Google+ ranktrackr.net
Mostrando entradas con la etiqueta mujeres activistas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mujeres activistas. Mostrar todas las entradas

viernes, 29 de mayo de 2015

Un año sin Maya Angelou

Ayer, 28 de mayo, se cumplió un año de la muerte de Maya Angelou, una mujer afroamericana excepcional que cultivó el arte en su máxima expresión, sin renunciar a su faceta más humana. 

Maya Angelou fue poetisa, novelista, activista por los derechos civiles, actriz y cantante, guionista y directora de cine estadounidense. Fue, asimismo, profesora de literatura y estudios sobre Estados Unidos en la Universidad Wake Forest (en Carolina del Norte). Testigo excepcional de su tiempo, se dedicó con especial solvencia al género de la autobiografía, un género especialmente importante en la tradición literaria afroamericana.


 AÚN ASÍ... YO ME LEVANTO


Tú puedes escribirme en la historia
con tus amargas, torcidas mentiras,
puedes aventarme al fango
y aún así, como el polvo... me levanto.
¿Mi descaro te molesta?
¿Porqué estás ahí quieto, apesadumbrado?
Porque camino
como si fuera dueña de pozos petroleros
bombeando en la sala de mi casa...
Como lunas y como soles,
con la certeza de las mareas,
como las esperanzas brincando alto,
así... yo me levanto.
¿Me quieres ver destrozada?
cabeza agachada y ojos bajos,
hombros caídos como lágrimas,
debilitados por mi llanto desconsolado.
¿Mi arrogancia te ofende?
No lo tomes tan a pecho,
Porque yo río como si tuviera minas de oro
excavándose en el mismo patio de mi casa.
Puedes dispararme con tus palabras, 
puedes herirme con tus ojos,
puedes matarme con tu odio,
y aún así, como el aire, me levanto.
¿Mi sensualidad te molesta?
¿Surge como una sorpresa
que yo baile como si tuviera diamantes
ahí, donde se encuentran mis muslos?
De las barracas de vergüenza de la historia
yo me levanto
desde el pasado enraizado en dolor
yo me levanto
soy un negro océano, amplio e inquieto,
manando
me extiendo, sobre la marea,
dejando atrás noches de temor, de terror,
me levanto, 
brindando los regalos legados por mis ancestros.
Yo soy el sueño y la esperanza del esclavo.
Me levanto.
Me levanto.
Me levanto.





viernes, 3 de abril de 2015

“Aquelarre Subversivo”, la rebelión de las mujeres

Por Daniela A. Elías (*)



La imagen de la bruja es la imagen de la mujer autónoma, la portadora y transmisora de conocimientos, la sabia, la ligada a la naturaleza, la que renuncia a toda imposición, la que denuncia las imposturas, la que contradice, la que se niega, la que es dueña de sí, la extraña, la soltera, la que no quiere parir, la que provoca miedo y hace temblar al statu quo. La bruja es también la artista, la pintora, la creadora de sueños. Ella es la literata, la poetisa. 

"Cuando leemos sobre una bruja que fue sumergida en el agua, sobre una mujer poseída por los demonios, sobre una mujer sabia que vende hierbas, pienso que estamos sobre la pista de una novelista perdida, una poetisa silenciada (...)", escribe Virginia Wolf, una bruja mayor. En fin, la imagen de la bruja es la máxima representación de la subversión.

Las brujas de hoy, "indignadas hasta el hartazgo", como señala su Tercera Invocación, nos dimos cita en un "Aquelarre Subversivo", una serie de jornadas de debate, propuesta y articulación frente al brutal patriarcado que "continúa invadiendo nuestros territorios, invisibilizando nuestra sabiduría, criminalizando y mercantilizando nuestros cuerpos y que quiere convertirnos en un dato, en una noticia sensacionalista, en una consigna electoral (...)".  

El evento, de carácter autónomo y autogestionado, reunió a mujeres de Cochabamba, La Paz, Oruro, Tarija, Santa Cruz, Sucre. Además, se sumaron brujas de México, Argentina, Chile y España. Todas ellas reunidas y furiosas por las más de 110 víctimas de feminicidios en el último año, por las niñas y adolescentes que son violentadas sistemáticamente, por aquellas mujeres despojadas de sus tierras y avasalladas por políticas extractivistas.

El “Aquelarre Subversivo” fue el escenario para accionar y construir estrategias eficaces y solidarias que hagan frente a un modelo político, económico, social y cultural que legisla, controla, utiliza y deshecha cotidianamente el cuerpo y la vida de las mujeres.

Mujeres anarquistas

El Tambo Colectivo, otro espacio de subversión, acogió al Aquelarre dando inicio al encuentro con una k’oa y un conversatorio con dos brillantes mujeres, dos monstruas de la academia, el feminismo y la lucha: Silvia Rivera Cusicanqui y Virginia Ayllón.


ACTIVISTAS WITCH
Silvia –socióloga aimara, investigadora e historiadora–, remembró a las mujeres anarquistas de los años 20. De ellas recordó su capacidad de construir espacios de autogestión, de resistir, de crear y de debatir. Así, habló de la creación del Sindicato Femenino de Oficios Varios y la Federación Obrera Femenina (FOF), que aglutinaba principalmente a las mujeres dedicadas a actividades culinarias.

Unas “cholas aguerridas” que resistían al Estado que había tomado la forma del intendente y que, además, llevaron su filosofía anarquista a sus hogares. Sus luchas de reivindicaciones de cultura y de etnia estaban transversalizadas por un eje fundamental, el femenino, el cual era congruente al papel históricamente autónomo de las mujeres andinas y su participación en lo público. La mujer andina que se enfrenta y dialoga con el mundo salvaje; primero lo domestica a través del tejido, y luego, a través del comercio.  

