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viernes, 27 de junio de 2014

Poesía Hecha Por Mujeres (XI). Gioconda Belli

Gioconda Belli, Poesía desde la mirada de la mujer


"Me preguntan si escribo sobre el asunto de las mujeres. Mi literatura no es femenina, es una literatura donde la mujer es protagonista. Nadie diría que Hemingway escribe una literatura masculina. Mi literatura es la visión del mundo desde la perspectiva de la mujer. La discusión sobre los asuntos de género no nos compete a los escritores de literatura, para eso están los ensayos y todo eso. Lo que hacemos es cambiar el papel de la mujer. Es la mujer actuando." (Gioconda Belli) 

(Managua, 1948) Poetisa y novelista, estuvo vinculada al Frente Sandinista de Liberación Nacional de 1970 a 1994. El compromiso político y el ser y el sentir femenino son los dos temas fundamentales en una obra que ha contado desde sus comienzos con el respaldo de la crítica y del público.

Gioconda Belli nació en Managua (Nicaragua) el 9 de diciembre de 1948. De familia acomodada, recibe una sólida educación; estudia en el Colegio de la Asunción y más tarde hace el bachillerato en Madrid. Ya en Estados Unidos se gradúa en el Colegio Charles Marcus Price.

Regresa a Nicaragua y trabaja en publicidad. Comienza a publicar poesía en 1970 en revistas como El Gallo Ilustrado, Prensa Literaria y Nicaracuac; el compromiso político y el ser y el sentir femenino -como ya hemos dicho- son dos temas fundamentales en su obra. Ese mismo año se une al Frente Sandinista de Liberación Nacional, organización entonces clandestina, que buscaba derrocar la dictadura somocista. Esta vinculación se extiende también al plano afectivo; estuvo casada con Henry Ruiz, uno de los nueve comandantes de la dirección nacional y exministro de Planificación.

Pronto se reconoce su talento: en 1972 recibe el Premio de poesía "Mariano Fiallos Gil" por Sobre la grama, y en 1974 el poeta José Coronel Urtecho le dedica el ensayo Entrada a la poesía de G.B. En 1978 obtuvo el premio "Casa de las Américas" por su libro de poemas Línea de fuego. A partir de 1979 trabaja en el Departamento de Propaganda del FSLN. Perseguida por la policía se exilia en México y Costa Rica, hasta que con el triunfo de la Revolución vuelve a Nicaragua, desempeñando diversos cargos en el nuevo gobierno hasta su renuncia en 1994. En esta época publica dos nuevos poemarios.


En 1986 se recoge su obra poética en el volumen El ojo de la mujer. En 1988 publica la novela La mujer habitada, con gran éxito de crítica y público (fue traducida a ocho idiomas). Le siguieron Sofía de los presagios y Waslala (de la que se han vendido un millón de ejemplares en Alemania, 400.000 en España y se han hecho varias ediciones en Latioamérica). En ellas fusiona lo erótico y lo político, lo mítico y lo poético.

Gioconda Belli es una de las más notables integrantes de la "Nueva narrativa Nicaragüense", que, junto a Ernesto Cardenal y Claribel Alegría, iniciaron la renovación de la poesía en su país.


"Su optimismo no es una mera expresión de deseos y tal vez por eso recorre la obra como una savia nueva, como un original y constante renacimiento, gracias al cual puede -para decirlo con sus propias palabras- armar la vida, conjurar el futuro, construir la esperanza".
Sobre Línea de fuego, Premio Casa de las Américas (1978)


Su Obra

Su obra incluye poesía, novela, una memoria y un cuento para niños. Su obra literaria se ha traducido a más de catorce idiomas.

Su primer libro, Sobre la Grama /1972), ganó el premio de poesía de la Universidad Nacional
de Nicaragua. En 1978, obtuvo el Premio Casa de las Américas (Cuba) por su libro Línea de fuego. Entre 1982 y 1987 publicó tres libros de poesía: Truenos y Arco Iris, Amor Insurrecto y De la costilla de Eva.

Su obra poética incluye también: Apogeo (1998); Mi íntima multitud, ganador del Premio Internacional de Poesía Generación del 27 (2002); Fuego soy apartado y espada puesta lejos, ganador del Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla (2006) y la antología Escándalo de Miel de 2010. En el 2012, publicó el poemario En la avanzada juventud, y en el 2013 la Antología Florilèges editado en español y francés.

