidades, tareas y funciones relacionadas con el ámbito de lo productivo son atribuidas a los hombres. Los roles de género asignados a hombres y mujeres son opuestos. Lo que es apto para unas es lo no apto para los otros. A partir de estos roles se construyen los conceptos de lo natural y lo antinatural.

Los roles de género forman parte y son consecuencia de la cultura y están tan fuertemente arraigados en ella, que es difícil llegar a percibir que son aprendidos y se consideran, sin embargo, parte de la naturaleza misma y, por tanto, propios de cada sexo; estableciéndose una relación jerárquica entre ambos, en la medida en que se considera lo masculino como lo humano, lo correcto, el patrón a seguir, lo importante, los roles masculinos tienen más valor, son superiores. Mientras que lo femenino es para ellas, para las otras, seres humanos imperfectos, se considera menor. 

Si los roles de género nos sirven de guía como modelos del deber ser femenino y masculino, los estereotipos los convierten en el ser.

En el ámbito de las ciencias sociales, podemos definir los estereotipos como imágenes o ideas simplificadas y deformadas de la realidad aceptadas comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable.

Los estereotipos a fuerza de repetirse llegan a considerarse la verdad, se aplican de una manera irreflexiva y generalizada, y son reproducidos indefinidamente. Los estereotipos se traducen en actitudes, sentimientos y acciones de todas las personas pertenecientes a una misma cultura. Son a la vez cambiantes (varían en el tiempo y el espacio), e inmutables, ya que al ser producto de una situación social tendrán vocación de permanencia mientras nada provoque su cambio; son aprendidos, generalizadores, simplifican y parcializan la realidad, son compartidos por muchas personas.

Se consideran estereotipos sexistas los rasgos, imágenes mentales y creencias que atribuyen características a mujeres y varones como grupos, sexual y genéricamente diferentes. Son ejemplos de estereotipos de género los que consideran a los hombres como valientes, racionales, independientes y rudos; y también los que ven a las mujeres como sensibles, miedosas, dependientes y tiernas.

Estos estereotipos son sexistas hacia las mujeres en la medida en que justifican la situación de inferioridad y discriminación social, económica, cultural y política que viven las mujeres, favoreciendo a la vez el mantenimiento de las prácticas discriminatorias hacia ellas.

Los estereotipos atribuidos a los hombres se corresponden con el paradigma de lo humano. El hombre es usado, aún hoy, como sinónimo de la humanidad (de ahí el masculino genérico que se utiliza en el lenguaje), constituye el prototipo universal del ser humano, el modelo de referencia. Las mujeres, a pesar de constituir la mitad de la humanidad, son "las otras", a las que se les "permite" e incluso se les exige ser diferentes: ¿por qué?, ¿acaso no son humanas?, ¿qué son?, pero a la vez se les sanciona por ser diferentes.

Estos estereotipos de género provocan la desigualdad entre los sexos y se transforman en agentes de discriminación, impidiendo el pleno desarrollo de las potencialidades y las oportunidades de ser de cada persona. Privan a las mujeres y niñas de su autonomía, limitando sus derechos a la igualdad de oportunidades y a los hombres y niños les niegan el derecho a la expresión de su afectividad.



3.- ¿CÓMO APRENDEMOS? TEORÍA DE LA SOCIALIZACIÓN.


Como hemos visto, el género se nos asigna desde el momento en que se tiene certeza sobre la composición cromosómica (XX, femenina, XY, masculina) del proyecto de ser humano que está por nacer. Y desde este momento, toda la sociedad a nuestro alrededor, nuestra propia familia, la escuela, la calle, los cuentos, los juguetes, el lenguaje, se esforzarán por enseñarnos esas definiciones sociales, roles y estereotipos sobre lo masculino y lo femenino. Esto es, ¿cómo se hace y qué significa ser una mujer o ser un hombre y cómo somos diferentes unas de otros? Cómo debemos sentir, cuáles deben ser nuestros deseos, nuestras aspiraciones, cuáles nuestras prohibiciones, cómo debemos comportarnos, cuál es nuestra función en el mundo, nuestros espacios permitidos, cómo debemos relacionarnos los unos con las otras. Y lo aprendemos así sin darnos cuenta, a base de un más o menos sutil o explícito sistema de premios y recompensas, que constituyen nuestro vivir.