Por su parte, Virginia Ayllón, –poetisa, periodista e investigadora–, complementó el debate preguntándose qué es lo que se ha perdido y qué es lo que se debe recuperar de aquellos movimientos anarquistas. Mencionó la capacidad de autoformación que creaba lazos de solidaridad. El amor libre que niega “al Estado la capacidad de entrar en nuestros afectos, en nuestros lazos emocionales”. El derecho de las mujeres a interpelar a sus maridos. Todo aquello que se fue diluyendo a medida que la conformación de sindicatos masculinos se articulaba a intereses y estructuras estatales, mientras la lucha de las mujeres quedaba subsumida.

Para la poetisa, es necesario recuperar los intereses femeninos echando la lógica patriarcal de nuestros cuerpos, hay que cometer parricidio. “El parricidio en el arte es fundamental porque es el camino para encontrar nuestra voz propia, es fundamental para la liberación (…) Echar al padre para redescubrir la lógica femenina”.


En esta jornada se organizaron mesas de discusión y propuestas a partir de cuatro ejes: aborto, violencia, extractivismo y liberación de los cuerpos, teniendo como eje transversal los conceptos de despatriarcalización y descolonización. Liberar el cuerpo, expulsar de él al padre, al Estado, a la Iglesia, a la familia convencional, a todo aquello que intente homogeneizar y castrar, exorcizarlo, para poder abordar y comprender las teorías feministas, para encarnar estas filosofías en acciones cotidianas que tengan como fin la construcción de una sociedad más justa. Una sociedad en la que amar, estudiar, trabajar, reproducirse, vivir, no sea para las mujeres un peligro mortal.

Activismo y arte

Ante la estetización de la guerra, y por tanto de la violencia, Walter Benjamin aseguraba que el comunismo respondió con la politización del arte. Un escenario de interpelación y de gestación de discursos revolucionarios. El arte es una trinchera más y una poderosa arma para muchas reivindicaciones sociales. Por eso, no es de extrañar que las mujeres presentes en el Aquelarre, de tan diversas estéticas y desbordadas de creatividad, manifiesten su activismo a través del arte. 

Para dominar el mundo salvaje, recordemos a Silvia Rivera Cusicanqui, las mujeres tejían y, hasta ahora, siguen tejiendo. Tejen redes de solidaridad y de apoyo. Tejen hermandades y colectividades. Tejen para enfrentarse a este salvajismo que invade y asesina los cuerpos femeninos. “Cuando las mujeres se reúnen, el patriarcado tiembla”, decía una bruja mexicana. Pues adivinen qué, las mujeres no sólo se están reuniendo, sino que además se están organizando.

YIPPIES

(*) La autora es comunicadora social.

FUENTE: Los Tiempos

viernes, 9 de enero de 2015

Mujeres y Feministas (IX). Simone de Beauvoir


"No creo en el eterno femenino, una esencia de mujer, algo místico. La mujer no nace, se hace. No hay un eterno femenino desde el origen, son roles. Y eso se aprecia muy bien cuando se estudia la sociología. El papel de los hombres y de las mujeres no está determinado de forma absoluta en todas las civilizaciones, hay grandes cambios".
En este año 2015, se cumplen 107 años del nacimiento de Simone de Beauvoir. Quien se ha convertido en una de las grandes personalidades del siglo XX. Novelista excepcional, activista política antes y después de la Segunda Guerra Mundial, es ya un icono de la cultura y el pensamiento. Sus aportaciones se engloban dentro del ateísmo, el existencialismo, la ética y la militancia comunista. Fue, además, una gran novelista de ficción que obtuvo el premio Goncourt, el más prestigioso de las letras francesas, con Los mandarines, de 1954.

Pero con el tiempo, la contribución más destacada de la filósofa francesa será su análisis de la condición de la mujer. Tras la publicación del ensayo El segundo sexo, el feminismo nunca volvió a ser lo mismo. Este tratado trazó el camino a seguir en la lucha por la verdadera igualdad al explicar, paso a paso, las diferentes ciencias, la historia, la cultura y las estructuras de poder político y económico que tratan de convertir a la mujer en un ser pasivo que acepta los roles que le han adjudicado. Es lo que ella misma denomina una alteridad, una construcción social a partir del otro, el hombre.

Desde entonces, de forma interdisciplinar, el feminismo trabajará en la búsqueda de la "mujer nueva". 
"Dejar de creer en Dios es asumirse plenamente responsable de las propias decisiones"
Simone-Ernestine-Lucie-Marie Bertrand de Beauvoir nace en París (Francia), el 9 de enero de 1908. Hija de Georges Bertrand de Beauvoir, que trabajó un tiempo como abogado y era un actor aficionado, y de Françoise Brasseur. Nació en el piso familiar, situado en el bulevar Raspall (París), y fue escolarizada desde sus cinco años en el Cours Désir, donde solían ser mandadas las hijas de familias burguesas. Su hermana menor, Hélène (conocida bajo el apodo de Poupette), la siguió ahí dos años más tarde. Desde su niñez, Simone de Beauvoir se destacó por sus habilidades intelectuales, que hicieron que acabara cada año primera de sus clases. Compartía liderazgo escolar con Elisabeth Lacoin (llamada Zaza en la autobiografía de Beauvoir), que se convirtió rápidamente en su mejor amiga.

Después de la Primera Guerra Mundial, su abuelo materno, Gustave Brasseur, entonces presidente del Banco de la Meuse, dio en quiebra, precipitando a toda la familia en el deshonor y la vergüenza. Como consecuencia de esta ruina familiar, los padres de Simone se ven obligados a abandonar la residencia señorial del bulevar Raspall (hoy en día situada encima del restaurante La Rotonde) hacia un apartamento oscuro, situado en un quinto piso sin ascensor en la calle de Rennes. George de Beauvoir, que había planeado vivir con el dinero de su esposa y de su familia, vio sus planes frustrados. La culpa que sintió entonces Françoise no la abandonará nunca a lo largo de su vida, y la dote desaparecida se convertirá en una vergüenza familiar. La pequeña Simone sufre con la situación, y ve como las relaciones entre sus padres se deterioran poco a poco.