En 1988, publicó su primera novela La Mujer Habitada, que obtuvo el Premio de la Fundación de Libreros, Bibliotecarios y Editores Alemanes y el Premio Anna Seghers de la Academia de Artes de Alemania. Posteriormente publicó la novela Sofia de los Presagios (1990), el libro infantil El Taller de las Mariposas (1992), la novela Waslala (1996), sus memorias bajo el título El País bajo mi piel (2001, nominado como uno de los mejores libros del año por Los Ángeles Times).

En el 2005 publicó su novela Pergamino de la Seducción y, en el 2008, la novela El Infinito en la Palma de la Mano que ganó en España el Premio Biblioteca Breve y en México el Premio Sor Juana Inés de la Cruz. En el 2010 su novela El País de las Mujeres recibió el Premio Hispanoamericano La Otra Orilla.

Ha recibido diversos reconocimientos por su prolífera obra literaria destacándose la condecoración en el grado de Caballero, de la Orden de las Artes y Letras del pueblo de Francia otorgado en 2013. En mayo de 2014 fue reconocida con el Premio al Mérito Literario Internacional Andrés Sabella, en Chile, durante la celebración de la Feria Internacional del Libro de Antofagasta.

Es miembro del PEN Club Internacional y presidenta del PEN Capítulo Nicaragua. Además es miembro correspondiente de la Academia Nicaragüense de la Lengua.

Escribe para diversos periódicos nacionales e internacionales y tiene un blog en el diario The Guardian de Londres.

Es madre de tres hijas y un hijo, y reside en Managua.
“La escritura es una permanente revelación de la interioridad del escritor.”

ALGUNOS POEMAS

La poesía de Belli, vista en su totalidad, es un registro fascinante de la trayectoria del yo femenino, con sus conflictos y contradicciones de identidad, hacia una conciencia feminista que partió desde el compromiso e identificación con el proyecto patriarcal de la revolución nicaragüense y que evolucionó para encontrarse a sí misma como mujer independiente de ideologías políticas y de expectativas sociales que antes la limitaban. La trayectoria feminista plasmada en la poesía de Belli puede interpretarse como un retrato bastante genuino de las latinoamericanas de carne y hueso de finales del siglo XX y comienzos del XXI, con sus logros y también con su incansable negociación con lo tradicional y lo moderno de su cultura.


Y DIOS ME HIZO MUJER

Y Dios me hizo mujer,
de pelo largo,
ojos,
nariz y boca de mujer.
Con curvas
y pliegues
y suaves hondonadas
y me cavó por dentro,
me hizo un taller de seres humanos.
Tejió delicadamente mis nervios
y balanceó con cuidado
el número de mis hormonas.
Compuso mi sangre
y me inyectó con ella
para que irrigara
todo mi cuerpo;
nacieron así las ideas,
los sueños,
el instinto.
Todo lo que creó suavemente
a martillazos de soplidos
y taladrazos de amor,
las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días
por las que me levanto orgullosa
todas las mañanas
y bendigo mi sexo.




NO ME ARREPIENTO DE NADA

Desde la mujer que soy,
a veces me da por contemplar
aquellas que pude haber sido;
las mujeres primorosas,
hacendosas, buenas esposas,
dechado de virtudes,
que deseara mi madre.
No sé por qué
la vida entera he pasado
rebelándome contra ellas.
Odio sus amenazas en mi cuerpo.
La culpa que sus vidas impecables,
por extraño maleficio,
me inspiran.
Reniego de sus buenos oficios;
de los llantos a escondidas del esposo,
del pudor de su desnudez
bajo la planchada y almidonada ropa interior.
Estas mujeres, sin embargo,
me miran desde el interior de los espejos,
levantan su dedo acusador
y, a veces, cedo a sus miradas de reproche
y quiero ganarme la aceptación universal,
ser la "niña buena", la "mujer decente"
la Gioconda irreprochable.
Sacarme diez en conducta
con el partido, el estado, las amistades,
mi familia, mis hijos y todos los demás seres
que abundantes pueblan este mundo nuestro.
En esta contradicción inevitable
entre lo que debió haber sido y lo que es,
he librado numerosas batallas mortales,
batallas a mordiscos de ellas contra mí
—ellas habitando en mí queriendo ser yo misma—
transgrediendo maternos mandamientos,
desgarro adolorida y a trompicones
a las mujeres internas
que, desde la infancia, me retuercen los ojos
porque no quepo en el molde perfecto de sus sueños,
porque me atrevo a ser esta loca, falible, tierna y vulnerable,
que se enamora como alma en pena
de causas justas, hombres hermosos,
y palabras juguetonas.
Porque, de adulta, me atreví a vivir la niñez vedada,
e hice el amor sobre escritorios
—en horas de oficina—
y rompí lazos inviolables
y me atreví a gozar
el cuerpo sano y sinuoso
con que los genes de todos mis ancestros
me dotaron.
No culpo a nadie. Más bien les agradezco los dones.
No me arrepiento de nada, como dijo Edith Piaf.
Pero en los pozos oscuros en que me hundo,
cuando, en las mañanas, no más abrir los ojos,
siento las lágrimas pujando;
veo a esas otras mujeres esperando en el vestíbulo,
blandiendo condenas contra mi felicidad.
Impertérritas niñas buenas me circundan
y danzan sus canciones infantiles contra mí
contra esta mujer
hecha y derecha,
plena.
Esta mujer de pechos en pecho
y caderas anchas
que, por mi madre y contra ella,
me gusta ser.


