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domingo, 22 de junio de 2014

Poesía Hecha Por Mujeres (X). Amparo Amorós

Amparo Amorós, una poetisa intimista


Poetisa y ensayista española, nacida en Valencia el 4 de febrero de 1950. Volcada desde su juventud a la creación literaria y al conocimiento de las disciplinas humanísticas, cursó estudios superiores de Filología Hispánica y, una vez licenciada, orientó su vida profesional por el sendero de la docencia. En 2001 se trasladó a Madrid, donde imparte clases en calidad de profesora de Literatura Española de Enseñanza Media.

Autora relativamente tardía, irrumpió en el panorama literario español a los treinta y tres años de edad, por medio del poemario Ludia (Madrid: Rialp, 1983), que fue distinguido con un accésit del prestigioso premio "Adonais" de poesía. Alentada por la buena acogida que críticos y lectores dispensaron a esta opera prima, al cabo de dos años volvió a los anaqueles de las librerías con una segunda entrega poética, El rumor de la luz (Valencia: Zarzarrosa, 1985), a la que de inmediato siguió una nueva colección de versos titulada La honda travesía del águila (Barcelona: Ediciones del Mall, 1986).

Ya consagrada como una de las voces más prometedoras de la poesía femenina de finales del siglo XX escrita en lengua castellana, a finales de los años ochenta volvió a sorprender gratamente en los círculos literarios españoles con un original cambio de registro plasmado en Quevediana (Valencia: Consorci d'Editors Valencians, S.A., 1988), obra presidida por un tono lúdico y satírico, y sazonada en todas sus páginas con grandes dosis de humor. Poetisa intimista y reflexiva, pero, al mismo tiempo, atenta a la dimensión lírica que poseen los hechos cotidianos, en todos los poemarios hasta ahora mencionados -así como en los que daría a la imprenta posteriormente- se hace patente su esfuerzo coherente por hallar un cauce expresivo adecuado para reproducir las tensiones surgidas de la disputa entre la razón y el sentimiento. En esta agónica dualidad, también tiene cabida la confrontación entre las reflexiones nacidas de la contemplación ensimismada de su propio interior, y las consideraciones que se desprenden de la observación de esa realidad cotidiana que circunda a la autora. 

Tras la publicación, en los primeros años noventa, de una recopilación antológica de su producción poética anterior, titulada Visión y destino: poesía, 1982-1992 (Boadilla del Monte [Madrid]: La Palma, 1992), Amparo Amorós inició una segunda etapa en su trayectoria creativa, en la que sobresalen algunos títulos como Variaciones presocráticas: lo inasible con cuerpo (Altea [Alicante]: Aitana, 1994), Árboles en la música (Palma de Mallorca: Calima Ediciones, 1995) y, sobre todo, Las moradas (Palma de Mallorca: Calima Ediciones, 2000). En esta última obra, plena de madurez intelectual y dominio de las técnicas versificadoras, la autora valenciana recuperó el complejo molde clásico del soneto para, ya despojado de la carga satírico-festiva que le imprimió en Quevediana, someterlo a constantes experimentaciones formales: permutación de cuartetos y tercetos; inclusión de versos desprovistos de rima; utilización profusa de versos alejandrinos; adición de variados estrambotes; etc. El resultado es una obra de exquisita factura formal, cuya variedad -dentro del modelo unitario del soneto- en los moldes estróficos reproduce con gracia y maestría, en el plano de la expresión, la diversidad de temas y motivos que nutren su proteico contenido. 

Hay, en efecto, en Las moradas un rendido homenaje a la lectura en general, y a algunos autores españoles en particular (como Bécquer, Machado y, muy especialmente, Santa Teresa de Jesús, cuya fortaleza encastillada en su morada interior se propone como un precedente del refugio de la propia autora en su morada de papel y tinta); y hay también brillantes traducciones al castellano de ciertos sonetos célebres de la literatura universal (como "El desdichado", de Nerval, o "Los gatos", de Baudelaire). Pero, además, hay un firme intento de recuperar el mundo de la infancia; un repaso por las residencias en las que se fue forjando el material que ahora configura los recuerdos más felices del pasado de la autora; una serena reflexión -surgida al hilo de los temas anteriores- sobre el paso del tiempo y los destrozos que acarrea; y, en definitiva, muy en la línea de todos los poemarios anteriores de Amparo Amorós, una tensión constante entre la inteligencia y la pasión, entre el esfuerzo por despegarse de las cosas materiales y la necesidad permanente de volver a zambullirse en la cotidianidad.

En su faceta de ensayista, la escritora valenciana se ha ocupado también -con rigor intelectual y acierto intuitivo- del género poético, al que ha dedicado un brillante estudio titulado La palabra y el silencio (la función del silencio en la poesía posterior a 1969).


FUENTE: http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=amoros-amparo (J.R. Fernández de Cano).




ALGUNOS POEMAS

CRIATURAS DEL GOZO

A Edith Zippericq y Antoni Marí.

Fuera inútil ahora preguntarnos
por qué el estío nos reunió entre sus manos claras
como cabellos que trenzaran un nido,
descifrar el emblema del nombre sobre campo
de trigos,
abrir en gajos
las estelas de azar
o la cita acordada
y ¿por quién?
que allí nos convocaba.
¿Conocer? ¿Para qué?
Sentir, saber y basta.
Todo está vivo aún
y es suficiente
porque vuelve palabra
la piel de esta certeza
y traslúcido el tiempo.