Hecho importante en el nacimiento de las ideas políticas feministas de Simone es que toda su infancia será marcada por el hecho de haber nacido mujer: su padre no le esconderá que deseaba un hijo, con el sueño de que hubiese cursado en la prestigiosa Escuela Politécnica de París. Muchas veces le dirá a Simone: "Tienes un cerebro de hombre". Apasionado por el teatro, que ejerce como aficionado, comparte este gusto con su esposa y sus hijas, así como su amor por la literatura. Georges de Beauvoir le dirá a menudo a Simone que el "oficio más bonito es el de escritor". Con su esposa, comparte la convicción de que, dada la mediocre condición económica en la que la familia se encuentra, la única esperanza de mejora social para sus dos hijas son los estudios.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Mujeres Ganadoras del Premio Príncipe de Asturias (II): Caddy Adzuba

Caddy Adzuba, "una voz contra el silencio"



Esta periodista congoleña y militante pro-derechos humanos denuncia, desde hace años, la violación utilizada como arma de guerra en la República Democrática del Congo. Tuve la suerte -la gran suerte- de conocerla en persona -hacía tiempo que iba siguiendo su trayectoria- durante una Conferencia que impartió en mi ciudad, Valencia, sobre "La Violencia Sexual en la R.D. del Congo y el Periodismo como Arma". Los datos sobre la barbarie del conflicto que se está desarrollando en la R.D. del Congo desde hace ya 18 años, inertes en un papel, ya son demoledores, tremendos, pero ocultan las historias de vida de miles, de muchos miles de mujeres que han sufrido, sufren y -si se sigue mirando para otro lado- sufrirán los peores ultrajes. A estas historias les puso su voz Caddy Adzuba; en dos horas hizo encogerse hasta al más insensible corazón: los datos, las cifras inertes, empezaron a cobrar vida clamando justicia, rompiendo el silencio en el que, intencionadamente, se encuentra envuelto este conflicto. 
"(...) Es más que violencia sexual, porque el objetivo de estos actos de violencia es exterminar a una parte de la comunidad. Si pensamos en la definición jurídica de genocidio, se refiere al acto planificado y organizado de acabar con una comunidad o una población completa. Aunque no se sabe con certeza el número de mujeres que ha sufrido estos abusos, podemos decir que hay una planificación porque las cifras son absolutamente desorbitantes. La cuestión no es que sean violadas, sino que después de que esto ocurre quedan destruidas, se convierten en población inútil que no puede volver a su ocupación previa. Muchísimas de ellas han muerto a consecuencia de la violencia sexual. Entonces, ¿por qué no podemos hablar de genocidio contra las mujeres? A mí me parece que encaja con la definición de derecho internacional sobre genocidio. A nosotros nos gustaría que se hablara de feminicidio" (Caddy Adzuba).

"Una personalidad que simboliza la lucha pacífica contra la violencia a las mujeres, a los pobres y contra la discriminación". Así presentó el jurado del Premio Príncipe de Asturias a Caddy Adzuba, al entregarle el Premio de la Concordia.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Mujeres Ganadoras del Premio Príncipe de Asturias (I). Introducción


Después de dar visibilidad a todas las mujeres que, muy merecidamente, han sido galardonadas con el Premio Nobel hasta el año 2014 -con las galardonadas Malala Yousafzai, Premio Nobel de la Paz, y May-Britt Moser, como Premio Nobel de Medicina-, vamos a hacer lo mismo con aquellas mujeres que han sido reconocidas con el Premio Cervantes y el Premio Príncipe de Asturias.

Empezaremos con éste último.

Los Premios Príncipe de Asturias son convocados por la Fundación Príncipe de Asturias desde el año 1981; y están destinados a galardonar la labor científica, técnica, cultural, social y humana realizada por personas, instituciones, grupos de personas o de instituciones en el ámbito internacional, aunque con especial atención al ámbito español. 

Estos premios suponen el galardón más importante que se entrega en España. Cada premio consta de un diploma, una escultura de Joan Miró representativa del galardón, una insignia con el escudo de la Fundación Príncipe de Asturias y una dotación en metálico de 50.000 euros. Hay un total de ocho categorías de estos Premios:

  • Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, desde 1981, concedido a "la persona, institución, grupo de personas o de instituciones cuya labor creadora o de investigación represente una aportación relevante a la cultura universal en esos campos".
  • Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, desde 1981, concedido a "la persona, institución, grupo de personas o de instituciones cuya labor creadora o de investigación en los campos de la Antropología, Derecho, Economía, Filosofía, Geografía, Historia, Psicología, Sociología y demás Ciencias Sociales represente una contribución relevante a su desarrollo en beneficio de la Humanidad".
  • Premio Príncipe de Asturias de las Artes, desde 1981, concedido a "la persona, institución, grupo de personas o de instituciones cuya labor en la Arquitectura, Cinematografía, Danza, Escultura, Música, Pintura y demás expresiones artísticas, constituya una aportación relevante al patrimonio cultural de la Humanidad".
  • Premio Príncipe de Asturias de las Letras, desde 1981, concedido a la "persona, institución, grupo de personas o de instituciones cuya labor creadora o de investigación represente una contribución relevante a la cultura universal en los campos de la Literatura o de la Lingüística".
  • Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica, desde 1981, concedido a "la persona, institución, grupo de personas o de instituciones cuyos descubrimientos o labor de investigación representen una contribución relevante para el progreso de la Humanidad en los campos de las Matemáticas, Física, Química, Biología, Medicina, Ciencias Ambientales, de la Tierra y del Espacio, así como técnicas y tecnologías relacionadas con ellas".
  • Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional, desde 1981, concedido a "la persona, institución, grupo de personas o de instituciones cuya labor haya contribuido de forma ejemplar y relevante al mutuo conocimiento, al progreso o a la fraternidad entre los pueblos."
  • Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, desde 1986, concedido a "la persona, institución, grupo de personas o de instituciones cuya labor haya contribuido de forma ejemplar y relevante al entendimiento y a la convivencia en paz entre los hombres [y las mujeres], a la lucha contra la injusticia, la pobreza, la enfermedad, la ignorancia o a la defensa de la libertad, o que haya abierto nuevos horizontes al conocimiento o se haya destacado, también de manera extraordinaria, en la conservación y protección del patrimonio de la Humanidad".
  • Premio Príncipe de Asturias de los Deportes, desde 1987, concedido a "la persona, institución, grupo de personas o de instituciones que, además de la ejemplaridad de su vida y obra, hayan conseguido nuevas metas en la lucha del hombre [y de la mujer] por superarse a sí mismo [y a sí misma] y contribuido con su esfuerzo, de manera extraordinaria, al perfeccionamiento, cultivo, promoción o difusión de los deportes".
Pero veamos cuántas mujeres han sido reconocidas con este galardón y cuáles son las categorías donde éstas han sido más premiadas. De un total de 349 personas galardonadas con el Premio Príncipe de Asturias, sólo 37 mujeres han alcanzado este reconocimiento, lo que supone aproximadamente un triste 10.6% del total. Quizá ello sea debido a que la gran mayoría de miembros de la Fundación Princesa de Asturias son hombres; sólo una mujer forma parte de la misma. 

