"No creo en el eterno femenino, una esencia de mujer, algo místico. La mujer no nace, se hace. No hay un eterno femenino desde el origen, son roles. Y eso se aprecia muy bien cuando se estudia la sociología. El papel de los hombres y de las mujeres no está determinado de forma absoluta en todas las civilizaciones, hay grandes cambios".En este año 2015, se cumplen 107 años del nacimiento de Simone de Beauvoir. Quien se ha convertido en una de las grandes personalidades del siglo XX. Novelista excepcional, activista política antes y después de la Segunda Guerra Mundial, es ya un icono de la cultura y el pensamiento. Sus aportaciones se engloban dentro del ateísmo, el existencialismo, la ética y la militancia comunista. Fue, además, una gran novelista de ficción que obtuvo el premio Goncourt, el más prestigioso de las letras francesas, con Los mandarines, de 1954.
Pero con el tiempo, la contribución más destacada de la filósofa francesa será su análisis de la condición de la mujer. Tras la publicación del ensayo El segundo sexo, el feminismo nunca volvió a ser lo mismo. Este tratado trazó el camino a seguir en la lucha por la verdadera igualdad al explicar, paso a paso, las diferentes ciencias, la historia, la cultura y las estructuras de poder político y económico que tratan de convertir a la mujer en un ser pasivo que acepta los roles que le han adjudicado. Es lo que ella misma denomina una alteridad, una construcción social a partir del otro, el hombre.
Desde entonces, de forma interdisciplinar, el feminismo trabajará en la búsqueda de la "mujer nueva".
"Dejar de creer en Dios es asumirse plenamente responsable de las propias decisiones"
Simone-Ernestine-Lucie-Marie Bertrand de Beauvoir nace en París (Francia), el 9 de enero de 1908. Hija de Georges Bertrand de Beauvoir, que trabajó un tiempo como abogado y era un actor aficionado, y de Françoise Brasseur. Nació en el piso familiar, situado en el bulevar Raspall (París), y fue escolarizada desde sus cinco años en el Cours Désir, donde solían ser mandadas las hijas de familias burguesas. Su hermana menor, Hélène (conocida bajo el apodo de Poupette), la siguió ahí dos años más tarde. Desde su niñez, Simone de Beauvoir se destacó por sus habilidades intelectuales, que hicieron que acabara cada año primera de sus clases. Compartía liderazgo escolar con Elisabeth Lacoin (llamada Zaza en la autobiografía de Beauvoir), que se convirtió rápidamente en su mejor amiga.Después de la Primera Guerra Mundial, su abuelo materno, Gustave Brasseur, entonces presidente del Banco de la Meuse, dio en quiebra, precipitando a toda la familia en el deshonor y la vergüenza. Como consecuencia de esta ruina familiar, los padres de Simone se ven obligados a abandonar la residencia señorial del bulevar Raspall (hoy en día situada encima del restaurante La Rotonde) hacia un apartamento oscuro, situado en un quinto piso sin ascensor en la calle de Rennes. George de Beauvoir, que había planeado vivir con el dinero de su esposa y de su familia, vio sus planes frustrados. La culpa que sintió entonces Françoise no la abandonará nunca a lo largo de su vida, y la dote desaparecida se convertirá en una vergüenza familiar. La pequeña Simone sufre con la situación, y ve como las relaciones entre sus padres se deterioran poco a poco.
Hecho importante en el nacimiento de las ideas políticas feministas de Simone es que toda su infancia será marcada por el hecho de haber nacido mujer: su padre no le esconderá que deseaba un hijo, con el sueño de que hubiese cursado en la prestigiosa Escuela Politécnica de París. Muchas veces le dirá a Simone: "Tienes un cerebro de hombre". Apasionado por el teatro, que ejerce como aficionado, comparte este gusto con su esposa y sus hijas, así como su amor por la literatura. Georges de Beauvoir le dirá a menudo a Simone que el "oficio más bonito es el de escritor". Con su esposa, comparte la convicción de que, dada la mediocre condición económica en la que la familia se encuentra, la única esperanza de mejora social para sus dos hijas son los estudios.
