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viernes, 14 de noviembre de 2014

Mi género no está entre mis piernas


Por GABRIELA MALDONADO

¿Qué es lo primero que notas cuando ves a una persona por primera vez?

Según psicólogos sociales lo primero que tratamos de definir cuando vemos a alguien es su género, después su etnicidad o raza. Eso lo aprendí de una amiga que es psicóloga y también la primera persona trans que conocí.

Fue a raíz de su amistad que el activismo a favor de las personas trans se volvió algo muy importante en mi vida. Pero debo admitir que no siempre me relacioné con personas de la comunidad trans como lo hago ahora. Recuerdo que en una ocasión, hace ya muchos años, estaba en un restaurante con mi familia y cuando entró una persona cuyo género no supimos identificar nos causó mucha curiosidad e incomodidad. Parte de la conversación ese almuerzo se centró en juzgar el género de la persona.

Hoy me arrepiento de esa actitud. Las personas tendemos a rechazar lo que no entendemos, aunque lo mejor que podemos hacer es educarnos al respecto. La primera lección al tratar el tema de la transexualidad es:



Para entender las identidades trans primero hay que saber la diferencia entre identidad de género, expresión de género, sexo biológico, reasignación de sexo y orientación sexual. Aquí les presento una guía básica sobre estos conceptos.

El sexo biológico es lo que se nos asigna al nacer basado en nuestros órganos sexuales externos: a las personas que tienen pene se les asigna como masculino y a las que tienen vulva como femenino. La biología de las personas, sin embargo, es más compleja de lo que las categorías masculino/femenino nos hacen creer, ignorando la variación de los cuerpos como en el caso de personas intersex.

La Intersex Society of North America estima que el sexo de 1 de cada 100 personas no cabe dentro de las definiciones tradicionales de masculino y femenino. Para aprender más sobre la complejidad del sexo biológico los invito a leer "El binarismo es una idea opuesta a la libertad de las personas".

La identidad de género es el concepto más profundo que cada persona tiene sobre sí misma, ya sea como hombre o mujer o ambos o ninguno -es decir, como los individuos se perciben a sí mismos y cómo se identifican-. Aunque el género tiende a ser relacionado con nuestro sexo (i.e.: nuestros genitales), lo cierto es que el género es independiente al sexo que se nos asignó al nacer. Como dijo Chaz Bono, "el género está entre tus orejas, no entre tus piernas".

La mayoría de personas desarrollan una identidad de género que es congruente con su sexo biológico, a estas personas se les denomina "cisgénero". Para otras personas, sin embargo, su identidad de género es diferente a su sexo biológico o sexo asignado, a estas personas se les denomina "transgénero". Algunas de estas personas buscan cambiar su sexo de manera social, hormonal o quirúrgicamente para ser más congruentes con su identidad de género -a esto se le conoce como "transición"-.

Bajo la etiqueta transgénero se incluye a personas que transitan de masculino a femenino (MtF) y de femenino a masculino (FtM). También se incluye a las personas que no se identifican con las categorías del binomio y nombran su género como cuir (del inglés queer o raro) o crean otras categorías para definir su género como chinga-género (genderfuck).

A las personas que se someten a procedimientos quirúrgicos de reasignación de género se les denomina "transexuales" y se diferencian de personas transgénero que sí se sienten cómodas con sus genitales biológicos o que todavía no han hecho esa transición. 

La expresión de género se refiere a la manera en que las personas expresan externamente su género a través de su comportamiento, ropa, corte de pelo, tono de voz y otras formas de presentación. Muchas veces las personas trangénero tratan que su expresión física encaje con su identidad de género en lugar de seguir las expectativas correspondientes al sexo que se les asignó al nacer. Otras personas, expresan un género distinto a su identidad de género (sí, ¡las personas somos complejas!). La expresión de género no debe de ser vista como un indicador de la orientación sexual de una persona. 


La identidad y la expresión de género deben ser entendidas como características que cambian y se transforman. Piensa en ti mism@, por ejemplo; y cómo en diferentes momentos de tu vida probablemente hayas tomado una actitud o una presentación más masculina o más femenina. La fluidez del género es normal.

La orientación sexual se refiere a estar romántica o sexualmente atraída a personas de cierto género. Alguien atraído a personas del género opuesto al suyo es heterosexual; alguien atraído a personas de su mismo género, homosexual; y alguien atraído a personas de ambos géneros, bisexual. Pansexual se refiere a personas que están atraídas a personas de cualquier sexo o género.

Nuestra orientación sexual y nuestra identidad de género son partes distintas y separadas de nuestra identidad. Aunque los niños y niñas no están conscientes de su orientación sexual, generalmente sí están conscientes de su identidad de género.

Es importante resaltar que las identidades de género que son aceptadas socialmente varían de cultura a cultura. Aunque en el mundo occidental sólo se reconocen dos géneros, existen y han existido culturas en las que se reconocen 3 o más géneros (mira este mapa de la diversidad de géneros alrededor del mundo). Además las expresiones, los roles y las expectativas asignadas a cada género varían con el tiempo.

Actualmente dentro de la mayoría de culturas occidentales, la identidad de las personas trans no encaja dentro de las normas sociales de lo que significa ser hombre, mujer o simplemente una persona. Esto crea un ambiente socialmente hostil y violento en contra de personas trans. De hecho, las personas trans son las más vulnerables dentro de la comunidad LGBT del mundo. 

¿Cuál es el problema con la gente transgénero?, se preguntan muchos. La respuesta sencilla: ninguno. El problema es con la sociedad que niega la complejidad humana y prefiere seguir apoyando nociones anticuadas sobre el sexo y el género.

Recordemos que cada persona vive su género de manera distinta. Las definiciones de lo que significa ser hombre o ser mujer varían, y esas dos categorías no son suficientes para definir a todos y cada uno de los seres humanos. Así, cuando necesitamos saber el género de alguien (y no, satisfacer nuestra curiosidad no es una necesidad), lo más apropiado es preguntarle que pronombre prefiere (él, ella o algo más) y cuando nos lo digan, creerles.




FUENTE: BRUJULA.COM