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sábado, 26 de julio de 2014

Poesía Hecha por Mujeres (XIV). Dulce Chacón

Dulce Chacón. La fuerza de la palabra escrita

Dulce Chacón Gutiérrez, escritora y poetisa española. Nació en Zafra (Badajoz) el 3 de junio de 1954 y murió en Brunete (Madrid), el 3 de diciembre de 2003, a los 49 años de edad, víctima de un cáncer. Su obra poética forma parte de muchas antologías en España y otros países; obtuvo el Premio Azorín de Novela con Cielos de barro. Con su última novela, La voz dormida, demostró su maestría en la narración y nos prometía una novelista excepcional.



"Son muchas las voces que reclaman libertad, y muchas las mujeres que sueñan con perder el miedo a saltar. Yo he oído decir que es preciso tomar medidas legales, administrativas, económicas, sociales, para que se hagan posibles los sueños. He oído cantar a Amancio Prada: 'Libre, te quiero. Libre. Pero no mía. No, no, no mía. Ni de Dios, ni de nadie, ni tuya siquiera'. Y he oído decir que los sueños se cumplen. 


Su vida y su trayectoria literaria

Dulce Chacón nació en el seno de una familia pudiente y conservadora de Zafra, "aristócrata, de derechas y del bando nacional" en palabras de la propia poetisa. Su padre, Antonio Chacón, fue alcalde de Zafra durante la dictadura de Franco y también persona ilustrada con inquietudes literarias, puesto que escribía (bajo el seudónimo "Hache") y leía poesía a su familia, lo que despertó la vocación literaria de la joven Dulce.

Cuando ella tenía sólo 11 años de edad, su padre murió. Un año más tarde, su madre, María Gutiérrez, se trasladó con toda la familia a Madrid, donde vivirían desde entonces. Dulce e Inma, su hermana gemela, fueron a estudiar a un internado. Fue allí donde Dulce comenzó a escribir poesía, en un esfuerzo por evadirse de las difíciles circunstancias personales que estaba viviendo. Poetas como Celan, Rilke, César Vallejo y José Ángel Valente le dejaron una gran huella en su estilo poético. Otras influencias posteriores fueron Félix Grande, en la poesía, y Julio Llamazares, Luis Landero y José Saramago en la narrativa.

Aunque comenzó a escribir muy pronto, no publicó su primer libro, el poemario Querrán ponerle nombre, hasta 1992. Le seguirán otras dos obras poéticas, Las palabras de la piedra (1993) y Contra el desprestigio de la altura (1995). Por esta última ganó su primer premio, el Ciudad de Irún. A continuación se adentró en el terreno de la novela. En 1996 publicó Algún amor que no mate, sobre una mujer maltratada por su marido. Un año después publicó su segunda novela, Blanca vuela mañana. 1998 fue un año de mucha actividad: publicó Matadora, una biografía de Cristina Sánchez, la primera mujer torero española; estrenó su primera obra teatral, Segunda mano; y publicó su tercera novela, Háblame, musa, de aquel varón. En ésta, retoma alguno de los temas de Algún amor que no mate, como es la violencia doméstica, abordando también otras formas de intolerancia, como la xenofobia. A continuación, vino un nuevo poemario, Matar al ángel (1999) y ese mismo año Cielos de barro, una novela coral ambientada en la Extremadura de la posguerra que Chacón presentó a la edición de 2000 del premio Azorín bajo el seudónimo de "Hache". La novela, que obtuvo el galardón, estaba dedicada a Antonio Chacón, el padre de Dulce. El título fue un "regalo" del escritor, amigo suyo, Julio Llamazares.

Su siguiente novela fue La voz dormida, publicada en 2002. Chacón tardó cuatro años en completarla, habiendo comenzando a reunir material mucho antes de la publicación de Matar al ángel y Cielos de barro. En ella, Dulce Chacón continuó abordando los difíciles años de la posguerra, novelando los testimonios, recogidos en entrevistas por toda España, de mujeres víctimas de la represión franquista durante los años cuarenta. La novela obtuvo el premio Libro del Año 2003, otorgado por el Gremio de Libreros de Madrid. En 2002, se estrenó la adaptación teatral de Algún amor que no mate, realizada por la propia Chacón. Dirigió la adaptación Eduardo Vasco. En 2003 publicó otro poemario, Cuatro gotas.

La vida de Dulce Chacón se truncó de forma prematura, porque falleció el 3 de diciembre de 2003, víctima de un cáncer de páncreas que le habían diagnosticado un mes antes; tenía sólo 49 años de edad.

