Google+ ranktrackr.net

jueves, 29 de mayo de 2014

Maya Angelou, se apagó una luz

Ayer miércoles, 28 de mayo, se apagó "una luz de nuestro tiempo", falleció la poetisa y activista por los derechos civiles Maya Angelou, a la edad de 86 años en su casa de Carolina del Norte (Estados Unidos).

"Vivió su vida como una maestra, activista, artista y ser humano. Fue una guerrera de la igualdad, la tolerancia y la paz", escribió Guy Johnson, su hijo, en Facebook. 

Angelou, nacida Marguerite Ann Johnson, el 4 de abril de 1928 en Saint Louis (Missouri), es considerada una de las principales intelectuales afroamericanas, escribió 36 libros a lo largo de su vida. El más famoso de ellos, sin duda, fue Sé por qué canta el pájaro enjaulado (I know why the caged bird sings), publicado en 1970; que es un retrato descarnado de su infancia e incluye muchos detalles sobre su vida en una pequeña ciudad sureña en la época de la segregación racial. En él, detalla los delirios de grandeza y el alcoholismo de su padre, que dejó a sus hijos con su abuela puritana; la relación complicada con su madre; y también describe cómo el novio de su madre la violó cuando apenas tenía siete años y cómo enmudeció durante cinco años al intuir que sus tíos habían asesinado al agresor -tras la denuncia, apareció muerto: al parecer, fue brutalmente golpeado hasta morir-.

Quienes han estudiado la carrera de Angelou afirman que ese lustro de silencio fue fundamental en su formación como escritora. Aprendió a observar su entorno, desarrolló una memoria fotográfica y leyó a escritores como Charles Dickens o Edgar Allan Poe. Gracias a una profesora, amiga de su madre, volvió a hablar, tras convencerle de que sólo podría apreciar las letras si volvía a hablar nuevamente. 

A los 16 años, instalada en California, se queda embarazada: le urge conseguir dinero para criar a su hijo. Con esta necesidad imperiosa, acepta decenas de trabajos, desde revisora de los tranvías de San Francisco, hasta prostituta y responsable de un burdel -proxeneta-. Pero nunca abandonaría sus sueños; y, por ello, estudió ballet y arte dramático antes de casarse con su primer esposo: un marino de origen griego, llamado Tosh Angelos. Este matrimonio no duraría demasiado. Pero otorgó a Angelou su nombre artístico y un espíritu aventurero que la trajo a Europa en una gira con "Porgy and Bess"; gira que le ampliaría sus horizontes culturales.


A partir de 1959, parecía estar en los puntos más candentes en el momento adecuado. Implicada en la lucha por los derechos civiles, se ganó la confianza de Martin Luther King. Formó pareja con el activista sudafricano Vusumzi Make, con quien vivió en Egipto y con quien nunca se casó. La escritora ejerció primero como periodista en el semanario "Arab Observer", y se mudó luego a Ghana, donde trabajó como secretaria en una universidad; y en donde trató a Malcolm X, adaptándose tanto al mundo universitario como a los medios de comunicación; experiencias que utilizó a su vuelta a Estados Unidos.

Al volver a Nueva York, se implicó en la lucha por los derechos civiles junto a Malcolm X y junto al reverendo Martin Luther King. Los asesinatos de ambos dejaron en ella una huella imborrable y le llevaron a adoptar un tono cada vez más reivindicativo.

Entretanto, Maya fue cultivando su carrera como escritora de la mano de sus poemas y de sus tomas de memorias, que le otorgaron una enorme popularidad. Escribió nueve libros infantiles y uno de recetas de cocina. También miles de frases que la firma Hallmark imprimía en sus postales, frases por las que recibió algunas críticas que Angelou nunca comprendió: "¿Qué hay de malo en poner la poesía en las manos de la gente que quizá no comprará un libro?", se preguntó una vez.

Intimó en 1979 con una desconocida presentadora de Baltimore, Oprah Winfrey, que se convirtió en su discípula y en su admiradora: de su capacidad para la supervivencia, de su habilidad para hacerse un lugar en mundos anteriormente reservados para los hombres blancos con estudios, de su populismo literario. Winfrey, ya convertida en reina de la televisión estadounidense y creadora de su propio Club del Libro, resultaría un vital apoyo para Angelou, a la que vez que dispararía su fama y popularidad a principios de los años 90; aunque no tanto como su intervención en la toma de posesión de Bill Clinton, en la que recitió el poema "El pulso de la mañana", cuya grabación le otorgó un Grammy en 1993.

