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sábado, 14 de junio de 2014

Poesía Hecha Por Mujeres (VIII). Nelly Sachs

Nelly Sachs, la voz del sufrimiento del Pueblo Judío


Nació en 1891 en Berlín, Alemania. En 1940 emigró a Suecia. Su obra gira alrededor de la huida, la persecución y el Holocausto del pueblo judío. Murió en Estocolmo en 1970.

En 1966 recibió el Premio Nobel de Literatura.

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ALGUNOS POEMAS



Las cumbres de los montes
se besarán
cuando los hombres
abandonen
sus cabañas de muerte
y -con los arco iris-
coronen
al consuelo de siete colores
de la tierra que sangra -
Antes de que crezca, os escucharé Isaías *


¡Hace mucho que hemos olvidado el escuchar!
Si Él -en otro tiempo- nos hubiera plantado,
plantado como hierba de dunas, en el mar
eterno,
creceríamos en pasturas tupidas,
como la lechuga crece en el huerto.

Aunque tengamos asuntos
que nos lleven más allá
de Su luz,
aunque bebamos el agua de cañerías
que se acerque muriendo
a nuestra boca, eternamente sedienta,
aunque caminemos por una calle
bajo la cual la tierra ha sido llevada al silencio
por un empedrado...
no debemos vender nuestro oído,
oh, nuestro oído no debemos vender.
También en el mercado,
en el cálculo del polvo,
más de uno da -rápidamente- un salto
sobre la cuerda de la nostalgia;
porque él escuchó algo,
dio el salto fuera del polvo
y sació su oído.
Apretad; oh, apretad -en el día de la
destrucción-
a la tierra el oído que escucha,
y escucharéis, a través del sueño
escucharéis
cómo en la muerte
empieza la vida. 
Isaías: Y puso mi boca como espada aguda, me cubrió con la sombra de su mano; y me puso por saeta bruñida, me guardó en su aljaba.




Al amanecer,
cuando un ave ensaya el despertar...
empieza el momento de la nostalgia de todo el
polvo
al que la muerte ha abandonado

Oh, hora de los nacidos,
pariendo en dolores en los que se forma
la primera costilla
de un nuevo ser humano.

Amado, la nostalgia de tu polvo
atraviesa rugiendo mi corazón.
Coro de los Consoladores


Somos jardineros que nos hemos quedado sin
flores...
No se puede plantar ninguna hierba medicinal
de ayer para mañana.
La salvia se ha marchitado en las cunas,
el romero ha perdido su aroma
delante de los nuevos muertos,
incluso el ajenjo estuvo amargo, sólo ayer.
Las flores del consuelo brotaron demasiado
brevemente
no alcanzan para el dolor de una lágrima de
niño.

Quizá nueva semilla
arraigue en el corazón de un cantor nocturno.
¿Quién de nosotros puede consolar?
En las profundidades del desfiladero
entre el ayer y el mañana
está el querubín
pulveriza con sus alas el rayo del dolor
pero sus manos mantienen separadas las rocas
del ayer y del mañana
como los bordes de una herida
que debe permanecer abierta
que aún no puede sanar.

Los rayos del dolor
no dejan conciliar el sueño
al campo del olvido
¿Quién de nosotros puede consolar?

Jardineros somos,
y nos hemos quedado sin flores,
y estamos sobre una estrella que irradia,
y lloramos.



¿Son los sepulcros pausas en la respiración para
la nostalgia?
¿Suaves columpios en los anillos de estrellas?
¿Agonía en las sombras de la noche,
antes de que suenen las trompetas,
que llaman al levantamiento para todas
las semillas que -al podrirse- entran en la vida?

¿Suavemente, suavemente,
mientras los gusanos
devoran la estrella de la pupila del ojo?


En la fuga
qué gran recibimiento
en el camino...

Envuelto en el velo del viento
pies en la plegaria de la arena
que nunca puede decir Amén
pues él debe ir
de las aletas a las alas
y más allá...

La mariposa enferma
pronto sabrá nuevamente del mar.
Esta piedra
con la inscripción de la mosca
se me ha entregado en la mano.

En el lugar del hogar
soporto las transformaciones del mundo.
En todas partes, Jerusalem


Oculta está en la aljaba
y no disparada con la flecha
y el sol siempre negro en torno al misterio
y encorvados los Treintaiséis ** en la obra del dolor

Pero aquí
instantáneamente
está el final...
Todo reservado para el fuego arrebatador
de su ausencia.

Allí
en la demencia
hirviendo hasta la clarividencia
la profetisa con el bastón golpea
a la riqueza del alma

Allí hay oro oculto en el extravío. 
** Alusión a los Treintaiséis Justos Ocultos de Israel

Apartada
espero por ti
estás muy lejos de los vivos
o cerca.

Apartada
espero por ti
pues los liberados
no deben ser capturados
con los lazos de la nostalgia
ni pueden ser coronados
con la corona del polvo de los planetas...

el amor es una planta de arena
que hace el servicio en el fuego
y no es consumido.

Apartado
él espera por ti...
Los amantes están resguardados


Resguardados están los amantes
bajo el cielo amurallado.
Un elemento secreto les procura aliento
y ellos llevan las piedras a la bendición
y todo lo que crece
aun tiene un hogar en ellos.

Resguardados están los amantes
y sólo para ellos gorjean los ruiseñores
y no han muerto en la sordera
ni en las dulces leyendas del bosque, los corzos,
sufren por ellos en mansedumbre.

Resguardados están los amantes
ellos encuentran al escondido dolor del sol del
atardecer
sangrando en una rama de sauce...
y ensayan el morir sonriendo en las noches,
la dulce muerte
con todas las penas que fluyen en la nostalgia.
Líneas como


Líneas como
cabello vivo
levantado
oscurecido de noche de muerte
de mí
hacia ti.

Pescada
afuera
estoy inclinada al más allá
sedienta
por besar el fin de la lejanía.

El atardecer
arroja el trampolín
de la noche sobre el rojo
prolonga tu lengua de tierra
y pongo mi pié vacilando
sobre la cuerda que se estremece
de la muerte ya empezada.

Pero así es el amor...

FUENTE: POETICAS.COM 

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