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martes, 4 de noviembre de 2014

El Testamento Político de Olimpia de Gouges


El día 3 de Noviembre de 1793 subía al cadalso Olimpia de Gouges, autora de la "Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana" (1791).

La lucha personal de Olympe de Gouges es clave para entender el origen del feminismo moderno, en un momento histórico como la Revolución Francesa en el que se definieron políticamente buena parte de los derechos de la ciudadanía que nos rigen como seres políticos. La toma de la Bastilla el 14 de julio de 1789 marcó el final del Antiguo Régimen en Francia y en toda Europa. Pero, a pesar de los principios ilustrados que la guiaba, no supuso una nueva era de libertad para las mujeres. 

Sus trabajos fueron profundamente feministas y revolucionarios. Defendió la igualdad entre el hombre y la mujer en todos los aspectos de la vida pública y privada, incluyendo la igualdad con el hombre en el derecho a voto, en el acceso al trabajo público, a hablar en público de temas políticos, a acceder a la vida política, a poseer y controlar propiedades, a formar parte del ejército; incluso a la igualdad fiscal así como el derecho a la educación y a la igualdad de poder en el ámbito familiar y eclesiástico. Olympe de Gouges escribió:
"La mujer tiene el derecho de subir al cadalso; debe tener también el de subir a la Tribuna".
Se dirigió a la reina María Antonieta para que protegiera "su sexo", que decía desgraciado, y redactó la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, calcada sobre la Declaración de los Derechos del hombre y del ciudadano de 1789, en la cual afirmaba la igualdad de los derechos de ambos sexos.

Asimismo, realizó planteamientos sobre la supresión del matrimonio y la instauración del divorcio, la idea de un contrato anual renovable firmado entre concubinos y militó por el reconocimiento paterno de l@s niñ@s nacid@s fuera del matrimonio.

Como un pequeño reconocimiento a su gran labor precursora del feminismo y de la lucha por los derechos de las mujeres y de las ciudadanas, dejamos aquí un fragmento de su Testamento Político publicado unos meses antes de su ejecución y en el que, haciendo gala de su sentido del humor, dedicaba a Danton.

Antes de que el filo de la guillotina segase su cuello, exclamó: "Hijos de la Patria, vengaréis mi muerte".

"Lego mi corazón a la Patria, mi honradez a los hombres (tienen necesidad de ella), mi alma a las mujeres, no les hago un regalo indiferente, mi genio creador a los autores dramáticos, no les será inútil, sobre todo mi lógica teatral al famoso Chénier; mi desinterés a los ambiciosos, mi filosofía a los perseguidos; mi inteligencia a los fanáticos, mi religión a los ateos y todo el resto de la honesta fortuna que me queda a mi heredero natural: mi hijo en el caso de que me sobreviva".



Pero, ¿quién es Olympe de Gouges?

Es el seudónimo de Marie Gouze, escritora, dramaturga, panfletista y política francesa, autora de la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana (1791). Fue acusada de realista y guillotinada en 1793, un día como hoy: 3 de noviembre, por oponerse a la pena de muerte contra el rey Luis XVI.

Gouges nació en Montauban, una localidad del suroeste de Francia, el 7 de mayo de 1748 y es una de las pioneras del feminismo. Murió en la guillotina el 3 de noviembre de 1793 por su pertenencia a los girondinos (el ala política moderada de la Revolución). Olympe, pacifista, se opuso a la pena de muerte contra el rey Luis XVI, era partidaria de un estado federal para Francia y promovió iniciativas para aprobar una ley del divorcio. Se dedicó a la defensa de la educación femenina, la participación política y el voto de la mujer, así como la igualdad plena dentro de la familia y en la iglesia. 

Por escrito o participando en debates públicos, denunció la traición de la Revolución Francesa hacia las mujeres y a los principios de la Ilustración, que defendían que "todos los seres humanos nacen libres, iguales y con los mismos derechos". A pesar de tener un papel activo en la lucha revolucionaria, las francesas quedaron excluidas como sujeto de derecho en la 'Declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano' de 1789, el famoso texto legal que aprobó la Asamblea Nacional Constituyente. Algunos de los padres ideológicos de la Revolución como Nicolás de Condorcet habían defendido explícitamente su condición de ciudadanas plenas. 

Al verse relegadas y para expresar su descontento y reclamar la igualdad de ambos sexos, estas primeras feministas se reunían en clubes femeninos y redactaron sus propios 'cahiers de doléance' ('cuadernos de la injusticia'), escritos que nacieron en los albores de la Revolución, dirigidos al Rey y sus administradores, en los que el pueblo reclamaba justicia, exponía sus problemas, exigía calidad en sus servicios y expresaban su malestar con el Gobierno.

En la prensa revolucionaria de la época, la misma en la que se proclamaban la "libertad, igualdad y fraternidad" se acusaba a las mujeres de haber traicionado su papel como "mujeres y esposas" por querer subir a la Tribuna y pertenecer a la vida pública. 

