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viernes, 14 de noviembre de 2014

El binarismo es una idea opuesta a la libertad de las personas


Por ÓSCAR CHÁVEZ LANZ


Una tarea de la biología es la clasificación de los seres vivos, para hacerlo hay que tener claras las formas en que se presenta la heterogeneidad natural: es binaria cuando presenta sólo dos estados mutuamente excluyentes, pero no es la única, hay variación merística, discreta no ordenable, discreta ordenable y continua. Como biólogo, al principio, tenía muy claro que la diferenciación ontogénica en dos sexos era "lo natural"; y los estados intermedios eran errores en un proceso platónicamente ideal. Luego, mi interés por la sexualidad humana me llevó a conocer más cercanamente los procesos de diferenciación sexual encontrando que las condiciones intermedias no sólo existen, sino que son bastante frecuentes, y obedecen a causas diversas. Pero lo que realmente cambió mi perspectiva fue la lectura de la muy exhaustiva investigación de Thomas Laqueur, que muestra cómo las ideas sobre el cuerpo y la diferenciación sexual, han cambiado: la idea de "un solo sexo", con dos formas de expresión (las mujeres eran hombres mal logrados), dio paso a la idea de "dos sexo-géneros", y la investigación en embriología y anatomía quedó marcadas por esa idea binaria. Dicho más claramente: NO es la investigación científica de donde sale la idea binaria, es la idea binaria la que guía y sesga las observaciones científicas. El anatomista puede VER condiciones intermedias, pero las MIRA como defectos, no como parte de la diversidad. 

[Considerar que una condición debe eliminarse es un claro atentado contra los derechos humanos]

En la actualidad, aunque es evidente que la naturaleza NO es binaria, la valoración negativa de las condiciones intermedias prevalece y para preservar el prejuicio binarismo hemos convertido algunos quirófanos en modernísimas camas de Procusto, donde mutilamos o estiramos los cuerpos, en lugar de que la evidencia nos permita modificar nuestras ideas.

Cualquier condición biológica sólo amerita modificación si pone en peligro la vida, la salud o el desarrollo de la persona. La mayoría de las condiciones de intersexualidad no implican riesgo.

Está claro que debemos oponernos a las intervenciones quirúrgicas normalizantes: la recomendación es ESPERAR a que la persona decida si quiere hacer modificaciones a su propio cuerpo, no imponérselas. _________________

Desde la sexología reconocemos que la inserción social de las personas tiene que ver, al menos en parte, con el desarrollo de tres condiciones (partes del estereotipo de género) que guardan cierta independencia entre sí, y no dependen de la biología:
  1. La Identidad de Género, que es la convicción personal de ser hombre o mujer y que NO está determinada por el desarrollo corporal. (Alrededor de una entre 38 mil personas desarrolla una identidad que no corresponde con sus genitales).
  2. La orientación, o preferencia, sexual, que es el gusto erótico afectivo por hombres o mujeres, que tampoco deriva de la biología. (Más del 40% de las personas han experimentado, al menos una vez, excitación con alguien que no corresponde con su orientación "básica", cerca del 10% prefiere personas de su mismo sexo y alrededor del 15% les da casi igual). 
  3. La expresión del papel genérico ('rol sexual'), que se refiere a actuar como hombre o como mujer, según los cánones de su grupo social, es muy variable y en general cíclica: cierto número de hombres y mujeres suelen disfrutar ocasionalmente de imitar al otro género. 
La independencia entre estas tres condiciones y de ellas respecto al sexo, es algo que debe quedar muy claro, pues la intersexualidad es un asunto biológico que no determina a ninguna de las tres.

Conociendo el dolor y dificultades que causa en las personas la imposición de los estereotipos genéricos, la recomendación general que hacemos respecto a la educación es que ésta sea lo más neutra y respetuosa posible.

En el caso de la intersexualidad esta recomendación adquiere particular relevancia: NO IMPONER.

Sin embargo, la inserción social en esta cultura requiere de un asignación de género, temporal, y en particular en este caso, de mucha atención al desarrollo de la persona, que al tiempo nos dará respuestas en cada uno de esos tres ejes. 

Es particularmente importante explicar a la familia extensamente y usando los términos que les sean comprensibles, lo complejo del asunto y la necesidad de actuar con atención y cautela, pero sin asustarles innecesariamente. Deben tener claridad en que la intersexualidad no es una enfermedad ni una monstruosidad: es una condición biológica que en la actualidad sufre desprecio, y que, esperamos, poco a poco, se irá reconociendo como tal y que la persona intersexual (y todas) debe saber con quien puede hablar sobre su cuerpo, que es algo íntimo.