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miércoles, 21 de mayo de 2014

Ordenan la violación colectiva de una mujer como castigo

INDIA

INDIA: Su "delito" fue enamorarse de un hombre de otra religión y otro clan. El jefe tribal de una aldea en Bengala Occidental dio la orden. Hay 13 detenidos.

Una mujer india de 20 años es condenada a una violación colectiva por los miembros de un Consejo Tribal como castigo por mantener una relación con un hombre de otra comunidad.

Esta noticia se publicó el 23 de Enero de 2014. 

Una joven de una aldea india fue violada por 13 hombres (las cifras varían según el medio de comunicación de que se trate) que obedecieron las órdenes del líder del clan del pueblo como castigo porque la muchacha se enamoró de un joven que pertenece a otra religión: es musulmán y, además, pertenece a otro clan, según fuentes de la policía.


En el momento de la publicación de esta noticia, 13 hombres que cometieron la violación se encontraban detenidos por la policía; y la joven india de 20 años, en el hospital.

Los hechos ocurrieron del siguiente modo, siempre según versión de los agentes de la policía: El líder del clan convocó a los miembros del consejo del pueblo en la plaza después de que la joven fuese vista con su amigo musulmán. Este tribunal local, en un principio, condenó a la pareja al pago de una multa de 25.000 rupias cada uno, unos 300 euros. El hombre pagó la deuda, pero la familia de la mujer de 20 años carecía de dinero suficiente y el Consejo Tribal decidió condenar a la joven a ser violada. Siguiendo las órdenes del jefe del pueblo, los 13 hombres violaron a la mujer, entre ellos varios miembros de su misma familia. Según palabras de la propia joven, "obedeciendo sus órdenes me violaron los hombres uno detrás de otro, entre ellos varios de mi familia. No pude contar cuántas veces".

La condena se basó en el quebranto de los códigos de la comunidad, por el hecho de que las personas provenían de localidades diferentes y no pertenecían a la misma tribu. La mujer, de 20 años, terminó hospitalizada en estado crítico y la policía acabó arrestando a las personas relacionadas con la violación colectiva infringida a la mujer.

Este tipo de juicios no oficiales son frecuentes en las áreas rurales de la India, donde los líderes de las comunidades dan el visto bueno a los asesinatos de jóvenes por relacionarse entre castas diferentes, de otra religión o rompiendo normas sociales.

En el Estado de Bengala Occidental murió, hace unas semanas, una joven tras ser violada reiteradamente y luego quemada. Ese tipo de ataques brutales contra las mujeres trascienden ahora más, debido a la indignación que desató la muerte hace un año de una joven estudiante, que fue brutalmente violada en un autobús de transporte público en Nueva Delhi. Murió días después por las heridas (leer noticia aquí).

Hechos como éstos, y como otros muchos que no salen a la luz, muestran la vulnerabilidad de las mujeres, y por ende la endeble protección -tanto nacional como internacional- hacia los derechos humanos de las mujeres; especialmente, hacia los derechos específicos de las mujeres. Así como también, se manifiesta cómo se siguen vulnerando nuestros derechos, los derechos de las mujeres, en nombre de las normas consuetudinarias, que son un reflejo más del sesgo androcéntrico que vertebra no sólo las normas jurídicas -aunque se den como neutras-, sino también -y, especialmente- las prácticas sociales.