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domingo, 11 de enero de 2015

Homenaje a Gabriela Mistral en el 58º aniversario de su muerte



Un 10 de enero de 1957 decía adiós la escritora chilena Gabriela Mistral, Premio Nobel de Literatura de 1945, "por su poesía lírica que, inspirada por poderosas emociones, ha hecho de su nombre un símbolo de las aspiraciones idealistas de todo el mundo latinoamericano". Al enterarse de que le habían concedido el Nobel, declaró:

"Quizá haya sido porque yo era la candidata de las mujeres y de los niños".
Entre sus obras destacan: Sonetos de la muerte, Desolación, Lectura para Mujeres, Tala y Ternura.

Desde aquí le quiero rendir un pequeño homenaje a una de las más grandes poetisas en lengua española.

NOCTURNO
Padre nuestro, que estás en los cielos, 
¿por qué te has olvidado de mí?
Te acordaste del fruto en febrero,
al llagarse su pulpa rubí.
¡Llevo abierto también mi costado
y no quieres mirar hacia mí!
Te acordaste del negro racimo
y lo diste al lagar carmesí,
y aventaste las hojas del álamo
con tu aliento, en el aire sutil.
¡Y en el ancho lagar de la muerte
aún no quieres mi pecho oprimir!
Caminando vi abrir las violetas;
el falerno del viento bebí, 
y he bajado, amarillos, mis párpados
para no ver enero ni abril.
Y he apretado la boca, anegada
de la estrofa que no he de exprimir.
¡Has herido la nube de otoño
y no quieres volverte hacia mí!
Me vendió el que besó mi mejilla;
me negó por la túnica ruin.
Yo en mis versos el rostro con sangre,
como Tú sobre paño, le di;
y en mi noche del Huerto me han sido,
Juan cobarde, y el Ángel hostil.
Ha venido el cansancio infinito
a clavarse en mis ojos, al fin;
el cansancio, del día que muere,
y el del alba, que debe venir;
¡el cansancio del cielo de estaño
y el cansancio del cielo de añil!
Ahora suelto la mártir sandalia
y las trenzas, pidiendo dormir.
Y perdida en la noche levanto
el clamor aprendido de ti:
Padre nuestro que estás en los cielos,
¿por qué te has olvidado de mí?"