Las categorías que cuentan con el mayor número de mujeres galardonadas son Cooperación Internacional, con 9 premiadas; Artes, con 8; Letras, con 6, y Deportes, con 5. 

Respecto a los años en que más mujeres han sido reconocidas con el Premio Príncipe de Asturias (a partir del próximo año, 2015, ya recibirá el nombre de Premios Princesa de Asturias), en 1998 fueron 8 las mujeres galardonadas: 7 de ellas recibieron el Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional, y una, Arantxa Sánchez Vicario, el de los Deportes. A continuación, destacan los años 2005, 2003 y 1991, con 4 mujeres galardonadas. 

La primera mujer en recibir el Premio Príncipe de Asturias fue María Zambrano, en la primera edición de estos Premios, en el año 1981, recibiendo el de Comunicación y Humanidades. Luego, tendrían que pasar 7 años para que otra mujer, en este caso, Carmen Martín Gaite recibiera el Príncipe de Asturias de las Letras, compartido con el poeta gallego José Ángel Valente. 

La historia de los Premios Príncipe de Asturias viene a corroborar que sigue vigente -nada extraño en una sociedad tan androcéntrica y "machista" como la española, en la que las mujeres empezamos a liberarnos de nuestras cadenas a partir de la década de los 80- la creencia implícita de que el conocimiento producido por las mujeres no es tan importante como el realizado por los hombres. Creencia que se puede hacer extensible al terreno de los Deportes, en el que -aun existiendo un elevado nivel, de "élite", en el deporte femenino- los medios de comunicación e institucionales se empeñan en invisibilizarnos para beneficio del género masculino. 

Por ello, el objetivo de esta entrada es dar reconocimiento al valor y al trabajo de todas aquellas mujeres que han obtenido el galardón del Premio Príncipe de Asturias;y a través de éste, hacer un homenaje general a todas las mujeres que, por su pertenencia a un género, han sido invisibilizadas, infravaloradas y relegadas a un segundo plano en el mundo del conocimiento, de las artes, de las letras, de los deportes, etc.

La exposición se hará por orden cronológico, ascendente, atendiendo a la fecha en que recibieron el Premio Príncipe de Asturias.


GANADORAS DESDE 1981 HASTA LA ACTUALIDAD:



1981. MARÍA ZAMBRANO (Málaga, España): Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.

1988. CARMEN MARTÍN GAITE (Salamanca, España): Premio Príncipe de Asturias de las Letras, compartido con el poeta gallego José Ángel Valente.

1991. VICTORIA DE LOS ÁNGELES (Barcelona, España): Premio Príncipe de Asturias de las Artes, compartido con Teresa Berganza, Montserrat Caballé, José Carreras, Pilar Lorengar, Alfredo Kraus y Plácido Domingo.

1991. TERESA BERGANZA (Madrid, España): Premio Príncipe de Asturias de las Artes, compartido con Victoria de los Ángeles, Montserrat Caballé, José Carreras, Pilar Lorengar, Alfredo Kraus y Plácido Domingo.

1991. MONTSERRAT CABALLÉ (Barcelona, España): Premio Príncipe de Asturias de las Artes, compartido con Victoria de los Ángeles, Teresa Berganza, José Carreras, Pilar Lorengar, Alfredo Kraus y Plácido Domingo.

1991. PILAR LORENGAR (Zaragoza, España): Premio Príncipe de Asturias de las Artes, compartido con Victoria de los Ángeles, Teresa Berganza, Montserrat Caballé, José Carreras, Alfredo Kraus y Plácido Domingo.

1994. ALICIA DE LARROCHA (Barcelona, España): Premio Príncipe de Asturias de las Artes.

1994. MARTINA NAVRATILOVA (Praga, Checoslovaquia): Premio Príncipe de Asturias de los Deportes.

1995. HASSIBA BOULMERKA (Constantina, Argelia): Premio Príncipe de Asturias de los Deportes. 

1998. EMMA BONINO (Bra, Italia): Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional, compartido con Olayinka Koso-Thomas, Graça Machel, Fatiha Boudiaf, Rigoberta Menchú, Fatana Ishaq Gailani y Somaly Mam.

1998. OLAYINKA KOSO-THOMAS (Nigeria): Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional, compartido con Emma Bonino, Graça Machel, Fatiha Boudiaf, Rigoberta Menchú, Fatana Ishaq Gailani y Somaly Mam.

1998. GRAÇA MACHEL (Incadine, Mozambique): Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional, compartido con Emma Bonino, Olayinka Koso-Thomas, Fatiha Boudiaf, Rigoberta Menchú, Fatana Ishaq Gailani y Somaly Mam.

1998. FATIHA BOUDIAF (Orán, Argelia): Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional, compartido con Emma Bonino, Olayinka Koso-Thomas, Graça Machel, Rigoberta Menchú, Fatana Ishaq Gailani y Somaly Mam.

1998. RIGOBERTA MENCHÚ (Uspantán, Guatemala): Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional, compartido con Emma Bonino, Olayinka Koso-Thomas, Graça Machel, Fatana Ishaq Gailani y Somaly Mam.

