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domingo, 1 de junio de 2014

Mujeres Ganadoras del Premio Nobel (XII). Selma Langerlöf

Premio Nobel de Literatura, en 1909.


Selma Ottilia Lovisa Lagerlöf (Marbacka, provincia de Värmland, Suecia meridional, 20 de noviembre de 1858 - Marbacka, 16 de marzo de 1940) fue una escritora sueca de fama universal y la primera mujer en obtener un Premio Nobel de Literatura, en 1909.

Selma Lagerlöf, posiblemente, nació con una lesión en la cadera (una displasia infantil), sin recibir tratamiento, lo que le hizo llevar una vida más bien sedentaria en su niñez, favoreciendo su natural afición a la lectura. Si abuela paterna y otras personas le explicaron cuentos y leyendas que mezclaban con elementos cristianos y paganos en un mundo lleno de romanticismo y mística. La tradición de explicar cuentos fue muy significativo para la actividad literaria de Selma: en El cuento de Gösta Berling (1891) esta influencia está presente.

Cumplidos los 12 años, escribió un largo poema sobre Marbacka, iniciando así su carrera literaria. Tres años más tarde fue enviada a Estocolmo a terminar sus estudios (1873); este período lo refleja en su obra Diario. A estas alturas, ya era claro que no le interesaban los quehaceres domésticos, según sus propias palabras: además de ser torpe en la cocina y peor en el bordado.

La situación económica familiar era muy mala, al igual que la salud del padre. Su hermano Johan había asumido la responsabilidad por la familia y luchaba, casi desesperadamente, en la producción agrícola de Marbacka, con magros resultados. Selma entendió que debía aprender alguna profesión para poder mantenerse por sí misma. Eligió la docencia, pero no encontró la manera de financiar el aprendizaje. Johan le apoyó, consiguiendo un préstamo con el cual ella pudo comenzar sus estudios, regresando a Estocolmo para estudiar Docencia en 1881. Primero en el Liceo Sjöberg para Señoritas y, al año siguiente, postulando e ingresando en el Real Seminario Superior para Estudios Docentes, una universidad para jóvenes y talentosas damas. El ser mayor que sus compañeras le dio una posición distinta, ya que la consideraban más madura; además se hizo popular por sus sonetos y poemas.


Su carrera profesional como docente comenzaría un día de otoño de 1885, cuando Selma contaba con 26 años, en la escuela primaria para niñas de Landskrona. 


Poseedora de una personalidad introvertida pero afable, no tardó en hacer su primera amiga, Anna Oom, que enseñaba en la misma escuela. También inició amistad con Elise Malmros, una empleada bancaria interesada en cuestiones sociales y feministas. A través de ella conocería la vida real de la pequeña ciudad costera: la pobreza, el alcoholismo, la discriminación hacia la mujer y la ignorancia, que dejarían huella en su futura carrera literaria. Esta amistad sería de por vida. Ella sería también el modelo para su novela La anciana Agneta.

Su vida como maestra se fuer desarrollando junto a su afición literaria. Llegó a ser muy popular entre las alumnas por sus amenas y cautivantes lecciones. También comenzó a escribir artículos para el periódico y la iglesia locales. La cercanía de Copenhague y su vida cultural atrajeron su interés, y las visitas fueron frecuentes, así como también le permitieron hacer nuevas amistades.

En otoño de 1886 recibió una carta de Estocolmo, y, según sus propias palabras: Cuando leí un par de líneas, comenzaron mis manos a temblar y las letras a bailar frente a mis ojos. La carta estaba firmada por la principal figura del movimiento feminista sueco, Sophie Adlersparre, y la invitaba a visitarla. Sus antiguas compañeras del Real Seminario habían enviado alguno de sus sonetos a la revista literaria femenina Dagny y habían despertado su interés en la talentosa maestra. La visita fructificó para Selma, al obtener una guía literaria y una importante amistad. La baronesa Adlersparre la convenció de desarrollar su obra en prosa.

En 1888 recibió la triste noticia de que la propiedad Marbacka saldría a subasta, para pagar las deudas pendientes. Éste fue un duro golpe para ella y para su familia, ya que se vieron forzados a dispersarse. Selma se hizo cargo de su tía paterna Lovisa y la llevó a vivir con ella a Landskrona. La joven profesora, además, se hizo el firme propósito de recuperar algún día la propiedad familiar. 