A este proceso de aprendizaje del ser humano, que nos enseña a ser mujeres y hombres, le llamamos proceso de socialización. La socialización tiene como objetivo que las personas se integren en la sociedad en la que les toca vivir, que conozcan sus normas y las respeten para evitar ser excluidas y/o castigadas. Como en el mundo en el que vivimos domina un sistema social y cultural patriarcal, discriminatorio y opresor para las mujeres, el proceso de socialización también lo es.

Esta socialización incluye como uno de los ejes centrales de la construcción de las personas un proceso de sexualización que conforma nuestra identidad y nuestra subjetividad, como lo define Janet Saltzman: "El enfoque de socialización del sexo asume que las conductas, prioridades y elecciones de las personas adultas se entiendan en su mayor parte como expresiones directas de las concepciones internas del yo. En la medida en que la generación adulta logra con éxito hacer de los niños y las niñas seres sociales conforme a las concepciones aceptables del sexo, esos niños y niñas se convertirán en personas adultas que harán elecciones coherentes con su propia identidad sexuada. De esta forma el sistema de los sexos se va repitiendo de generación en generación [...] Los niños y las niñas desarrollan paulatinamente la capacidad de definir el mundo según el sexo, de identificar el yo conforme a una categoría y de adoptar atributos socialmente asignados a ese sexo. Su identidad así se vuelve profundamente sexuada".



Género y Sexualidad.

La vivencia de la sexualidad también está marcada y definida por nuestra identidad de género y, por cuanto tiene que ver con la perpetuación de la opresión de las mujeres, es por lo que merece especial atención su análisis.

La sexualidad es también una construcción cultural, que ha sido y es objeto de manipulación desde unos intereses de poder patriarcales. Como señala Foucault, el sexo es construido desde la medicina, la psicología, la demografía y la economía. Se impone así la heterosexualidad del deseo, como parte de la identidad femenina y de la identidad masculina. El sexo, pues, construido desde intereses es político.

Para Gayle Rubin, la sexualidad está regulada sobre la base de un sistema de valores sociales que aprueban determinadas actitudes y conductas y rechazan otras en base a una ley que consideran natural. En este sistema, la sexualidad marital monógama, es la más valorada, considerada la más normal e incluso bendecida por la Iglesia, después viene la sexualidad de parejas heterosexuales no casadas, los heterosexuales promiscuos, los gays y las lesbianas, etc.

Teresa de Lauretis y Judith Butler van más allá afirmando que la sexualidad como construcción histórica asume la forma masculina. De forma que la sexualidad de las mujeres es definida como objeto de la sexualidad del varón y el acto sexual por excelencia ha sido la penetración en el coito heterosexual. Si bien, en este sistema de valores, el sexo, en general, se considera como pecado y como algo negativo (si no atiende a intereses reproductivos), la sexualidad femenina es la que más se controla y se prohíbe.

El control de la sexualidad femenina ha sido y es uno de los pilares de dominio de los hombres sobre las mujeres y son muchas las autoras que han profundizado en este tema: Beauvoir, Rubin, Millet, Firestone, Jonasdöttir, Rich, entre otras. Una manifestación más del sentimiento de los hombres de que las mujeres son de su propiedad a través del control de su cuerpo y de su capacidad reproductiva.


4.- LOS MODELOS DE IDENTIDAD FEMENINA Y MASCULINA.


El proceso de socialización pretende que cada persona se identifique con todo lo que significa el hecho de ser mujer o varón. Así, la socialización nos crea una identidad de género, haciendo posible que las personas reconozcamos como propias las representaciones sociales (roles y estereotipos) de lo que significa ser mujeres u hombres.

Esta sexualización desde la infancia también conforma nuestra subjetividad, aquello propio de cada persona, único e intransferible, cuyo desarrollo, sin embargo, no puede ser libre, ya que tiene como marco de referencia la identidad de género que se nos ha asignado.

La concepción de que la especie humana se divide en dos sexos biológicos (machos/hembras), que conforman dos esencias diferenciadas, dos géneros opuestos (hombre/mujer), dos caracteres, dos maneras de sentir y estar en el mundo (masculino/femenino) ha existido desde la Edad Antigua hasta nuestros días.

El conocimiento y la investigación científica en todas las disciplinas que se ocupan del ser humano han construido sus teorías e hipótesis sobre la base de esta diferenciación entre mujeres y hombres. Al mismo tiempo que han contribuido a reforzarla, delimitar sus características diferenciadas e ir construyendo una identidad (conjunto de características propias de cada ser con las que una persona se identifica y que la diferencian de las demás) distinta para el sexo masculino y el sexo femenino.