1998. FATANA ISHAQ GAILANI (Afganistán): Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional, compartido con Emma Bonino, Olayinka Koso-Thomas, Graça Machel, Rigoberta Menchú y Somaly Mam.

1998. SOMALY MAM (Camboya): Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional, compartido con Emma Bonino, Olayinka Koso-Thomas, Graça Machel, Fatiha Boudiaf, Rigoberta Menchú y Fatana Ishaq Gailani.

1999. STEFFI GRAF (Mannheim, República Federal de Alemania): Premio Príncipe de Asturias de los Deportes.

2000. BARBARA HENDRICKS (Arkansas, Estados Unidos): Premio Príncipe de Asturias de las Artes.

2001. DORIS LESSING (Irán - Reino Unido): Premio Príncipe de Asturias de las Letras.

2003. JANE GOODALL (Londres, Inglaterra): Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica.

2003. FÁTIMA MERNISSI (Fez, Marruecos): Premio Príncipe de Asturias de las Letras, compartido con Susan Sontag.

2003. SUSAN SONTAG (Nueva York, Estados Unidos): Premio Príncipe de Asturias de las Letras, compartido con Fátima Mernissi.

2003. JOANNE KATHLEEN ROWLING (South Gloucestershire, Inglaterra): Premio Príncipe de Asturias de la Concordia.

2005. MAYA PLISETSKAYA (Moscú, Antigua Unión Soviética, Actual Rusia): Premio Príncipe de Asturias de las Artes, compartido con Tamara Rojo.

2005. TAMARA ROJO (Nacida en Montreal, Canadá, pero de nacionalidad española): Premio Príncipe de Asturias de las Artes, compartido con Maya Plisetskaya.

2005. NÉLIDA PIÑON (Río de Janeiro, Brasil): Premio Príncipe de Asturias de las Letras.

2005. SIMONE VEIL (Niza, Francia): Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional.

2006. MARY ROBINSON (Ballina, República de Irlanda): Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales.

2008. MARGARET ATWOOD (Ottawa, Canadá): Premio Príncipe de Asturias de las Letras.

2008. ÍNGRID BETANCOURT (Bogotá, Colombia): Premio Príncipe de Asturias de la Concordia.

2009. YELENA ISINBAYEVA (Volgogrado, Rusia): Premio Príncipe de Asturias de los Deportes.

2010. LINDA WATKINS (Virginia, Estados Unidos): Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica, compartido con David Julius y Baruch Minke.

2012. MARTHA C. NUSSBAUM (Nueva York, Estados Unidos): Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales.

2013. SASKIA SASSEN (La Haya, Países Bajos): Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales.

2013. ANNIE LEIBOVITZ (Connecticut, Estados Unidos): Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.

2014. CADDY ADZUBA (Bukavu, Congo): Premio Príncipe de Asturias de la Concordia.




FUENTES: Fundación Princesa de Asturias, Wikipedia.

domingo, 16 de noviembre de 2014

El asesinato de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, hubo una vez una revolución en Alemania


Por David Arrabali (*)
Mundo Obrero


La noche del 15 de enero de 1919, en Berlín, fue detenida Rosa Luxemburgo: una mujer indefensa con cabellos grises, demacrada y exhausta. Una mujer mayor, que aparentaba mucho más de los 48 años que tenía.

Uno de los soldados que la rodeaban, le obligó a seguir a empujones, y la multitud burlona y llena de odio que se agolpaba en el vestíbulo del Hotel Eden le saludó con insultos. Ella alzó su frente ante la multitud y miró a los soldados y a los huéspedes del hotel que se mofaban de ella con sus ojos negros y orgullosos. Y aquellos hombres en sus uniformes desiguales, soldados de la nueva unidad de las tropas de asalto, se sintieron ofendidos por la mirada desdeñosa y casi compasiva de Rosa Luxemburgo, "la rosa roja", "la judía".

Le insultaron: "Rosita, ahí viene la vieja puta". Ellos odiaban todo lo que esta mujer había representado en Alemania durante dos décadas: la firme creencia en la idea del socialismo, el feminismo, el antimilitarismo y la oposición a la guerra, que ellos habían perdido en noviembre de 1918. En los días previos, los soldados habían aplastado el levantamiento de trabajadores en Berlín. Ahora ellos eran los amos. Y Rosa les había desafiado en su último artículo:

"¡El orden reina en Berlín! ¡Ah! ¡Estúpidos e insensatos verdugos! No os dais cuenta de que vuestro orden está levantado sobre arena. La revolución se erguirá mañana con su victoria y el terror asomará en vuestros rostros al oírle anunciar con todas sus trompetas: ¡Yo fui, yo soy, yo seré!".

La empujaron y golpearon. Rosa se levantó. Para entonces casi habían alcanzado la puerta trasera del hotel. Fuera esperaba un coche lleno de soldados, quienes, según le habían comunicado, la conducirían a la prisión. Pero uno de los soldados se fue hacía ella levantando su arma y le golpeó en la cabeza con la culata. Ella cayó al suelo. El soldado le propinó un segundo golpe en la sien.

martes, 11 de noviembre de 2014

Rosa Luxemburgo: La flor más roja del socialismo

 "La libertad no es nada cuando se convierte en un privilegio".

Rosa Luxemburgo (Zamosc, Imperio ruso, 5 de marzo de 1871 - Berlín, Alemania, 15 de enero de 1919), fue una teórica marxista de origen judío; una de las grandes revolucionarias del siglo XX y una de las fundadoras de la corriente de pensamiento del socialismo democrático. 

Hija de un comerciante de Varsovia, su brillante inteligencia le permitió estudiar a pesar de los prejuicios que imperaban contra las mujeres en ese entonces, y pese a la discriminación antisemita que existía en Europa contra los judíos. Rosa Luxemburg hizo un doctorado en una época en la que poquísimas mujeres iban a la universidad. Se dice que hablaba once idiomas. Pronto destacó como una de los principales dirigentes de la socialdemocracia europea.

