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lunes, 2 de junio de 2014

Mujeres Ganadoras del Premio Nobel (XIII). Grazia Deledda



Premio Nobel de Literatura, en 1926.

(Nouro, 1875 - Roma, 1936) Narradora italiana cuyas novelas vinculadas a las tradiciones rurales y arcaicas de Cerdeña le hicieron acreedora al premio Nobel de 1926. Como el ambiente sardo no podía ofrecerle la posibilidad de estudios regulares, vedados a las mujeres de la época, la escritora se forjó una cultura autodidacta, desordenada y en cierto modo poco profunda. A los diecisiete años, con esas escasas herramientas, escribió cuentos que se publicaron en magazines dedicados a temas femeninos.

Empezó a destacar  como escritora con algunos relatos que publicó la revista "L'ultima moda". Su primera obra de éxito puede considerarse que fue En el azul (1890).

Sus primeras obras oscilan entre la narrativa y la poética. De ellas destaca Paisajes sardos (1896). Tras casarse con Palmiro Madesani, funcionario del Ministerio de la Guerra, al que conoce en Cagliari en octubre de 1899, la escritora se traslada a Roma y, tras la publicación de Almas honestas (1895) y de El viejo de la montaña (1900), además de sus colaboraciones en la revista "La Sardegna", "Piccola rivista" y "Nuova Antologia", la crítica empieza a interesarse por sus obras. Antes había publicado Flor de Cerdeña (1892) y Las vías del mal, que fue reseñada por Luigi Capuana. La lejanía de la Cerdeña le permitió tomar distancia del regionalismo y del folclore sardo, que se convirtieron en el entorno fabuloso y mítico que impregnó las novelas que, a partir de 1900, publicó casi cada año. 

En 1903 publica Elias Portolu que la consagra como escritora e inicia una buena serie de novelas y obras de teatro: Cenizas (1904), La hiedra (1906), Hasta el límite (1911), Colombi e Sparvieri (1912), Cañas al viento (1913), El incendio en el olivar (1918), El Dios de los vientos (1922).

Cenizas fue también una película de 1916 interpretada por Eleonora Duse.


Su obra fue alabada por Luigi Capuana y Giovanni Verga, además de por otros escritores más jóvenes como Enrico Thovez, Pietro Pancrazi y Renato Serra. En Elias Portolu evoca la Cerdeña decadente de principios del siglo XX; su mundo es poético, pero primitivo y cerrado. La sociedad que describe es arcaica e inmovilista, y sus personajes aparecen dominados por extraños conceptos intransigentes y supersticiosos de la existencia humana, de una moralidad sumamente convencional.


La narrativa de Grazia Deledda se basa en vivencias poderosas de amor, dolor y de muerte sobre las que planea el sentido del pecado, de la culpa, y la conciencia de una inevitable fatalidad.

Se ha considerado que estaba muy influenciada por el verismo de Giovanni Verga pero también, a veces, por el decadentismo del que es representante Gabriele D'Annunzio, además de por León Tolstoi.

En las novelas de Grazia Deledda siempre hay un fuerte vínculo entre lugares y personas, entre los estados de ánimo y el paisaje que se representa, que es el de su áspera Cerdeña natal, que sin embargo no aparece siguiendo los esquemas tópicos veristas regionales ni tampoco con la fantástica coloración que utiliza D'Annunzio, sino que se reviven a través de los mitos.

La crítica ha encasillado su obra en uno u otro -ismo: regionalismo, verismo, decadentismo... Algunos críticos, sin embargo, prefieren reconocerle, como es de ley para los grandes autores, una poética propia y original, en tanto en cuanto se halla perfectamente integrada en el contexto del Siglo XX europeo, en la que todo aparece sin que llegue a pertenecer a ningún movimiento en exclusiva.

Aún así, no resulta fácil catalogar la escritura de Deledda. Su temperamento romántico y, en cierto modo, adolescente recreó argumentos tomados de las historias orales de su isla natal. Fundidas con una lectura atenta de los textos bíblicos y de los novelistas europeos de su tiempo, las historias alcanzaron un fondo moral que trasciende la literatura naturalista a la que, en rigor, pertenecen. 

Fue indiferente, sin embargo, a las consideraciones "científicas" a lo Zola, a la impersonalidad del verismo o a la dimensión política y social de la novela realista. Reproduce el mundo a su manera recreándose en un casi idéntico nudo dramático: el estrecho círculo de tradiciones y valores religiosos como escenario de pasiones sin salida que precipitan los personajes hacia la culpa y el consecuente castigo. La influencia decadentista dannunziana de los últimos años fue más un ambiente, una escenografía, que una meta. 

Con estas herramientas, Deledda pasó de las aventuras románticas a las narraciones con profundidad psicológica que no pertenecen por entero a ninguna tradición literaria. En su época gozó de una inmensa fama, incrementada por el éxito de Cenizas (filme que interpretó Eleonora Duse) y el premio Nobel que la consagró como una escritora de proyección mundial.




Mujeres Ganadoras del Premio Nobel

FUENTES: Biografías y vidas, y Wikipedia, la enciclopedia libre. IMÁGENES: Google.