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domingo, 20 de julio de 2014

Mujeres Ganadoras del Premio Nobel (XLIV). Herta Müller

Herta Müller, "la literatura tan feroz como la vida"




Premio Nobel de Literatura, en 2009.


"Los objetos no saben su propio material, los gestos no saben sus sentimientos y las palabras no saben las bocas que las hablan. Pero para estar seguros de nuestra existencia, necesitamos los objetos, los gestos y las palabras. Cuantas más palabras nos permiten usar, más libres nos volvemos".

Herta Müller (Nytzjydorf, Timis, Rumanía, 17 de agosto de 1953) es una novelista, poetisa y ensayista rumano-alemana, que vive en Berlín desde 1987. Müller es uno de los valores más sólidos de la literatura rumana en lengua alemana y sus narraciones más destacadas, traducidas a varios idiomas, son En tierras bajas, El hombre es un gran faisán en el mundo, La bestia del corazón y La piel del zorro. Su obra trata, fundamentalmente, de las condiciones de vida en Rumanía durante la dictadura de Ceaucescu. Ha sido galardonada con numerosos premios, entre ellos el Premio Nobel de Literatura de 2009; según la Academia, el Nobel fue concedido a "quien, con la concentración de la poesía y la franqueza de la prosa, describe el paisaje de los desposeídos".



Biografía

Herta Müller nació el 17 de agosto de 1953 en Nytzjydorf, Banat, un lugar germanohablante de la región de Timisoara, en Rumanía. Su familia pertenece a una minoría alemana, los llamados Suabos del Danubio, que llevan varios siglos asentados en esa región. Su abuelo era granjero y comerciante, y había sido expropiado bajo el régimen comunista rumano. Su padre, Josef Müller, que se ganaba la vida como camionero, fue formado como nazi y sirvió durante la II Guerra Mundial en las Waffen-SS. Su madre, Katharina Müller, fue deportada a la Unión
Soviética en 1945, donde pasó cinco años en un campo de trabajo realizando "trabajos de reparación", como una más de los 85.000 rumanos de la minoría alemana que fueron obligados así a reparar su pecado colectivo. Muchos de los hombres y de las mujeres del pueblo en el que se crió Herta compartieron el mismo destino que sus padres. Según cuenta la propia Müller, sus padres quedaron muy deteriorados tras las experiencias vividas durante la guerra y después de ella; no hablaban mucho de su pasado y ella creció rodeada de silencio y de tabúes.

A los 15 años se fue a hacer el bachillerato a la ciudad de Timisoara, a 30 Km de su pueblo natal. Allí tuvo que aprender rumano, lo que le hizo tomar conciencia de pertenecer a una minoría. 
"... la lengua no es una patria, nunca lo es; las lenguas no causan las catástrofes... Un escritor cubano hablará la misma lengua que sus carceleros pero esa lengua habrá dejado de ser su patria".
Entre 1973 y 1976, después de terminar el bachillerato, estudió filología germánica y rumana en la Universidad del Oeste de Timisoara. En esta época acudía a las reuniones del Aktionsgruppe Banat o Grupo de Acción del Banato, una tertulia de escritores idealistas rumano-alemanes, entre los que se encontraba Richard Wagner, su futuro marido. Este grupo se había fundado en 1972 con el poema conjunto "Engagement", que todos los miembros habían firmado a modo de manifiesto en el que llamaban al lector a ser políticamente comprometido. El grupo fue disuelto en 1976 por la Securitate, la policía secreta del régimen comunista rumano. Los autores se volvieron a reunir en el círculo literario Adam Müller-Guttembrunn de Timisoara, en el que Herta Müller era la única mujer. 