ALGUNOS POETAS

Como libros abiertos,
llenos de citas,
llegan a las reuniones
dejando caer nombres, obras y fechas
como trofeos,
esgrimiendo la lógica
hasta el final de las consecuencias.

Así quieren hacernos a su modo
algunos poetas,
siguiendo la vieja tradición paternalista
tratan de adoptarnos
a falta de poder apresar
el viento, la fruta prohibida,
la misteriosa fertilidad
de nuestros poemas.



ESTOY VIVA COMO FRUTA MADURA...

Estoy viva
como fruta madura
dueña ya de inviernos y veranos,
abuela de los pájaros,
tejedora del viento navegante.

No se ha educado aún mi corazón
y, niña, tiemblo en los atardeceres,
me deslumbran el verde, las marimbas
y el ruido de la lluvia 
hermanándose con mi húmedo vientre,
cuando todo es más suave y luminoso.
Crezco y no aprendo a crecer,
no me desilusiono,
ni me vuelvo mujer envuelta en velos,
descreída de todo, lamentando su suerte.
No. Con cada día, se me nacen los ojos del asombro,
de la tierra parida,
el canto de los pueblos,
los brazos del obrero construyendo,
la mujer vendedora con su ramo de hijos,
los chavalos alegres marchando hacia el colegio.

Sí.
Es verdad que a ratos estoy triste
y salgo a los caminos,
suelta como mi pelo,
y lloro por las cosas más dulces y más tiernas
y atesoro recuerdos
brotando entre mis huesos
y soy una infinita espiral que se retuerce 
entre lunas y soles,
avanzando en los días,
desenrollando el tiempo
con miedo o desparpajo,
desenvainando estrellas
para subir más alto, más arriba,
dándole caza al aire,
gozándome en el ser que me sustenta,
en la eterna marea de flujos y reflujos
que mueve el universo
y que impulsa los giros redondos de la tierra.

Soy la mujer que piensa.
Algún día
mis ojos
encenderán luciérnagas.


CONSEJOS PARA LA MUJER FUERTE

Si eres una mujer fuerte
protégete de las alimañas que querrán
almorzar tu corazón.
Ellas usan todos los disfraces de los carnavales de la tierra:
se visten como culpas, como oportunidades, como precios que hay que pagar.
Te hurgan el alma; meten el barreno de sus miradas o sus llantos
hasta lo más profundo del magma de tu esencia
no para alumbrarse con tu fuego
sino para apagar la pasión
la erudición de tus fantasías.

Si eres una mujer fuerte
tienes que saber que el aire que te nutre
acarrea también parásitos, moscardones,
menudos insectos que buscarán alojarse en tu sangre
y nutrirse de cuanto es sólido y grande en ti.

No pierdas la compasión, pero témele a cuanto conduzca
a negarte la palabra, a esconder quién eres,
lo que te obligue a ablandarte
y te prometa un reino terrestre a cambio
de la sonrisa complaciente.

Si eres una mujer fuerte
prepárate para la batalla:
aprende a estar sola
a dormir en la más absoluta oscuridad sin miedo
a que nadie te tire sogas cuando ruja la tormenta
a nadar contra corriente.

Entrénate en los oficios de la reflexión y el intelecto
Lee, hazte el amor a ti misma, construye tu castillo
rodealo de fosos profundos
pero hazle anchas puertas y ventanas.

Es menester que cultives enormes amistades
que quienes te rodean y quieran sepan lo que eres
que te hagas un círculo de hogueras y enciendas en el centro de tu habitación
una estufa siempre ardiente donde se mantenga el hervor de tus sueños.

Si eres una mujer fuerte
protégete con palabras y árboles
e invoca la memoria de mujeres antiguas.

Haz de saber que eres un campo magnético
hacia el que viajarán aullando los clavos herrumbados
y el óxido mortal de todos los naufragios.
Ampara, pero ampárate primero
Guarda las distancias
Constrúyete. Cuidate
Atesora tu poder
Defiéndelo
Hazlo por ti
Te lo pido en nombre de todas nosotras.