La construcción de estas identidades diferenciadas (masculina y femenina) no es neutral, sino que responde, como venimos diciendo, a un sistema de organización patriarcal fundado en la dominación de los varones. Es más, responde a una intención, una voluntad por parte de este grupo dominante, de mantener su poder.

La necesidad y beneficios que estas diferencias conllevan para la humanidad, en la que se basa la idea de la complementariedad, han servido para justificar su existencia; sin tener en cuenta que esta relación de complementariedad es jerárquica. Mª Luisa Cavana lo explica así: «lo que en realidad significa la famosa complementariedad: mientras el varón personifica todas las cualidades propiamente humanas (invidualidad, actividad, inteligencia, desarrollo de sus facultades, creatividad), la mujer se limitaría a rellenar los “huecos” que no encajan dentro de lo masculino, pero que de alguna forma son necesarios: la emocionalidad, la impresión de totalidad, la “unidad con la naturaleza”».

En la concepción de lo que entendemos por identidad femenina y por identidad masculina encontramos una explicación a la forma en que se desarrollan las relaciones sociales, los conflictos y los pactos entre unos y otras que sostienen los cimientos del patriarcado.

¿Qué Significa Ser Mujer? ¿Qué Significa Ser Hombre? ¿Qué Rasgos Diferenciados Configuran La Identidad Femenina Y La Identidad Masculina?


a) La Identidad de género femenina.

En las concepciones y reflexiones sobre la identidad y la esencia de la mujer que se han realizado a lo largo de la historia encontramos una serie de características repetidas que conforman el modelo del ser femenino. Una de las principales características de la identidad femenina es que se trata de una identidad heterodesignada, es decir, designada por otros. Lo que la mujer es, lo que se entiende como femenino, lo han definido, lo han decidido los varones.

La identidad de la mujer está definida en función de los otros y por oposición a los otros (los varones). “A las mujeres en las sociedades patriarcales se nos ha hecho como la casta dominante de los varones ha impuesto que se nos haga: vasallas, sumisas, un sexo de segunda categoría, otras” (Simone de Beauvoir).

La mujer es así, ser para los otros. Este modelo de ser femenino impone, como máxima realización, actitudes y acciones de servicio hacia los demás y abnegación.  Como género solo existimos por mediación de los otros, a través de los otros, en los otros y la mayoría de las vías de realización del ser para los otros está en la sexualidad: la maternidad y la conyugalidad. La actitud que se asigna a las mujeres es la no-acción, la pasividad.

Los elementos comunes de la identidad de las mujeres se consideran naturales y se remiten a los instintos, a las hormonas y a la biología. De esta forma, se considera que ser mujer no es un hecho histórico-social, sino un hecho de la naturaleza. Ser mujer se convierte en un hecho natural. Y como hecho natural, su razón de ser en el mundo es la maternidad, y todas aquellas cualidades, habilidades, destrezas, funciones y tareas que se relacionan con el ámbito de lo reproductivo.

Esta identidad femenina, de ser por y para los demás, tiene como escenario asignado el espacio de lo privado, de lo doméstico, de lo próximo, el campo del cuidado o la implicación. Y en este espacio de lo privado se materializa también la jerarquía de poder patriarcal.



b) La Identidad de género masculina.
            
Esta identidad, a diferencia de la femenina, es una identidad autoasignada. El varón es un ser completo, y su razón de ser en el mundo no es la entrega a los otros (concretos) como en el caso de las mujeres; sino que se le está permitido y se le exige el ser para sí, el desarrollo de su individualidad como ser humano.

Las funciones del varón se sitúan dentro del rol productivo. Este rol productivo ha de desenvolverse en el ámbito de lo público, de la política y las relaciones sociales, denominado ámbito de la justicia y en el que la actitud que le corresponde es la imparcialidad.

Por otra parte, podemos decir, y por suerte en la actualidad muchos hombres están de acuerdo con ello, que el modelo de ser varón en el sistema patriarcal vigente constituye también una limitación a su desarrollo integral como persona, por ejemplo en la negación de la posibilidad de expresar sus sentimientos sin miedo a parecer cobarde, sensiblero, débil.

En efecto, se les exige ser los más fuertes y ser los mejores. De sus aprendizajes cotidianos quedan excluidas las dudas, la inseguridad, las emociones, las debilidades, el dolor. Se sanciona su sensibilidad y se premia su agresividad como fortaleza, capacidad de autodefensa. Sin embargo, en la balanza de los beneficios y pérdidas que le supone a un varón el proceso de apropiación de su identidad, ganan con mucho los beneficios que les supone pertenecer al sexo dominante.



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