El primer empleo que consiguió Herta Müller tras terminar sus estudios fue como traductora técnica entre 1977 y 1979 en la fábrica de maquinaria Tehnometal. En su discurso en la ceremonia de entrega del Nobel, Herta Müller describe cómo era su día a día en aquella fábrica: 
"A las cinco de la mañana me levantaba, y a las seis y media empezaba el trabajo. Por la mañana resonaba el himno sobre el patio de la fábrica a través del altavoz, durante la pausa del mediodía se escuchaban los coros de los obreros. Pero los obreros, que estaban comiendo, tenían ojos vacíos como hojalata, manos embadurnadas de aceite, y su comida estaba envuelta en papel de periódico. Antes de comerse un trocito de tocino, le quitaban la tinta del periódico rascándola con el cuchillo. Dos años transcurrieron al trote de la cotidianeidad, cada día igual al otro".
Herta Müller, Cada palabra sabe algo sobre el círculo vicioso

Allí es donde empezó a escribir, como ella misma cuenta en su discurso Nobel: "la escritura empezó en el silencio, en aquella escalera de la fábrica donde tuve que sopesar y decidir
conmigo misma más cosas de las que podían decirse". En el mismo discurso, relata cómo un día, tras dos años de trabajo en la fábrica, un agente de la Securitate se presentó en su despacho e intentó presionarla para que colaborara con el servicio secreto:
"Al tercer año se acabó la igualdad de los días. En el transcurso de una semana entró tres veces en mi oficina, a primera hora de la mañana, un hombre gigantesco, de huesos sólidos, con ojos azules centelleantes, un coloso del Servicio Secreto [...] De pie, empecé a escribir lo que me iba dictando. Mi nombre con fecha de nacimiento y dirección. Y después que yo, independientemente de la proximidad o del parentesco, no le diría a nadie que... y entonces llegó la horrible palabra: colaborez, iba a colaborar. Esta palabra ya no la escribí".
Herta Müller, Cada palabra sabe algo sobre el círculo vicioso


Después de aquello, Herta Müller fue despedida de la fábrica. A partir de ese momento, comenzaron las amenazas y los interrogatorios por parte de la Securitate. Durante los siguientes meses y años, Herta Müller trató de ganarse la vida dando clases particulares de alemán a niños rumanos. En 1987 consiguió el permiso para marcharse de Rumanía y se fue a Alemania Occidental con su marido -el novelista Richard Wagner- y su madre. A pesar de hallarse en otro país, ella asegura que la Securitate no dejó de intimidarla.

Hasta su salida de Rumanía hacia Alemania, fueron años de militancia en grupos de acción como el Banat. Rápidamente despertó las suspicacias del aparato rumano. En una carta de 1985, se alerta sobre una chica que escribe de manera "discriminatoria, moral y religiosamente indecente". Una "autora de embustes a la que se le llama la atención". Y la obligan en marzo de 1987 a buscar desesperadamente un permiso de salida que le costó 8.000 marcos al gobierno alemán y otros tantos a su familia en sobornos. 

Esto le supuso cruzar la frontera con una caja con sus pertenencias que no podía sobrepasar los 70 kilos. El resto de sus cosas tuvo que malvenderlas en almoneda a precios tasados oficialmente. 

Tres volúmenes con 914 páginas son la memoria oficial en Rumanía de Herta Müller: las cifras del "expediente Cristina", que le dedicó la Securitate. "Algunos exmiembros bromearon cuando me dieron el Nobel [en el 2009] al decir que merecían la mitad del premio por haber contribuido a crear las obsesiones de mi mundo literario... No, no volveré a Rumanía, para ellos no soy rumana, sino alguien de una minoría; además, no es una democracia consolidada y existe una corrupción escalofriante". Hizo bien en no volver: dos años después de abandonar Rumanía rumbo a la Alemania Occidental, en 1989, un amigo suyo, Roland Kirsch, que había asistido a las reuniones del círculo literario de Timisoara y con el que se escribía, apareció muerto en circunstancias que nunca fueron aclaradas.
"Puedes defenderte de un ataque, pero no puedes hacer nada contra la calumnia. Cada día me preparaba para cualquier cosa, incluida la muerte. Per no puedes estar lista para esa perfidia. No hay entrenamiento para hacerla tolerable. Te llena de mugre. He reaccionado ante el miedo mortal con sed por la vida. Hambre por las palabras. Sólo un remolino de palabras pudo entender mi condición. Gracias a ellas, nada tiene sentido y todo es verdad".
En los años posteriores a su llegada a Alemania, Herta Müller realizó lectorados en diferentes universidades alemanas y de otros países [universidades de Paderborn, Warwick, Hamburgo, Bochum, Carlisle (Pensilvania), Swansea, Gainsville (Florida), Kassel, Tubinga, Zúrich, Leipzig y Universidad Libre de Berlín]. 