En 2001, Barack Obama, que en su tributo a ella la llamó "una de las más brillantes luces de nuestro tiempo", le entregó la Medalla Presidencia de la Libertad, la más alta condecoración otorgable a un civil.  También recogió la Medalla Nacional de Artes en el año 2000 y en 2013 fue galardonada por su sobresaliente servicio a la comunidad literaria estadounidense en los Premios Nacionales de Libros. Ésta fue una de sus últimas apariciones públicas; en la que la escritora agradeció los aplausos de sus colegas, escuchó los elogios de su amiga Tony Morrison (Premio Nobel de Literatura, en 1993) y cantó el estribillo de un espiritual: "Cuando parecía que no dejaría de llover, Dios puso un arco iris en las nubes".

Unos años antes, alguien le preguntó a Maya qué consejo les daría a las jóvenas: "Les diría que las mujeres no deben gimotear", dijo entonces. "Quejarse te hace fea y no arregla nada. Lo único que hace es alertar a cualquier bestia de que a su lado tiene una posible víctima".




ALGUNAS DE SUS OBRAS:

I Know why the caged bird sings (Sé por qué canta el pájaro enjaulado), en 1969 y publicada un año después (1970).

Just Give Me a Cool Drink of Water 'Fore I Diiie" (Apenas denme un trago de agua fresca antes de morir), en 1971.

Cabaret For Freedom (Cabaret para la Libertad), en 1960.

Georgia, Georgia (Guión, en 1972).

Life Doesn't Frighten Me (La vida no me asusta), en 1993.

The Heart of a Woman (El corazón de un mujer).


FUENTES: El País, El Mundo, Infobae y Wikipedia. Imágenes: Google




ALGUNOS POEMAS

Y AÚN ASÍ... YO ME LEVANTO


Tú puedes escribirme en la historia

con tus amargas, torcidas mentiras,
puedes aventarme al fango
y aún así, como el polvo... me levanto.
¿Mi descaro te molesta?
¿Porqué estás ahí quieto, apesadumbrado?
Porque camino
como si fuera dueña de pozos petroleros
bombeando en la sala de mi casa...
Como lunas y como soles,
con la certeza de las mareas,
como las esperanzas brincando alto,
así... yo me levanto.
¿Me quieres ver destrozada?
cabeza agachada y ojos bajos,
hombros caídos como lágrimas,
debilitados por mi llanto desconsolado.
¿Mi arrogancia te ofende?
No lo tomes tan a pecho,
Porque yo río como si tuviera minas de oro
excavándose en el mismo patio de mi casa.
Puedes dispararme con tus palabras, 
puedes herirme con tus ojos,
puedes matarme con tu odio,
y aún así, como el aire, me levanto.
¿Mi sensualidad te molesta?
¿Surge como una sorpresa
que yo baile como si tuviera diamantes
ahí, donde se encuentran mis muslos?
De las barracas de vergüenza de la historia
yo me levanto
desde el pasado enraizado en dolor
yo me levanto
soy un negro océano, amplio e inquieto,
manando
me extiendo, sobre la marea,
dejando atrás noches de temor, de terror,
me levanto, 
brindando los regalos legados por mis ancestros.
Yo soy el sueño y la esperanza del esclavo.
Me levanto.
Me levanto.
Me levanto.