El palomar. La isla. Una hoguera de miel
donde sólo escuchábamos el rumor de la luz.
Como aquella mañana
hoy trasmina la tierra y era música
su blanco aroma a lienzos en el arca
de la memoria
que reconoce idéntico el espacio
y tan distinto
en que habitó el milagro:
aquí creció una yedra
de venas asombradas,
estalló la ensenada
en un clamor de cuarzos
y el remanso crujió
de flores amarillas.
Ya nunca moriremos.
A pesar del dolor ya nunca moriremos.
Aunque es la entrega huida
de manos llenas y de pies ligeros
y apenas dura un mundo
la caricia total con que nos roza
como ala transparente la verdad.
¡Qué triste es el acorde fugaz de lo perfecto!
Pero escucha la voz
que nacía empozada
de la cueva:
franqueamos sus labios de verdines musgosos
y bajamos riendo al manantial oscuro
de la desolación.
Entreabría el destino la puerta
y aprendimos en su bisagra
el oxidado canto de la queja.
Pliegues de claridad nos iniciaban.
Pero afuera, cigarras calcinadas llamándonos a gritos,
como un coro diáfano de astillas
y un pájaro de ámbar
cruzó de pronto el cielo.

Éramos puramente criaturas del gozo
a salvo del dolor por un instante,
no intactos sino indemnes
porque al regreso ya de tantas cosas,
entregados y plenos
a la tea que sacia momentánea
la escasez del exceso,
a la rama estañada que corona de dicha,
a los dátiles tibios que sonríe la tarde
con el mandil cuajado de manojos de agua,
en la fresca inocencia
de lo que ha derramado su medida
y grávido, rebasa y se concede
por gracia de esa tregua
con que a veces la vida nos regala:
ser y sernos tan sólo 
y serlo todo
para justificar el universo.


EL ROSTRO

Los años han dejado este paisaje
a la medida exacta de mis dedos
y amor es recorrer sus calles hondas
que anegara una noche la llovizna tenaz
del corazón, cuando el viento trizó en nubes
los sueños encapotando el alma.
Transeúntes las yemas con su savia de cera
 por el muro salobre de la mejilla
o el desconchado alero de las cejas.
Yo conozco la voz de esas ventanas
y ese bosque interior que me desvela
el postigo entornado de los párpados,
la hospitalaria luz de esa mirada
que siembra la caída de la tarde
con la espesura umbría que manan las caricias
y hoy quisiera adentrarme sobre las hojas húmedas
por el largo paseo de los tilos
que se aventura despacio en las pupilas
y abandonarme por su pensamiento
como se entrega la fresca habitación
a la penumbra cuando declina el día.
Eso es amar ahora, y es dulce este viaje
de mi mano en el óvalo
¡oh tibia empalizada del encuentro!
La cita y los cristales empañados
con el tímido vaho de la complicidad.


POETAS AL SALÓN QUE HAY JURADOS!

En el café se gestan las hazañas; 
en el café los premios se reparten;
en el café se traman artimañas
sin que los camareros se nos harten.

¡Qué baratos nos salen los jurados-
amiguetes de mesa, copa y puro!
¡Qué solidarios, desinteresados,
ecuánimes y rectos!- os lo juro.

Si no vas al café ya estás perdido.
Cogerse una cogorza en compañía
para ganar es mucho más seguro
que ser el Rilke más empedernido
o escribirte las Rimas día a día
con el rigor más exigente y duro.

Por eso he decidido, sra Obdulia,
que esta tarde me voy a la tertulia.


VITRAL

Trascendida textura la del aire
en que la luz desvela su entidad
de ilusoria materia. Impasible
trasiego de traslúcidos cuerpos
en la serena suspensión de un ámbito
a cuya cualidad intemporal
propenderá el espacio.
El lugar del vacío
es la revelación de su forma absoluta.
Su realidad más cierta,
el envés de una sombra.

Así nosotros mismos.


EL CAPRICHO

Yo quiero ser yet-set y viajar
en lujoso avión particular
para llevar el body a broncear
a Marbella y de noche figurar

en las fiestas que sacan las revistas
entre nobles, play-boys, guapas y artistas;
casarme con un conde aunque sea feo
y regalar mis cuadros a un museo.

Me ha cogido el perrengue de salir 
en portada del Vogue por lucir
collares rutilantes de brillantes
en los escotes más despampanantes.
Otras que están peor lo han conseguido
a base de fichar un buen marido:
convienen los que son ricos y viejos
si luego puedes mantenerlos lejos
para ligarte un curdo cariñoso
montando así un asunto escandaloso.

¡Mamá, mamá, yet-set yo quiero ser
y desde hoy me lo voy a proponer!



CONSEJOS DE LA REVISTA PETUNIA PARA LIGARSE UN YUPPIE

Si quiere, señorita, en un momento
llevarse al huerto un fuerte ejecutivo
siga usted los consejos que aquí escribo
aplicándose al tajo con talento.

Sonría, escuche mucho y hable poco
y, cuando esté segura del terreno
que pisa, contraataque con un loco
elogio de cuanto haya en él de bueno.

Porque haciéndolo así yo le aseguro
-aunque el sujeto le parezca un duro-
que al halago sutil de una cobista
no hay varón en la tierra que resista
porque oyendo una tal parafernalia
el ego le has dejáo como una dalia.






FUENTE POEMAS: Poemadeamor.org

FUENTE IMÁGENES: Google