Actualmente vive en Berlín. Es miembro de la Academia Alemana de Oratoria y Literatura de Darmstadt desde 1995. En 1997 abandonó el PEN Club como forma de protesta por la decisión de reunir las asociaciones de Alemania del Este y del Oeste tras la caída del muro de Berlín. Durante todos estos años siguió denunciando las acciones del servicio secreto rumano en varios artículos y conferencias. En julio de 2008 criticó en una carta abierta al presidente del Instituto Cultural Rumano de Berlín por invitar a dos ex-informadores de la Securitate a un evento cultural. 
"Lo vivido bajo una dictadura no se olvida al quitar una hoja de calendario".

Obra

El tema principal de las obras de Herta Müller es la dictadura rumana y la destrucción planificada del individuo en el régimen de Ceaucescu, aunque dentro de esta temática general se pueden distinguir varias partes.

Su primer libro, la colección de cuentos En tierras bajas (en alemán, Niederungen), describe l
a vida de un pueblo del Banato rumano durante la dictadura de Ceaucescu desde la perspectiva de una niña. Fue publicado en 1982 en Bucarest en versión censurada y, en 1984, en Berlín oeste, en versión completa. En ese mismo año, aparecía también en Rumanía Drückender Tango (Tango opresivo), un libro muy crítico con la corrupción, la intolerancia y la opresión del régimen comunista. A partir de ese momento, se le prohibió publicar en su país, aunque sus libros triunfaban, se premiaban y eran muy comentados en Alemania y Austria. En Der Mensch ist ein großer Fasan auf der Welt ( El hombre es un gran faisán en el mundo, 1986) aborda el destino de una familia que espera con ansiedad la autorización para abandonar Rumanía mientras hacen regalos y favores a las autoridades para conseguirla cuanto antes. Esta novela, junto con Barfüβiger Februar (1987), documenta la situación de tensión y de extrañeza que experimentaron muchos rumanos que intentaron salir del país durante la dictadura.

La primera novela que escribió después de emigrar fue Reisende auf einem Bein, publicada en 1989. En ella cuenta cómo fue la salida de Rumanía y la llegada a Alemania Occidental. En Der Fuchs war damais schon der Jäger (1992), traducido al español como La piel del zorro, una maestra vigilada por la Securitate vive una situación de angustia constante al descubrir que la esfera íntima de su piso ha sido totalmente violada por el servicio secreto. En Herztier (La bestia del corazón), publicado en 1994, cuenta cómo un grupo de amigos, que se resisten a ser anulados por el sistema, ven en el suicidio de Lola, una joven estudiante del sur de Rumanía que intenta escapar de la pobreza durante el régimen de Ceaucescu, una razón para continuar resistiéndose.

En su última novela, Atemschaukel (Todo lo que tengo lo llevo conmigo), publicada en 2009, unos meses antes de que se anunciara que había ganado el Nobel, cuenta la historia de un chico de 17 años perteneciente a una minoría sajona en Siebenbürgen (Transilvania) que después de la Segunda Guerra Mundial es llevado por los rusos para ayudar en un campo de trabajo a la reconstrucción de la Unión Soviética. Es la primera obra en la que no se basa directamente en su vida, sino en los recuerdos del poeta transilvano Oskar Pastlor, que ella había anotado en varios cuadernos antes de la muerte de él en 2006. Herta Müller muestra un destino que compartieron muchos miembros de la minoría alemana, como su propia madre. Los rusos consideraban que con ello los alemanes pagaban su culpa colectiva como cómplices de Adolf Hitler, sin importarles que algunos de ellos hubieran sido también víctimas del nazismo.