En 1889, a los 18 años, abandonó Polonia a consecuencia de la persecución de la policía debido a su militancia socialista, refugiándose en Suiza. Allí terminó sus estudios, entró en contacto con revolucionarios exiliados y se unió a la dirección del joven Partido Socialdemócrata Polaco. Contrajo matrimonio en 1895 con Gustav Lübeck para adquirir la nacionalidad alemana y poder trabajar con el movimiento obrero en este país.

Junto al político alemán Karl Liebknecht, fundó la liga de Spartacus, que más adelante se convertiría en el Partido Comunista Alemán. Fue redactora del periódico teórico marxista "Neue Zeit" y autora de varios libros. Fue sentenciada (1903-1904) a nueve meses de prisión acusada de "insultar al Kaiser" (emperador). Participó directamente en la revolución de 1905 en Polonia. En marzo de 1906 fue arrestada y encarcelada en Varsovia durante cuatro meses.

Participó activamente tanto en el Congreso del Partido Socialdemócrata alemán en 1906 como en el Congreso Socialista Internacional celebrado en Stuttgart un año después, en el que intervino en nombre del partido ruso y polaco. Su pensamiento representaba a las opciones más radicales en el seno de la II Internacional. Gran teórica, realizó importantes contribuciones al desarrollo del marxismo, en especial en lo referente a las relaciones entre nacionalismo y socialismo, y sobre el socialismo democrático.

Hizo también aportes teóricos originales en torno al imperialismo y al derrumbe del capitalismo, en su obra La acumulación del capital, de 1913. Su crítica a Marx se basa en las predicciones de éste acerca de las crisis cíclicas del capitalismo. Marx pensaba que el capitalismo, como sistema económico y político basado en el crecimiento y la búsqueda constante del beneficio, debía colapsar en algún momento, por saturación. Sin embargo, muchas décadas después de muerto Marx, las crisis periódicas del capitalismo parecían aplazarse o solventarse sin producir convulsiones en el sistema. Rosa Luxemburgo encontró la explicación a este hecho en el colonialismo, hallando que el crecimiento de las potencias capitalistas encontró una vía de expansión en las colonias, las cuales, al tiempo que procuraban materias primas a muy bajo costo, servían también de mercado donde colocar los productos manufacturados. En el mismo sentido, expuso las primeras teorías sobre el imperialismo, que más tarde desarrollaría Lenin. Rosa Luxemburgo creía en una opción socialista internacional, esto es, alejada de particularismos y nacionalismos, en la que las masas obreras, solidariamente, tomaran el poder. 

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Mujeres y Feministas (X). Maria Aurèlia Capmany

La mujer que no temía volver a empezar de cero



"La mujer nunca conseguirá nada si no comprende y acepta que su lucha no es una lucha a favor de las mujeres sino a favor de una persona oprimida, utilizada e injustamente tratada" (Maria Aurèlia Capmany).
Mi primer encuentro con Mª Aurèlia Capmany fue literario, gracias a un recital de poesía que con motivo del día 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, se celebraba en mi Instituto, bajo el título Mujer y Poesía. Su poema "Sóc una dona" ("Soy una mujer") abría dicho Recital. 


SÓC UNA DONA

Sóc una dona, ja ho veus una dona,
sóc una dona i no hi puc fer res.
Sóc una dona, res més que una dona
no seré mai, no, un carrabiner.

Sóc una dona ben ferma i redona
sóc una dona ja ho deus haver clissat
sóc una dona i això est cosa bona, 
no seré mai un barbut magistrat.

Sóc una dona amb dos pits i una poma
sóc una dona amb l'hormona que cal,
sóc una dona i això ja no es broma
no seré mai capità general.

Sóc una dona i n'estic ben contenta
sóc una dona no hi trobo entrebanc
sóc una dona i això ho m'orienta:
cal no seré mai director d'un banc.

Sóc una dona i amb bona harmonia
sóc la mestresa del meu propi cos.
No seré mai bisbe i tampoc policia
cosa que em posa de molt bon humor.

En una breve introducción sobre las distintas autoras que componían la selección para el recital, nos contaron que la obra de Mª Aurèlia, además de ser extensa, se caracterizaba por una constante: sus reivindicaciones feministas. Esta constante es la que trae a Mª Aurèlia Capmany a esta Zona Feminista. En esta entrada, y sin olvidarnos de la gran escritora, vamos a tratar de aproximarnos a la Mª Aurèlia feminista, a su feminismo, que encontró en Virginia Woolf y Simone de Beauvoir sus principales fuentes teóricas y vitales. Vamos a conocerla un poco.

Maria Aurèlia Capmany i Farnés (Barcelona, 3 de agosto de 1918 - 2 de octubre de 1991) fue, ante todo, una mujer con carácter. Un alma libre. Novelista, dramaturga, ensayista y a la vez maestra, mujer política, feminista, barcelonesa de raíz y catalanista. Capmany fue una de estas mujeres que fue libre en unos momentos de nuestro país en que todos, pero sobre todo las mujeres, estábamos más que encorsetadas.

Capmany, hija y nieta de intelectuales, se crió cerca de Las Ramblas de Barcelona y fue al Institut-Escola de la Generalitat republicana, un sistema educativo laico, mixto y progresista que la formó en un ambiente cultural e intelectual abierto y librepensador que más tarde completó con la carrera de Filosofía en la Universidad de Barcelona.


Maria Aurèlia era una mujer con una fuerte personalidad. Con marca propia. Franca, dura a veces, con un torrente de palabras y de ideas bien enlazadas siempre en la boca. Apasionada, algo insolente, arisca pero curiosa, un vendaval intelectual e ideológico que, a través de su voz ronca, casi varonil, podía fácilmente plegar al interlocutor si no se andaba con cuidado. 
"Nunca seré lo bastante vieja ni lo bastante cobarde como para no volver a empezar de cero y con las manos vacías"
Gran feminista, desacomplejada y poco agraciada, fumaba a menudo unos puritos de nombre anacrónico, los "señoritas". Su imagen, como la de Chavela Vargas o la de Sara Montiel, está muy ligada a estos puros, que no se sabe si fumaba más por provocación que por convicción. 

