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jueves, 4 de septiembre de 2014

Para una especialista, las violaciones a los derechos humanos de las mujeres se ha naturalizado


Las violaciones a los derechos humanos de las mujeres se han naturalizado, como cuando se considera "normal" la mayor dificultad para conseguir un empleo, o se tienen en cuenta sólo como delitos, en el caso de la violencia sexual, aseguró la española Ruth Rubio Marín, especialista en derecho y género.

"Cuando hablamos de violaciones a los derechos humanos no nos referimos sólo al terrorismo de Estado sino que las mujeres siguen teniendo hoy muchísimos de estos derechos vulnerados, el problema es que no se entiende en estos términos", aseguró la especialista, docente de la cátedra de derecho público comparado en el Instituto Universitario Europeo en Florencia, Italia.

Tras asegurar que "cuando hablamos de violencia de género no podemos limitarnos a la violencia sexual", Rubio Marín afirmó que, no obstante, "mientras las mujeres todavía luchan porque no las maten o las violen es lógico que nos centremos en esto porque es de vida o muerte, pero también es de vida o muerte si yo no tengo para comer, y la pobreza tiene cara de mujer".

"Las mujeres seguimos siendo víctimas de muchísima discriminación. Por ejemplo, tenemos legalmente derecho a un empleo, pero seguimos teniendo más dificultades que los varones en conseguir o sostener un trabajo cuando quedamos embarazadas, peores salarios, cargos menos jerarquizados, y espacios dentro del mercado laboral donde se reproducen nuestras labores como el cuidado no remunerado", dijo.

La catedrática, quien estuvo en Argentina invitada por la Universidad de Palermo como figura de un seminario sobre derecho y género, afirmó que "si bien en Argentina se ven mujeres pudiendo ejercer efectivamente su derecho a la representación política, lo normal en el mundo es que las mujeres no tengan una representación acorde".

"En el aspecto legal, más allá de lo que vemos escrito como que se sigue perpetuando el apellido del papá, existe todo un ordenamiento jurídico que está hecho para reflejar un orden patriarcal que se perpetúa", aseguró. Y continuó: "en las leyes penales, por ejemplo, la figura de legítima defensa está doctrinalmente planteada sin contemplar la reacción de una mujer que no puede actuar en forma inmediata, proporcional y directa contra el agresor, sino cuando puede".

En el ámbito civil, Rubio Marín afirmó que "aunque la pobreza en la que quedan las mujeres separadas con niños es un fenómeno perfectamente estudiado no existe un reflejo de este análisis en las leyes de divorcio".


"Pensemos también en los permisos de maternidad y paternidad, debemos distinguir entre lo que son funciones biológicas como parir o dar la teta de lo que son labores de cuidado y si a estas tareas las desexualizamos pues no hay razón para tener licencias distintas", añadió.

Al volver sobre la violencia sexual, la especialista señaló que "este es el único delito donde se invierten los roles, donde la víctima es la que se siente avergonzada, siente que ha quedado manchada, aniquilada, pero no sólo en términos físicos, sino humanos".

"Para romper con este estigma sobre la víctima hay que saber que todas las mujeres hemos sufrido algún tipo de violencia sexual, desde las más sutiles hasta las más graves, y esto es porque no se trata de un hecho excepcional sino estructural, consecuencia de las relaciones de dominación sexual", afirmó.

Según Rubio Marín, "las feministas no podemos hoy limitarnos a exigir los derechos que ahora tienen los hombres, el sistema no funcionará si nosotras dejamos de hacer lo que veníamos haciendo en cuanto, por ejemplo, al cuidado".

"Lo que debemos hacer es, sin claudicar la reivindicación por los derechos, buscar un proyecto que redefina todo: el espacio que ocupa la familia frente al trabajo, cuánto delegamos a la familia y cuánto hay de responsabilidad colectiva y del Estado, cuál es el rol del mercado, qué nos exige y para qué", indicó.

Y concluyó: "Para eso hay que reconquistar valores que hasta ahora se han considerado femeninos y normalizarlos para una nueva sociedad como el cuidado y que esto se extienda al ámbito doméstico, a la política, a las relaciones de trabajo, a toda la sociedad".


FUENTE: Tucumán Noticias