LOS GUIJARROS DEL DÍA

Soy una solamente.
No puedo más que estar aquí.
Si fuera muchas podría hacer tantas cosas:
-manifestarme en Teherán
-protestar en Irak
-ser judía y exigir el estado Palestino
-ser Palestina y exigir el fin de los agravios
-ser Afgana y rasgarme la burka y arriesgarme a la lapidación
-ser norteamericana y exigir el control del lucro y la ambición.

Pero soy una.
Sólo soy dueña de la patente de corso de mi patria minúscula
hacia allá encamino mis palabras como guijarros
mi amor grande e insuficiente para sus necesidades
mi ojos que salidos de sus órbitas viajan a recoger
paisajes que yo enjuago delicadamente
que alojo en la más luminosa zona de mi retina.
Tantos años llevo acumulando este país, comiéndomelo, rumiándolo,
llorándolo, abrazándolo, arrullándolo
Tantos años y siempre se me escapa,
siempre es más rebelde, 
jóven díscolo que huele en la pega ilusiones que jamás se realizan.
Lo sigo por los mercados,
lo veo desarrapado, desalmado y sucio
pide y golpea después con el garrote al que se saca las monedas de la bolsa,
se para en las esquinas a decir los poemas más hermosos
 y en la noche escupe veneno y mentiras, limpio y pulcro, tras los
micrófonos.

Bellas y desoladoras son las visiones
de este mapa de cristales cortantes.
Su azúcar me corroe la sangre.

Quisiera estar en tantas partes.
Pero soy una solamente.
Y sólo tengo un saco de guijarros que cada día afilo,
pulo con mi aliento cargado de visiones
y desperdigo al viento.


FLORES EL 8 DE MARZO (El Jardín del que nos expulsaron)

Amanece con pelo largo el día curvo
 de las mujeres,
¡Qué poco es un solo día, hermanas,
qué poco, para que el mundo acumule flores frente a
 nuestras casas!
 De la cuna donde nacimos hasta la tumba donde dormiremos
  -toda la atropellada ruta de nuestras vidas-
 deberían pavimentar de flores para celebrarnos
 (que no nos hagan como a la Princesa Diana que no vio, ni oyó
 las floridas avenidas postradas de pena de Londres)
Nosotras queremos ver y oler las flores.

Queremos flores de los que no se alegraron cuando nacimos hembras en vez de machos,
Queremos flores de los que nos cortaron el clítoris
 Y de los que nos vendaron los pies
 Queremos flores de quienes no nos mandaron al colegio para que cuidáramos a los hermanos
y ayudáramos en la cocina
Flores del que se metió en la cama de noche y nos tapó la boca para violarnos mientras nuestra madre dormía
 Queremos flores del que nos pagó menos por el trabajo máspesado
 Y del que nos corrió cuando se dio cuenta que estábamos embarazadas

Queremos flores del que nos condenó a muerte forzándonos
 a parir a riesgo de nuestras vidas
 Queremos flores del que se protege del mal pensamiento
obligándonos al velo y a cubrirnos el cuerpo
 Del que nos prohíbe salir a la calle sin un hombre que nos escolte

Queremos flores de los que nos quemaron por brujas
 Y nos encerraron por locas
 Flores del que nos pega, del que se emborracha
 Del que se bebe irredento el pago de la comida del mes
 Queremos flores de las mujeres que intrigan y levantan
falsos testimonios.

 Flores de las que se ensañan contra sus hijas, sus madres y sus nueras
 Y albergan ponzoña en su corazón para las de su mismo
 género

Tantas flores serían necesarias
 para secar los húmedos pantanos
 donde el agua de nuestros ojos se hace lodo;
 arenas movedizas tragándonos y escupiéndonos,
de las que tenaces, una a una, tendremos que surgir.

Amanece con pelo largo el día curvo
 de las mujeres.
 Queremos flores hoy.
Cuánto nos corresponde.







MENSTRUACIÓN

Tengo 
la enfermedad
de las mujeres.
Mis hormonas
están alborotadas,
me siento parte
de la naturaleza.
Todos los meses
esta comunión
del alma
y el cuerpo;
este sentirse objeto
de leyes naturales
fuera de control;
el cerebro recogido
volviéndose vientre.