La polifacética obra literaria de Maria Aurèlia -narrativa, novela, teatro, ensayo, opinión, memorias- es quizá menos conocida que su faceta política, que ejerció con pasión desde los inicios de la democracia, siendo una de las voces más ovacionadas en el llamado "Miting de la Libertad", que en junio de 1976 desbordó el Palau Sant Jordi de Barcelona. Después, y hasta su muerte, fue Concejal de Cultura y de Ediciones durante la etapa de Pasqual Maragall frente al Ayuntamiento de Barcelona. 

Practicó la docencia durante los años 40 y 50 en el Instituto Albéniz de Badalona y en la Escuela Isabel de Villena de Barcelona. También trabajó grabando vidrio, oficio que había aprendido en su época de universitaria. 

Con su primera novela Necessitem morir (Necesitamos morir, publicada en 1952) quedó finalista del premio Joanot Martorell de 1947, premio que ganó al año siguiente con El cel no és transparent (El cielo no es transparente). Su prestigio como narradora le llegó con novelas como Betúlia (Betulia), El gust de la pols (El gusto a polvo) y Un lloc entre els morts (Un lugar entre los muertos); ésta última premio Sant Jordi de 1968.

En el campo de la dramaturgia, fundó (1959), junto a Ricard Salvat, la Escuela de Arte Dramático Adrià Gual. Ejerció de profesora, de actriz y de directora. Además, estrenó obras propias, como Preguntes i respostes sobre la vida i la mort de Francesc Layret, advocat dels obrers de Catalunya (Preguntas y respuestas sobre la vida y la muerte de Francesc Layret, abogado de los obreros de Cataluña); Layret fue un destacado abogado de los obreros de Cataluña que murió asesinado en 1920.

Como ensayista sobresale por sus obras sobre la situación de la mujer, sobre todo con La dona a Catalunya: consciència i situació (La mujer en Cataluña: conciencia y situación), de 1966. También dedicó numerosos artículos a diversos aspectos de la cultura y de la sociedad catalana. Asimismo, destacan sus libros de memorias Pedra de toc (Piedra de toque) (1 y 2), Mala memòria (Mala memoria), y Això era i no era (Eso era y no era).

Luchadora inquebrantable, rebelde inconformista, falleció tras una larga enfermedad el 2 de octubre de 1991, en la ciudad de Barcelona.



Como feminista, bebió de las fuentes teóricas y vitales de Virginia Woolf y de Simone de Beauvoir. Junto a Virginia Woolf, propone a las mujeres que asesinen al ángel del hogar, reclamando un espacio para ellas solas, sin que la voz de la conciencia androcéntrica les persiga haciéndolas sentir culpables por dedicarse a escribir o a pasear mientras piensan en historias y personajes, buscando su habitación propia como dijera Woolf. El asesinato del ángel del hogar lo propone así en sus Cartes impertinents de dona a dona (Cartas impertinentes de mujer a mujer): 
"Puede ser que no leerás esta carta si comienzo advirtiéndote que he cometido un asesinato. Te preguntarás, quizás, por qué yo, una asesina, tengo la poca vergüenza de tutearte como si fuéramos parte del mismo medio, de la misma familia, de la misma catadura moral. Entiendo tu sorpresa; pero, si haces de tripas corazón y sigues leyendo, te darás cuenta de que entre tú y yo no hay otra diferencia que ésta: tú no has cometido el asesinato. Y esta carta te la dirijo para convencerte, para conseguir que tú te conviertas también en una asesina.
[...] 
He matado al ángel del hogar. Y no ha sido fácil, créeme; quizá por eso me siento orgullosa. En primer lugar, no es nada sencillo asesinar un ángel; no permanece nunca quieto, vuela y es escurridizo, y reaparece cuando menos te lo esperas, y es todo dulzura, y te cautiva con sus alas blancas con olor a naftalina.
[...] 
Tengo que confesar que, en un primer momento, me sentí un poco desamparada. Sin mi sonrisa habitual y sin mi respuesta amable, tenía que resolver a cada instante qué contestaría, cuál debía ser su opinión.
[...]
Aplícate el cuento, señora de bien, y créeme: si quieres hacer algo bueno en este mundo, y no te resignas a ser un esbozo de persona, asesina al ángel del hogar; sólo así empezarás a vivir". 

La otra hermana conceptual de Maria Aurèlia Capmany fue -como ya he dicho- la francesa Simone de Beauvoir, con quien la comparaban vital e intelectualmente por su formación filosófica, por su militancia feminista, por el hecho de tomarse la literatura como memorias personales y por el llevar una vida poco convencional. Mientras el discurso androcéntrico dominaba Europa y se predicaba la mística del matrimonio y la maternidad, Maria Aurèlia y Simone constituyeron una de las primeras generaciones de mujeres tituladas que rechazaron las ocupaciones tradicionalmente heteroasignadas a las mujeres y que se lanzaron a una relaciones intelectuales y amorosas complicadas, fuera de lo "normal". Según Pilar Godayol, "Capmany fue la gran cómplice de Beauvoir en Cataluña." Fue quien trajo a tierras españolas, catalanas, el libro de Beauvoir El segundo sexo, redactando el prólogo; en el que destaca que la mujer catalana en esa época tenía reservada otra misión: la de reproducir hijos para la patria, y continúa diciendo: "La mística de la feminidad había hecho ya su tarea y había destruido rápidamente toda la obra que medio siglo de educación liberal había intentado, muy débilmente, conseguir" -recordemos que el libro de Beauvoir apareció en Francia en 1949, y a tierras catalanas llegó en 1968 cuando ya habían pasado 29 años de dictadura franquista que impuso un nuevo modelo de mujer: el perfecto ángel del hogar, dedicada a sus labores, que no eran otras que las de casarse, cuidar de su marido y de sus hijos, y mantener su hogar, haciendo todo lo imposible por evitar que la mujer saliese a trabajar fuera de casa gracias, entre otras cosas, a los subsidios familiares. 