Las obras de Herta Müller están escritas en alemán, y han sido traducidas a unos 50 idiomas; siendo publicadas en España por las editoriales Siruela, Mondadori y Plaza & Janés. Además de obras literarias, Herta Müller también ha publicado ensayos, discursos y conferencias, audio-libros y poemas-collage.
"Escribo en alemán, pero la lengua rumana va también conmigo y cada lengua tiene una mirada distinta sobre el mundo; la rumana es dura y vulgar pero tiene una dimensión metafórica que no posee la alemana; envidio a los autores de escritura de cristal pero yo sólo puedo tocar la realidad haciendo uso de las metáforas".

Estilo

El estilo de Herta Müller es muy particular. Destaca, sobre todo, por la gran fuerza evocadora de las palabras, que han llevado a muchos críticos a calificar su estilo de prosa poética, en la que "el detalle parece mayor que el todo". La sintaxis de su prosa es monótona y viene enfatizada por la repetición de palabras y otros mecanismos propios de la poesía, como los paralelismos o el uso de frases elípticas. En muchas ocasiones, no hay una narración clara, sino una yuxtaposición de imágenes.

Para Herta Müller, la literatura es algo artificial que se nutre de la realidad y que intenta captarla, sin excluir por ello a los sueños, las leyendas, las supersticiones o la percepción subjetiva de los personajes:
La literatura es algo totalmente artificial. Y justamente para captar realidades, debe ser artificial [...] Yo trabajo con esta artificialidad y naturalmente con cada truco y con todos los medios para captar lo más posible de una frase, una persona, una situación. La mitología, la superstición o lo arcaico son también poesía. La superstición es la poesía de las gentes sencillas y posee también algo de fascinante. De ahí que encaje fácil en la literatura.
Aunque escribe en alemán, su escritura está muy influenciada por el rumano: no tanto por la lengua, sino más bien por la manera de ver el mundo que tienen los rumanos:
Tengo varias imágenes de una misma cosa debido a que el idioma rumano las ve de otra manera, y con esa imagen trabajo. Y puesto que quizá la imagen rumana esté más cerca de mí, trabajo más con la imagen rumana en mi cabeza, aunque escriba en alemán.
Otra característica del estilo de Herta Müller es la "autoficción". Los personajes de sus obras, como por ejemplo la niña protagonista de En tierras bajas, comparten rasgos biográficos con la autora, como es el hecho de crecer en un pueblo de granjeros, vivir con una madre que ha estado en Rusia y con un padre que estuvo en la guerra, etc.; pero no por ello debemos pensar que se trata de una obra autobiográfica; aunque en muchas ocasiones los relatos están basados en la realidad, no dejan de ser ficticios. Condición para la autoficción es la "percepción inventada", término acuñado por la propia escritora en Der Teufel sitzt im Spiegel. Wie Wahrnehmung sich erfindet. Este tipo de percepción viene dada por el miedo, que difumina las fronteras entre el mundo interior y exterior.

Premios

Además del Premio Nobel de 2009, Herta Müller ha recibido los siguientes premios: Adam-Müller-Guttenbrunn-Förderpreis (1981); Literaturpreis des VKJ y Debütpreis des rumänischen Schriftstellerverbandes por En tierras bajas (1982); Aspekte-Literaturpreis, (1984); Ricarda Huch (1987); Marieluise-Fleißer-Preis (1989); Roswitha von Gandersheim (1990); Kranichsteiner (1991); Kleist (1994); Aristeion (1995); Ida-Dehmel (1998); IMPAC Dublin (1999); Franz Kafka (1999); CICERO (2001); Joseph-Breitbach (2003); Fundación Konrad Adenauer (2004); Würth (2006) y Walter Hasenclever (2006), entre otros. 



FUENTES: Wikipedia; sinembargo.mx; El País.

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