OTROS ESCRITOS

Amo a los hombres
y les canto
Amo a los jóvenes
desafiantes jinetes del aire, pobladores de pasillos en las Universidades,
rebeldes, inconformes, planeadores de mundos diferentes,
Amo a los obreros,
esos sudorosos gigantes morenos que salen de madrugada a construir
ciudades. Amo a los carpinteros que conocen a la madera como a su mujer
y saben hacerla a su modo.
Amo a los campesinos
que no tienen más tractor que su brazo que rompen el vientre de la tierra y
la poseen. Amo, compasiva y tristemente, a los complicados hombres de
negocios que han convertido su hombría en una sanguinaria máquina de
sumar y han dejado los pensamientos más profundos, los sentimientos más
nobles por cálculos y métodos de explotación.
Amo a los poetas -bellos ángeles lanzallamas que inventan nuevos mundos
desde la palabra que dan a la risa y al vino su justa y proverbial importancia,
que conocen la trascendencia de una conversación tranquila bajo los
árboles, a esos poetas vitales que sufren las lágrimas y van y dejan todo y
mueren para que nazcan hombres con la frente alta. Amo a los pintores -
hombres colores- que guardan la hermosura para nuestros ojos y a los que
pintan el horror y el hambre para que no se nos olvide,
Amo a los solitarios pensadores los que existen más allá del amor y de la
comprensión sencilla
los que se hunden en titánicas averiguaciones
y me atormentan día y noche ante lo absurdo de las respuestas.
A todos amo con un amor de mujer, de madre, de hermana,
con un amor que es más grande que yo toda, que me supera y me envuelve
como un océano donde todo el misterio se resuelve en espuma.
Amó a las mujeres desde su piel que es la mía.
A la que se rebela y forcejea con la pluma y la voz desenvainadas,
a la que se levanta de noche a ver a su hijo que llora, a la que llora por un
niño que se ha dormido para siempre,
a la que lucha enardecida en las montañas, a la que trabaja -mal pagadaen
la ciudad, a la que gorda y contenta canta
cuando echa tortillas en la pancita caliente del comal,
a la que camina con el peso de un ser en su vientre enorme y fecundo.
A todas amo y me felicito por ser de su especie. Me felicito por estar con
hombres y mujeres aquí bajo este cielo, sobre esta tierra tropical y fértil,
ondulante y cubierta de hierba.
Me felicito por ser y por haber nacido,
por mis pulmones que me llevan y me traen el aire, porque cuando respiro
siento que el mundo todo entra en mí
y sale con algo mío,
por estos poemas que escribo y lanzo al viento para alegría de los pájaros,
por todo lo que soy y rompe el aire a mi paso, por las flores que se mecen
en los caminos y los pensamientos que, desenfrenados, alborotan en las
cabezas,
por los llantos y las rebeliones.
Me felicito porque soy parte de una nueva época porque he comprendido
la importancia que tiene mi existencia,
la importancia que tiene tu existencia, la de todos, la vitalidad de mi mano
unida a otras manos, de mi canto unido a otros cantos.
Porque he comprendido mi misión de ser creador, de alfarera de mi tiempo
que es el tiempo nuestro, quiero irme a las calles y a los campos, a las
mansiones y a las chozas a sacudir a los tibios y haraganes, a los que
reniegan de la vida y de los malos negocios, a los que dejan de ver el sol
para cuadrar balances, a los incrédulos, a los desamparados, a los que
han perdido la esperanza, a los que ríen y cantan y hablan con optimismo;
quiero traerlos a todos hacia la madrugada, traerlos a ver la vida que pasa
con una hermosura dolorosa y desafiante, la vida que nos espera detrás de
cada atardecer —último testimonio de un dia que se va para siempre, que
sale del tiempo y que nunca volverá a repetirse-Quiero atraer a todos
hacía el abrazo de una alegría que comienza,
de un Universo que espera que rompamos sus puertas con la energía de
nuestra marcha incontenible. Quiero llevarlos a recorrer los caminos por
donde avanza -inexorable- la Historia. Porque los amo quiero llevarlos de
frente a la nueva mañana,
mañana lavada de pesar que habremos construido todos.
Vámonos y que nadie se quede a la zaga, que nadie perezoso, amedrentado,
tibio, habite la faz de la tierra
para que este amor tenga la fuerza de los terremotos,
de los maremotos,
de los ciclones, de los huracanes y todo lo que nos aprisione vuele convertido
en deshecho
mientras hombres y mujeres nuevos van naciendo erguidos luminosos
como volcanes...
Vámonos
Vámonos

Vámononoooos!!!!



FUENTES: ESCRITORAS.COM; GIOCONDABELLI.ORG; POEMAS DEL ALMA; 1MUJERDESCALZA; ARTEPOETICA.COM; LEHMAN.CUNY.EDU

IMÁGENES: GOOGLE