La influencia de El Segundo Sexo de Beauvoir se hará sentir profundamente en el ensayo literario feminista de Capmany, comenzando por el libro esencial de ésta: La dona a Catalunya. Consciència i situació (La mujer en Cataluña. Conciencia y situación). En esta obra, Maria Aurèlia repasa e interroga el papel de la mujer catalana a lo largo del tiempo en el pensamiento intelectual y filosófico, convirtiéndose en un punto de partida de las reivindicaciones feministas de las mujeres catalanas. 

Isabel-Clara Simó, en su artículo "El feminisme de Maria Aurèlia Capmany" ("El feminismo de Maria Aurèlia Capmany) sostiene que el feminismo que va predicar y practicar a lo largo de su vida es "un formidable ejercicio de reflexión". Como narradora, ensayista y mujer de teatro, Capmany siempre va acompañada de su ideología, y no desaprovecha ninguna ocasión académica, literaria, política o social para hacer pedagogía provocadora y revolucionaria. Capmany es combativa, subjetiva, de pensamiento libre, igualitarista. Lucha contra los estereotipos que a menudo se atribuyen al género femenino, así como contra el feminismo descolorido de la burguesía catalana. 

En definitiva, lo que nos propone Capmany es que la mujer deje de ser alteridad y se convierta en sujeto de su historia: ella tiene que poder decidir y elegir en libertad su trayectoria vital.


SOY UNA MUJER

Soy una mujer, ya lo ves una mujer, 
soy una mujer y no quiero cambiar.
Soy una mujer, nada más que una mujer
nunca seré, no, un carabinero.

Soy una mujer maciza y redonda.
Soy una mujer, ya debes haberlo notado.
Soy una mujer, y eso es cosa buena.
No seré nunca un magistrado barbudo.

Soy una mujer con dos pechos y un trasero.
Soy una mujer con las hormonas necesarias.
Soy una mujer y eso no es broma.
No seré nunca capitán general.

Soy una mujer y me alegro.
Soy una mujer y no le veo inconvenientes.
Soy una mujer y esto me orienta:
pues no seré nunca director de un banco.

Soy una mujer y, armoniosamente, 
soy la dueña de mi propio cuerpo.
No seré obispo ni policía
cosa que me pone de muy buen humor.



BIBLIOGRAFÍA:


  • Wikipedia, la enciclopedia libre
  • Pilar Godayol: "Maria Aurèlia Capmany, feminisme i traducció"
  • Carme Gibert: "La mujer que no temía volver a empezar de cero"
  • M. Aurora Castellano Más: "Carola Milà i la felicitat de ser una dona. La teoria feminista de Maria Aurèlia Capmany en Feliçment, jo sóc una dona"

lunes, 11 de agosto de 2014

Mujeres y Feministas (VIII). Marcela Lagarde

Marcela Lagarde (1948), nacida en México, catedrática en la Universidad NacionalAutónoma de México, es asesora de las Naciones Unidas en materia de género y lleva más de treinta años luchando por la causa de las mujeres. Ella se autodefine como maestra y doctora en antropología, etnóloga de profesión.

Recibió la distinción Cum Laude en el examen de Maestría en Antropología y la Mención Honorífica en el de Doctorado, así como el Premio Maus a la mejor tesis de doctorado y la Medalla al Mérito Universitario por 25 años de docencia en la Universidad Autónoma de México. Actualmente es catedrática de los postgrados de Antropología y Sociología de la Universidad Nacional Autónoma de México; estudiosa de la antropología de la mujer, el feminismo, las identidades genéricas, la sexualidad y la cultura. Promotora de Redes Sindicalistas. Enseña en instituciones académicas y agrupaciones civiles, y colabora con grupos y redes feministas de América Latina y España. 

De 2003 a 2006 la autora ejerce como diputada federal de la Cámara de Diputados, en la LIX Legislatura del Congreso de la Unión. Cargo que ocupa entonces, según sus propias palabras, "por cuatro acciones afirmativas: por ser externa al partido, por ser mujer, por ser feminista y por ser intelectual". Lagarde cuenta con un largo currículo militante en organizaciones feministas así como durante 25 años en el Partido Comunista, más tarde en el Partido Socialista Unificado de México, el Partido Socialista Mexicano y, finalmente, del PRD. De los cuales se aleja en los años noventa por considerar algunos de sus procedimientos antidemocráticos. Durante esos años es también presidenta de la Comisión Especial para Conocer y Dar Seguimiento a los Femicidios en la República Mexicana, e integrante de las comisiones de Equidad y Género de Justicia y Derechos Humanos y del Comité del Centro de Estudios para el Adelanto de las Mujeres y la Equidad de Género. Más tarde, Lagarde forma parte del grupo de diputados que promovió la Ley General de Acceso de las Mujeres a Una Vida Libre de Violencia y del Delito de femicidio en el Código Penal Federal, vigente en México desde el 2 de febrero de 2007.

A partir de mediados de los 80, Lagarde se dedica con mayor profundidad a investigar "las formas en que mujeres diversas trastocan el mundo al tomar sus vidas en sus manos", escribiendo y "tallereando" en diferentes puntos del mundo sobre liderazgos, poderío, y autonomía de las mujeres. La autora defiende como uno de los retos del feminismo "desmontar el amor patriarcal, en un proceso de innovación amorosa que, a partir de reconocer la igualdad de quienes son desiguales, instale el principio de equidad. Para lograrlo cada mujer debe partir del amor a sí misma".

A lo largo de toda su trayectoria, Lagarde recibe galardones de varios organismos, entre otros de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, quien le otorga el Reconocimiento Hermilia Galindo por la defensa de los derechos humanos de las mujeres en 2006 y el Reconocimiento para las que abrieron camino. Mujeres por una vida libre de violencia, en diciembre del año siguiente. 

Marcela Lagarde ha enfatizado que el paradigma feminista no es excluyente, pues desde el feminismo las mujeres construyen alternativas no sólo para las mujeres, también para los varones. Sostiene que las alternativas en la historia no son oposiciones binarias y que eliminar el patriarcado no implica la instauración del matriarcado.