La obra clave de Olympe Gouges, la 'Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana' es, junto al ensayo Sobre la admisión de las mujeres en el derecho de la ciudad, escrito un año antes por Condorcet, la principal propuesta presentada a la Asamblea francesa recogiendo esta injusticia con argumentos sólidos.

En busca de una vida intelectual

Tras la muerte de su primer marido, con el que se casó en 1765, Olympe de
Gouges se traslada a París en 1770 e inicia una intensa vida intelectual. Muy decepcionada por el matrimonio en general, que calificó de "tumba de la confianza y del amor", se negó a volver a casarse. Asimismo, se niega a llevar el apellido de su esposo y critica desde entonces el concepto de "propiedad" de la mujer respecto al hombre.

Escritora, dramaturga, empresaria teatral... sus ideas sociales, inicialmente inspiradas en la obra de Rousseau y fruto de lecturas autodidactas, pronto emergen en obras como La esclavitud de los negros de 1785, en la que criticaba el enriquecimiento de una parte de la burguesía a costa de la trata de esclavos. Fue tal la polémica por esta pieza, que fue encarcelada y poco después liberada gracias a la mediación de su circulo de amistades. Se convirtió así en un referente para los integrantes del movimiento abolicionista.

De Gouges fue una pionera en todos los aspectos del feminismo, no sólo en la defensa del papel político y educativo de la mujer sino también al creer en el amor libre y proponer nuevos derechos para las mujeres dentro de la vida personal o familiar como la eliminación del matrimonio, la defensa de una ley del divorcio u obligar a los padres a hacerse responsables de los niños y niñas nacidas fuera del matrimonio.

En 1791, escribe su Declaración de Derechos de la Mujer y la Ciudadana y consigue que la igualdad se discuta en la Asamblea, aunque sus propuestas no sean reconocidas. Es un escrito prácticamente contemporáneo a la Vindicación de los derechos de la mujer, de la inglesa Mary Wollstonecraft; que comenzaba con las siguientes palabras: 
"Hombre, ¿eres capaz de ser justo? Una mujer te hace esta pregunta".

En la línea de Montesquieu, defendió la separación de poderes. Apoyó en un principio la monarquía constitucional, pero se adhirió rápidamente a la causa republicana y se opuso a la condena a muerte de Luis XVI en 1793. Tomó partido por los Girondinos y advirtió sobre los riesgos de dictadura criticando duramente la política de Robespierre y Marat. Denunció también la creación del Comité de Salvación Pública.

Su defensa de los Girondinos, después de que éstos fueran eliminados de la escena política en junio de 1793, le valió ser detenida en agosto de 1793 bajo la acusación de ser la autora de un cartel a favor de éstos. Enferma por culpa de una herida que se había infectado, fue transferida a una enfermería carcelaria. Para que su detención le fuera más soportable, empeñó sus joyas en el Monte de Piedad consiguiendo así que se la trasladara a una pensión burguesa donde se recluía a los detenidos enfermos de la alta sociedad. Olympe de Gouges reclamó sin descanso que se la juzgara para poder defenderse de las acusaciones que pesaban sobre ella, y evitar así el expeditivo tribunal revolucionario. Con este fin, compuso dos carteles que logró sacar de su lugar de reclusión y que tuvieron una amplia difusión, "Olympe de Gouges en el Tribunal revolucionario" y "Una patriota perseguida". Fueron sus últimos textos.

El 2 de noviembre de 1793, 48 horas después de que fueran ejecutados sus amigos girondinos, Olympe fue llevada ante el tribunal revolucionario sin poder disponer de abogado. Se defendió con valor e inteligencia en un juicio sumario que la condenó a muerte por haber defendido un estado federado, de acuerdo con los principios girondinos. Fue guillotinada al día siguiente, entre los vítores de unas mujeres trabajadoras francesas a las que Gouges siempre había tratado como invisibles en sus escritos, el 3 de noviembre de 1793. Según la declaración de un inspector de la policía y el periódico contrarrevolucionario Le Journal del editor Perlet, Olympe de Gouges subió al cadalso con valoro y dignidad, probablemente para glorificar su figura como víctima de la fase más radical de la Revolución, pues es lo contrario a lo que afirmaron en su momento el hijo del verdugo, Henri Sanson, y otros testimonios que recogieron historiadores de la talla de Jules Michelet.

El único hijo de Olympe de Gouges, Pierre Aubry, renegó de ella públicamente poco después de su ejecución, por temor a ser detenido. 

Durante toda su vida, De Gouges tuvo que aguantar todo tipo de ataques misóginos, incluso dentro de los girondinos (su propio partido) y, tras la subida al poder en 1793 del ala radical de los revolucionarios, los jacobinos clausuraron los clubes femeninos y Olympe fue perseguida, encarcelada y ejecutada.




FUENTES: Feminismo.about.com; Fábrica de la memoria (Recuperación de la historia de las mujeres).