Parte de sus cenizas fueron depositadas en su localidad natal, junto a los restos mortales de su padre, Antonio Chacón, y otra parte fue esparcida en las montañas de El Torno, un pequeño pueblo del Valle del Jerte (Cáceres), como recuerdo y homenaje a los guerrilleros antifranquistas que habían luchado por aquellos territorios y que fueron derrotados y abandonados. En ese lugar está creciendo un castaño que se sembró entonces y tiene por nombre "LIBERTAD" (Foto de la Derecha: Castaño en la sierra de El Torno, Cáceres, donde reposan parte de sus cenizas).


Compromiso Social y Político

A pesar de su pertenencia a una familia conservadora, Dulce Chacón se convirtió muy pronto en una persona de izquierdas. Según ha declarado, una de las razones fue el silencio familiar acerca de la represión franquista, que había sido particularmente cruenta en Zafra; donde, en los primeros meses de la guerra, tras la toma de la ciudad por los sublevados, el 8 de agosto de 1936, unas doscientas cincuenta personas fueron asesinadas por las nuevas autoridades. La localidad tenía 7.000 habitantes y, tras el estallido de la guerra, ningún derechista fue asesinado antes de la entrada de las tropas sublevadas. La causa de las víctimas del franquismo fue una de sus prioridades, opinando que el rencor derivado de la violencia política durante la guerra civil y el franquismo sigue enquistado, al no haber sido expuesto a la luz pública. Su lema al respecto era "ni rencor ni olvido". También ha declarado que "la reconciliación real todavía no ha llegado, porque aún no se ha producido esa conversación. Hemos oído la versión de los vencedores, ahora tenemos que oír a los vencidos". 

De esta forma, se involucró en numerosas actividades sociales y políticas de carácter progresista. Escribió La voz dormida, obra en la que recoge y novela testimonios de mujeres del bando perdedor de la Guerra Civil de toda España. También formó parte de la Plataforma "Cultura contra la guerra", en relación con la invasión de Irak, y leyó, junto con el premio Nobel José Saramago, el manifiesto antibélico que cerró la gran manifestación contra la guerra del 15 de marzo de 2003 en Madrid.  Como parte de una delegación de la Plataforma "Mujeres contra la guerra" también fue a Bagdad en marzo del mismo año para conocer la situación del pueblo irakí y su oposición al conflicto. Además, perteneció a la Asociación Mujeres contra la Violencia de Género. También formó parte del Colectivo Hermanos, Amigos y Compañeros de José Couso, el cámara asesinado por tropas estadounidenses en Bagdad durante la invasión.

Su marido, Miguel Ángel Alcántara, la definió como "una luchadora, de izquierdas, agnóstica y peleona y su mejor arma era la palabra y la escritura".




"Siempre hay tiempo para un sueño (...) Siempre es posible encontrar la fuerza necesaria para alzar el vuelo y dirigirse hacia lo alto. Y es allí, y sólo allí, en la altura, donde podemos desplegar nuestras alas en toda su extensión. Sólo allí, en lo más alto de nosotros mismos, en lo más profundo de nuestras inquietudes, podremos separar los brazos, y volar".

Reconocimientos y tributos

Su ciudad natal, Zafra, le concedió la distinción de hija predilecta de la localidad a título póstumo, el 17 de febrero de 2005. También ha dado su nombre a una plaza e instituido un premio de narrativa española con su nombre. En 2003, la localidad madrileña de Brunete, donde vivía la autora, convocó el Premio Literario de Novela Corta Dulce Chacón.

En 2009, Barricada publicó el libro-CD La tierra está sorda, con 18 canciones relacionadas con la represión franquista. Según declaró Enrique Villarreal "El Drogas", líder del grupo, fue la lectura de La voz dormida lo que le impulsó a crear el libro-CD. Algunas de las canciones se inspiran directamente en los testimonios recogidos y novelados por Chacón. Barricada presentó el trabajo en Zafra el 19 de marzo de 2010.

El Instituto de Educación Secundaria Obligatoria de La Garrovilla (Badajoz) se llama desde el año 2005 I.E.S.O. Dulce Chacón en recuerdo de la escritora. El salón de actos de Tocina (Sevilla) lleva su nombre. También un Colegio Público en la localidad madrileña de Fuenlabrada.