UNA OSADA Y DESLUMBRANTE VERDAD




Nosotros, esta gente en un pequeño y solitario planeta

viajando a través de un espacio causal
más allá de las distantes estrella,
cruzando el camino de soles indiferentes
hacia un destino donde todas las señales nos dicen:
Es posible e imperativo que descubramos una sorprende e intrépida verdad.
Y cuando lleguemos a esto.
Al día de hacer la paz.
Cuando liberemos nuestros dedos
desde los puños de la hostilidad, 
y permitamos al aire refrescar nuestras palmas.
Cuando las cortinas caigan en el show de odio de Minstrel,
y los rostros apesadumbrados por el desdén queden limpios.
Cuando los campos de batalla y el coliseo, 
no arrebaten hijos e hijas únicas,
allá en los ensangrentados y maltratados pastos
para mentir en planes idénticos en tierras extranjeras.
Cuando los banderines ondeen con alegría.
Cuando las pancartas del mundo tiemblen
con fuerza, en la limpia y buena brisa.
Cuando lleguemos a esto.
Cuando dejemos caer los rifles de nuestros hombres,
y las niñas vistan sus muñecas con banderas de tregua,
y las minas de la muerte hayan sido removidas,
y los ancianos puedan caminar en tardes de paz.
Cuando el ritual religioso no es perfumado por el incienso de la carne quemada,
y los sueños de los niños no son maltratados con el despertar de pesadillas de abuso.
Cuando lleguemos a esto.
Entonces confesaremos que ni las Pirámides,
con sus piedras dispuestas con extraña perfección 
ni los Jardines de Babilonia
colgando como belleza eternal 
en nuestra memoria colectiva
ni el Gran Cañón
encendido con colores maravillosos
por los amaneceres de occidente
ni el Danubio fluyendo en su alma azulada dentro de Europa,
ni el sagrado volcán del Monte Fuji
estrechándose hacia el sol naciente
ni el padre Amazonas ni la madre Mississipi, quienes, sin un favor,
nutren todas las criaturas de las profundidades y de las costas.
Estas no son las únicas maravillas del mundo
Cuando lleguemos a esto.
Nosotros, esta gente, en este minúsculo e inhospitalario globo,
que buscamos a diario la bomba, la espada, la daga,
y aún pedimos bajo la oscuridad por la paz. 
Nosotros, esta gente en este foso de materia
en cuyas bocas permanecen palabras ariscas
que retan nuestra existencia.
Aún fuera de esas mismas bocas,
pueden emitir canciones de tan exquisita dulzura, 
que el corazón titubea en su labor
 y el cuerpo se aquieta en asombro.
Nosotros, esta gente, en este pequeño y cambiante planeta,
cuyas manos pueden golpear con semejante abandono,
que en un abrir y cerrar de ojos, la vida es drenada del vivo
y aún esas mismas manos pueden tocar con semejante ternura y poder curativo
que el cuello arrogante se siente feliz de hacer una reverencia
y la orgullosa espalda se regocija en agacharse.
Fuera de todo ese caos, de tal contradicción,
aprendemos que no somos demonios ni divinos. 
Cuando lleguemos a esto.
Nosotros, esta gente, en este incorregible e inestable cuerpo
creado en esta Tierra, de esta Tierra,
tenemos el poder de rehacer/ajustar esta Tierra.
Un clima donde cada hombre y cada mujer
puedan vivir libremente sin devoción santurrona
y sin miedo paralizante.
Cuando lleguemos a esto.
Debemos confesar que es posible para nosotros,
que somos milagrosos, la verdadera maravilla del mundo.
Eso será cuando y sólo cuando
nosotros lleguemos a eso.


ALGUNAS LECCIONES

Hace unos años, Maya Angelou fue entrevistada y le preguntaron cómo vive al situación de envejecer. Allí, delante de las cámaras, dijo que es "emocionante".

Por lo que respecta a los cambios físicos, dijo que muchos ocurren a diario. La audiencia rió y ella, más seria destacó "pero además aprendía varias cosas..."

"Aprendí que no importa lo que pase, o que tan malo pueda parecer el día de hoy, la vida continúa y mañana será mejor.

Aprendí que puede decirse mucho sobre una persona a partir de la manera en que maneja tres situaciones simples: un día lluvioso, la pérdida de su equipaje y el enredo de las luces navideñas.

Aprendí que, sin importar la relación que tengas con tus padres, los extrañarás enormemente cuando ya no estén con vida.

Aprendí que algo de qué vivir, no es lo mismo que vivir.

Aprendí que, a veces, la vida te da segundas oportunidades.

Aprendí que nada va a funcionar a menos que tú lo hagas.

 Aprendí que no hay agonía más grande que quedarte con una historia sin contar guardada.

Aprendí que no hay que ir por la vida con un guante de béisbol en ambas manos; necesitas ser capaz de tirar algo de regreso.

Aprendí que cuando decido algo con el corazón abierto, casi siempre tomo la decisión correcta.

Aprendí que incluso cuando siento molestias, yo no tengo que ser una.

Aprendí que todos los días hay que acercarse y tocar a alguien. Todos amamos un abrazo cálido o, simplemente, una palmada amistosa en la espalda.

Aprendí que tal vez viajar no prevenga la intolerancia, pero al demostrarles que toda la gente llora, ríe, come, se preocupa y muere, puede introducir la idea de que si nos tratamos y entendemos unos a otros, tal vez podamos convertirnos en amigos.

Aprendí que nunca debes hacer a alguien tu prioridad cuando para ese alguien eres sólo una opción.

Aprendí que crecer significa dejar de culpar a tus padres.

Aprendí que sólo se puede llegar a ser verdaderamente exitoso en algo que te gusta. No hagas que el dinero sea tu meta. En lugar de eso, persigue cosas que te guste hacer y luego hazlas tan bien que la gente no te quite la mirada.

Aprendí que a estas alturas de mi vida, todavía me queda mucho por aprender.

Aprendí que las personas podrán olvidar lo que dijiste, podrán olvidar lo que hiciste, pero nunca olvidarán cómo las hiciste sentir".