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miércoles, 20 de agosto de 2014

Libro: EL SEGUNDO SEXO, de Simone de Beauvoir

Simone de Beauvoir: El Segundo Sexo


Simone de Beauvoir: Escritora, Filósofa, Feminista.

Nacimiento, el 9 de enero de 1908, en París (Francia).

Fallecimiento, el 14 de abril de 1986 (a los 78 años)

Simone de Beauvoir fue una novelista y filósofa francesa. Escribió novelas, ensayos, biografías y monográficos sobre temas políticos, sociales y filosóficos. Su pensamiento se enmarca dentro del existencialismo y obras como El segundo sexo son fundacionales del feminismo. Fue pareja del también filósofo Jean Paul Sartre.





























El Segundo Sexo (Le deuxième sexe) es uno de los ensayos fundamentales de la historia del feminismo. Publicado en 1949 por la filósofa existencialista Simone de Beauvoir, supuso un antes y un después en la historia del feminismo, y sigue generando reflexión, revisiones e interpretaciones.

Se trata del mayor trabajo de investigación publicado hasta esa fecha sobre la condición femenina. Psicología, antropología, referencias culturales, historia, movimientos políticos... De Beauvoir aborda la situación de la mujer desde todos los puntos de vista y espacios, no sólo públicos sino también privados. También se acerca a las contradicciones de la mujer, fruto de lo que ella denomina la "alteridad", incluyendo su historia personal: la de una intelectual de 40 años que se volvió feminista mientras escribía esta obra maestra que ha abierto los ojos a millones de personas de varias generaciones.

A continuación, reproducimos algunos de los fragmentos más destacados del ensayo, que necesita ser leído al completo para comprender cómo se ha ido vertebrando la relación de poder de los hombres sobre las mujeres. Están extraídos de la tercera edición de Ediciones Cátedra, traducción al español a cargo de Alicia Martorell.

Contra el determinismo biológico
  • "No se nace mujer: se llega serlo. Ningún destino biológico, psíquico, económico, define la imagen que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana; el conjunto de la civilización elabora este producto intermedio entre el macho y el castrado que se suele calificar de femenino. Sólo la mediación ajena puede convertir un individuo en alteridad". (página 371)
Sobre la liberación de la mujer
  • "Mientras no se haga realidad una perfecta igualdad económica en la sociedad, y mientras las costumbres permitan a la mujer disfrutar como esposa y amante de los privilegios que corresponden a algunos hombres, el sueño de un éxito pasivo se mantendrá, frenando su propia realización". (página 478)
  • "Las restricciones que la educación y la costumbre imponen a la mujer limitan su poder sobre el universo". (página 882)
  • "Si la mujer ha franqueado en gran medida la distancia que le separaba del varón, ha sido gracias al trabajo; el trabajo es lo único que puede garantizarle una libertad concreta". (página 851)
Sobre la sexualidad
  • "La mujer que no quiere ser esclava del hombre no huye de él en absoluto; más bien trata de convertirlo en instrumento de su placer. En circunstancias favorables -que dependen en gran medida de su compañero- la idea misma de competición desaparece y se complace en vivir en su plenitud su condición de mujer como el hombre vive su condición de hombre". (página 524)
  • "Entre mujeres, el amor es contemplación: las caricias no están destinadas a apropiarse de la alteridad como a recrearse lentamente a través de ella; una vez abolida la separación, no hay ni lucha, ni victoria, ni derrota; en una reciprocidad exacta cada una es al mismo tiempo sujeto y objeto, soberana y esclava: la dualidad es complicidad". (página 530)
Sobre la historia de las mujeres
  • "El gran hombre nace de la masa y lo arrastran las circunstancias, pero la masa de mujeres queda al margen de la historia, y las circunstancias son para cada una de ellas un obstáculo y no un trampolín". (página 214)
  • "Solamente cuando las mujeres empiezan a sentirse en su casa sobre esta tierra vemos aparecer una Rosa Luxemburg, una Madame Curie. Demuestran con brillantez que no es la inferioridad de las mujeres lo que determina su insignificancia histórica: su insignificancia histórica las condena a la inferioridad". (página 215)
Sobre el matrimonio
  • "Las cargas del matrimonio siguen siendo mucho más pesadas para la mujer que para el hombre. Hemos visto que las servidumbres de la maternidad se han reducido con el uso -confeso o clandestino- de control de natalidad; pero la práctica no se ha extendido universalmente, ni se aplica con rigor; dado que el aborto está oficialmente prohibido, muchas mujeres ponen en peligro su salud con maniobras abortivas sin control, o se ven abrumadas por numerosas maternidades. El cuidado de los hijos y las tareas domésticas están a cargo, de forma prácticamente exclusiva, de la mujer". (página 217)
  • "El privilegio económico que disfrutan los hombres, su valor social, el prestigio del matrimonio, la utilidad de un apoyo masculino, todo empuja a las mujeres a desear ardientemente gustar a los hombres. Siguen estando en su conjunto en posición de vasallaje. El resultado es que la mujer se conoce y se elige, no en la medida en que existe para sí, sino tal y como la define el hombre". (página 221)
Sobre la discriminación de la mujer
  • "La burguesía conservadora sigue viendo en la emancipación de la mujer un peligro que amenaza su moral y sus intereses. Algunos varones temen la competencia femenina. En Hebdo-Latin, un estudiante declaraba el otro día: 'Toda estudiante que llega a ser médico o abogado nos roba un puesto'. Son las palabras de alguien que no se cuestiona sus derechos en este mundo". (página 59)
  • "Uno de los beneficios que la opresión ofrece a los opresores es que el más humilde de ellos se siente superior: un pobre blanco del sur de los Estados Unidos tiene el consuelo de decirse que no es un sucio negro. Los blancos más afortunados explotan hábilmente este orgullo. De la misma forma, el más mediocre de los varones se considera frente a las mujeres un semidiós". (página 59)
Sobre el aborto
  • "El control de la natalidad y el aborto legal permitirían a la mujer asumir libremente sus maternidades". (página 643)
  • "Es significativo que la Iglesia autorice, si se da el caso, la muerte de hombres hechos y derechos: en las guerras o cuando se trata de condenados a muerte, pero se reserva para el feto un humanitarismo intransigente". (página 635)