Obra

Dulce Chacón cultivó tanto la poesía, género en el que confiesa sentirse más cómoda... "porque la capacidad de sugerencia de la poesía es superior a todo lo demás", como la novela, el cuento, el teatro y la biografía. 

Entre la poesía, encontramos los poemarios: Querrán ponerle nombre (1992), Las palabras de la piedra (1993), Contra el desprestigio de la altura (1995), premio Ciudad de Irún, Matar al ángel (1999) y Cuatro gotas (2003).

Por lo que respecta a las novelas, encontramos: Algún amor que no mate (1996), Blanca vuela mañana (1997), Háblame, musa, de aquel varón (1998), Cielos de barro (2000), premio Azorín 2000, y La voz dormida (2002), premio Libro del Año 2003, concedido por el Gremio de Libreros de Madrid. 

Como cuentos, escribió Te querré hasta la muerte (2003), en Sobre raíles.

En teatro, destacó con Segunda mano (1998) y con la adaptación de Algún amor que no mate (2002), candidata a los premios Max 2004 a la mejor autora teatral en castellano. 

Finalmente, también se aventuró con la biografía, en Matadora (1998), que relata la historia de la primera mujer torera en España, Cristina Sánchez.



ALGUNOS POEMAS

SI LA MAR ENGAÑA

A Juan

Habladora la mar, habladora:
puso a mis pies diecisiete corolas
y nada me dijeron.

¿A quién puedo pedir que me resuelva
la palabra instante?

Sé que hasta aquí me trajo el azar,
el color de tus ojos es regalo de dioses
que yo no conozco.

¿Diecisiete días
hacen un instante?

pregunto a la mar
y a tus dioses.


QUERRÁN PONERLE NOMBRE

Se encontrarán
el tiempo y el olvido
en un ángulo recto,
en un espacio silencioso y solo
donde el vértigo se hace 
con la línea que deshace la memoria.
Llegarán cada uno por su lado,
el olvido
con las horas muertas en los brazos
y el tiempo
con los recuerdos por morir.
No habrá lugar allí para ninguno,
desde el vértice verán 
la extensión blanquísima 
donde desaparecen
blanquísimos
los sueños.
Sin asco lo verán, 
sin sorpresa y sin asco,
sólo un tenue dolor que se insinúa.
Y querrán ponerle nombre.


LA CONSTRUCCIÓN DE UN SUEÑO

Siempre hay tiempo para un sueño.
Siempre es tiempo de dejarse llevar
por una pasión que nos arrastre hacia el deseo.
Siempre es posible encontrar la fuerza
necesaria para alzar el vuelo y dirigirse hacia 
lo alto.
Y es allí, y solo allí, en la altura, donde 
podemos desplegar nuestras alas en toda su
extensión.
Solo allí, en lo más alto de nosotros mismos,
en lo más profundo de nuestras inquietudes,
podremos separar los brazos, y volar.


A CORTA DISTANCIA

Levantaron altísimas paredes
-con dudosa intención-
y el tiempo quedó fuera.

Edificaron el abismo hacia lo alto
-esto hicieron por mí-.

¿Cómo no sentir vértigo
si me hablas del mar?

Deja a mis ojos

que se duelan
de ver de cerca el muro

tapar la tarde.


AUTOMUTILACIÓN

No tiene
sino un surco 
en la espalda.

Un tajo.

Allí
donde dio cobijo a un sueño.

No tiene dolor
sino memoria
del espanto.

Un hueco

y el recuerdo de su mano
asistida de furias.


DESPUÉS DEL ACCIDENTE

A Lourdes Gutiérrez

Despierta, amor,
¿qué es esa palidez?

Nunca has dormido así.

Despierta.

dormir es un incómodo letargo,
es un caparazón sin prisa
¿y hacia dentro?
y crea hábito de lugar,
inmóvil.
Muda es la prisión

... y ayer me dijiste
hasta mañana.

¿Por qué tienes
afilada la nariz?

Despierta, no insistas
en esa quietud.

Abrázame otra vez.


POEMA

Conozco el perfil
de la distancia

agazapada en rostros íntimos
el acto de ocultarse 
la delata.

Es mi ojo
el que pregunta.


MATAR AL ÁNGEL

Nadie escapa
a la desmesura de la rosa.




FUENTES: Blog de Javier Díaz Gil; Poemasde.net; Poemas del alma; Un Lougar Confuso; Wikipedia; Extremeños ilustres; La voz dormida (Punto de Lectura, 2006).

IMÁGENES: Google.