También, por ese tiempo, el periódico cultural Idun ofreció un premio de 500 coronas a la mejor novela. Esta cantidad, que correspondía a medio año de su salario, le interesó muchísimo y le decidió a enviar cinco capítulos de su obra La saga de Gösta Berling al periódico.

Como era de esperar, ganó el concurso y lo puso en conocimiento de Sophie Adlersparre. La baronesa le respondió entusiasmada, y le consiguió además una beca para que se tomara un tiempo libre de la escuela y se dedicara a tiempo completo a terminar la obra; publicándose el libro en 1891, pero no tuvo un gran recibimiento. El extraño relato sobresalía un tanto localista.

Dos años después, Ida Falbe-Hansen, que había traducido su obra al danés, y Sophie Alberti, de la Asociación Femenina de Lectoras, ambas amigas de Selma, le aconsejaron presentar su libro al destacado crítico literario Georges Brandes. Unos días después apareció una brillante reseña en el periódico Politiken, desencadenando el anhelado interés entre los lectores de Dinamarca. Esto significó el comienzo de una nueva etapa en la vida de Selma Lagerlöf. Con tristeza, decidió, en 1897, terminar su carrera en Landskrona y mudarse junto a su anciana tía Lovisa a la ciudad de Falun, donde residían su madre y su hermana Greta. En el tiempo que residió en Landskrona había escrito su primera novela, La saga de Gösta Berling (que llegó a ser un éxito para el gran público e incluso a considerarse que era una de las obras que abrirían paso al modernismo), la colección de cuentos Lazos invisibles y la novela Una aventura en Vineta.

En 1895, Selma viajó a Italia, donde halló la inspiración para su novela Los milagros del Anticristo (1897), que describe la ausencia de nexo entre las ideas del socialismo con las del catolicismo en Sicilia. Entre 1899 - 1900, visitó Palestina. Este viaje le ofreció material para su gran obra maestra épica, Jerusalén (I-II, 1901-1902). En este obra, los granjeros de Dalicarlia, que experimentan un despertar religioso, abandonan su pueblo y viajan a la ciudad santa. Selma Lagerlöf vivió en Falun entre 1897 y 1909, pero después se fue a vivir al hogar de su infancia, Marbacka.

Después de El dinero del señor Arne (1903), una historia sobre una causa criminal, escribió uno de sus libros más famosos, El maravilloso viaje de Nils Hogersson por Suecia (1906-1907). De las obras restantes, cabe destacar El cuento de una casa de campo señorial (1899), El Carretero (1912), que se basa en un cuento sobre el carretero de la muerte, y El emperador de Portugalia (1914). En la década de 1920, publicó la trilogía El anillo de Löwensköld (1925), Charlotte Löwensköld (1925) y Anna Svärd (1928), crónica familiar en la cual lanza una sonda psicológica a gran profundidad.

En 1909, la Academia Sueca decidió entregar a Selma Lagerlöf el Premio Nobel de Literatura, "en reconocimiento al altivo idealismo, la vívida imaginación y la percepción espiritual que caracterizan a todas sus obras". Lagerlöf se convertía, de este modo, en la primera mujer en recibir un Nobel de Literatura.

El discurso de presentación del premio fue leído por el presidente de la Academia, Claes Annerstedt, el 10 de diciembre de ese año, y, entre otros elogios, remarcaba el "retrato totalmente original de la vida campesina" que era capaz de dibujar la prosa de al autora, así como "la pureza de su dicción, la claridad de la expresión y la bella musicalidad que son características de todos sus escritos".

"La grandeza de su arte", concluye el académico, "consiste precisamente en su habilidad para utilizar tanto su corazón como su genio para lograr el peculiar y original carácter y las actitudes de sus personajes, en los cuales todos nosotros nos reconocemos".

Selma Lagerlöf sabía contar cuentos de un modo genial, describiendo gran diversidad de destinos humanos. La escritora mezclaba el mito y la fantasía con un realismo con rasgos moralistas: la bondad, el amor y el trabajo hecho con responsabilidad son los poderes más fuertes en su mundo. En cuanto a sus conocimientos psicológicos, demostró gran clarividencia intuitiva. Algunas de sus obras han sido llevadas a la pantalla.





Mujeres Ganadoras del Premio Nobel



FUENTES: Wikipedia, la enciclopedia libre; y Biografías y vidas. Imágenes: Google.