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jueves, 19 de junio de 2014

Mujeres Ganadoras del Premio Nobel (XXV). Rosalyn Sussman Yalow

Premio Nobel de Fisiología y Medicina, en 1977.





«Si las mujeres queremos estar en permanente ascenso, debemos demostrar que somos competentes, que tenemos coraje y que contamos con la determinación necesaria para triunfar».

Rosalyn Yalow recibió en 1977 el Premio Nobel en Medicina por haber desarrollado junto con Solomon Berson la técnica del radioinmunoensayo (RIA). Lo habría podido ganar antes, pero la muerte de Berson en 1972 hizo que no prosperara la propuesta. Hasta entonces la coautoría de sus trabajos nunca había sido cuestionada, pero tuvo que demostrar que no era cierto que Berson fuera el cerebro y ella las manos. La técnica del RIA es uno de los grandes descubrimientos del siglo XX. La utilización de isótopos radioactivos permitió analizar la concentración de compuestos biológicos que hasta aquel momento eran imposibles de determinar. Supuso una gran revolución en todas las áreas de las ciencias biomédicas al hacer posible el diagnóstico de enfermedades debidas a disfunciones hormonales, la identificación en sangre de antígenos asociados a hepatitis y la detección de virus en muestras biológicas.


Rosalyn Sussman Yalow (nacida en EE.UU., Nueva York, el 19 de julio de 1921 - 30 de mayo de 2011) fue una médico estadounidense. Cursó estudios de física en la Universidad de Illinois. Dedicada a la investigación de hormonas en el hospital de veteranos del Bronx (Nueva York), fue galardonada con el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1977, compartido con el polaco Andrew V. Schally y el francés Roger Guillemin, por sus progresos en el terreno de las hormonas péptidos del radioinmunoensayo. En 1976, fue la primera mujer a quien se le otorgó el Premio Albert Lasker.

Hija de Clara Zipper, nacida en Alemania, y Simon Sussman, nacido en Nueva York en una familia proveniente de Europa del Este.

Su familia quería que fuera maestra de primaria, pero ella logró entrar en el Departamento de Física de la Universidad de Illinois en 1941 como asistente del profesor de la cátedra de física. Fue la primera mujer en ser aceptada desde 1917 y era la única mujer entre cuatrocientos varones en un tiempo en el que a los judíos no les estaba permitido vivir en el "campus universitario", pero eso no la amedrentó.

Allí conoció a su marido, el físico Aaron Yalow, quien la inició en el conocimiento del judaísmo, pues ella no había sido observante pero desde entonces adoptó en su casa los hábitos y la atmósfera del judaísmo ortodoxo. Sus excelentes notas en las materias teóricas hicieron que el Jefe del Departamento de Física comentara que eso demostraba que "las mujeres no son buenas para el laboratorio". Esa discriminación sutil tampoco la amedrentaba. Ella estaba muy convencida de adónde quería llegar.

A pesar de todo su empeño y toda su dedicación en su carrera, tuvo tiempo para ser esposa y madre de dos hijos: un varón en 1952, Benjamín, y luego una niña en 1954, Eliana, ambos profesionales de adultos. Vivió con su marido hasta la muerte de éste en 1992.
"Pero cuando nosotras, mujeres, queremos alcanzar nuestro objetivo, debemos creer en nosotras mismas... Debemos sentir una responsabilidad personal de allanar el camino a quienes vienen detrás".
Cuando, junto con el Dr. Solomon A. Berson, comenzaron a explorar el uso de radioisótopos (isótopos radioactivos, elementos y químicos radioactivos) en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades, sus primeras investigaciones apuntaban a la aplicación de los radioisótopos en la determinación del volumen sanguíneo, el diagnóstico clínico de enfermedades de la tiroides y la cinética del metabolismo del yodo.

El tiempo de retraso en la desaparición de la insulina en la circulación de los pacientes tratados con esta sustancia confirmaba que dichos pacientes desarrollaban anticuerpos frente a las insulinas de origen animal. Al estudiar la reacción de la insulina con anticuerpos se dio cuenta de que había desarrollado una herramienta con el potencial para medir la insulina circulante. Le tomó varios años más de trabajo su aplicación práctica para la medición de la insulina plasmática en el ser humano, pero la era del radioinmunoanalisis (RIA) había comenzado: era el año 1959. El RIA se utiliza para medir cientos de sustancias de interés biológico en miles de laboratorios en el mundo. La aplicación de la física nuclear a la práctica de la clínica médica posibilitó que los científicos pudieran emplear el indicador radioisotópico para medir la concentración de diversas sustancias biológicas y farmacológicas en la sangre, otros fluidos del cuerpo humano y de animales o plantas. El RIA se puede utilizar también como método de prevención para descartar la existencia de sangre contaminada con el virus de la hepatitis.


Además de ser la primera mujer doctorada en Física en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Illinois, en enero de 1945, y la primera mujer estadounidense y la primera mujer judía en recibir un Premio Nobel de Ciencia y de haber recibido cinco doctorados honoris causa en Ciencias (entre ellos, el de la Universidad Hartford y el de la Universidad de Connecticut en Estados Unidos), obtuvo los siguientes premios:

  • Profesora honoraria de la Escuela de Medicina del Hospital Mount Sinaí.
  • Miembro de la Academia Nacional de Ciencias.
  • Premio de Investigación Médica Albert Lasker.
  • Premio en Ciencias Naturales de la Academia de Ciencias de Nueva York.
  • Premio al Logro Científico de la Asociación Médica Americana.
  • Premio de Koch de la Sociedad de Endocrinología.
  • Premio Internacional de la Fundación Gairdner.
  • Premio del American College of Physicians por sus contribuciones distinguidas en la ciencia.
  • Premio Eli Lilly de la American Diabetes Association.
  • Premio William S. Middletonde de Investigación Médica de la VA.

La Lucha de las Mujeres

Se consideraba a sí misma feminista. En su estudio tenía un cartel que decía: «Cualquiera sea lo que haga una mujer debe hacerlo el doble de bien que un hombre para que sea considerada la mitad de buena.»

Asimismo, sostenía que "... si queremos -las mujeres- estar en permanente ascenso, debemos demostrar que somos competentes, que tenemos coraje y que contamos con la determinación necesaria para triunfar... y debemos estar preparadas para asumir el desafío que significa tomar nuestro puesto en el mundo...". A la vez, se ha manifestado reiteradamente en contra de los "guetos" ocupacionales, como así también de los "guetos" de los laureados.

En su pequeño laboratorio, la Dra. Yalow ha obtenido resultados que a laboratorios mejor equipados les ha llevado mucho más tiempo. Y ella, consciente de la situación, afirmaba: "... Empleamos procedimientos dinámicos y obtenemos un uso efectivo de los materiales; el resultado es lógico: logramos cotidianamente resultados perfectos, cosa que en la mayoría de los laboratorios consume largos y numerosos intentos...". Y expresaba también: "... Tal como Napoleón cuidaba de su ejército, debo yo permanentemente ocuparme de mi pequeño y supereficiente laboratorio...".


FUENTES: WIKIPEDIA, la enciclopedia libre; SEBBM.ES; DELACOLE.COM.

IMÁGENES: GOOGLE

Mujeres, Premios Nobel